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Javier Menéndez Llamazares

Llamazares en su tinta

¿Qué primavera?

Dicen que el martes llegaba la primavera pero me van a permitir que lo ponga en duda. Para mí que al final se lo pensó mejor porque, digan lo que digan, por aquí todavía ni se la ha visto. O se perdió por el camino, o llegar, lo que se dice llegar, no ha llegado aún, ni mucho menos. Como en la canción de Jarabe de Palo, vamos: primavera que no lleeeega. Aunque él lo cantaba mejor, claro.

El caso es que ni está, ni se la espera. Por lo menos, en un par de semanas. Lógico, vamos, porque como intente venir por el Pozazal lo tiene crudo. Con la guardia civil pala en mano, rascando el hielo del asfalto, por allí no pasa ni la quitanieves… como para pasar la primavera. Y como quiera llegar por El Escudo o San Glorio, todavía peor, que si no están cerrados harán falta cadenas, como poco. Y una primavera encadenada seguro es mucho peor que con una esquina rota, que diría Bennedetti.

Lo más curioso no es que ahora las estaciones lleguen cuando les da gana, como los trenes de antes y el metroTUS. Qué va. Lo de las quedarse atrapado por la nieve no es ninguna novedad, y cualquiera que haya viajado en estas fechas hasta la meseta ha corrido el riesgo de quedarse como los mamuts ibéricos y los tigres con dientes de sable, atrapados en un glaciar hasta que el futuro los descubra. Ni tampoco lo es que el clima haga lo que le dé gana, sin hacer ni caso a lo que predicen los meteorólogos, que últimamente más que dar el parte se dedican a la meteorología aplicada, y unas veces aciertan, y otras… otras dan motivos a Revilla para quejarse de que con el viento sur los telediarios no dan pie con bola.

Qué va, lo curioso, irritante incluso, es ese baile de fechas, que no respeta ni el calendario, y a los de la vieja escuela nos trae a mal traer. ¿Pero qué es eso de que ahora la primavera venga el día veinte? De toda la vida, la primavera venía el 21. Si ya empezamos a cambiar esas cosas, es que ya no se respeta nada. Hombre, por Dios… ¿para eso estuvo mi seño, doña Mari, tomándonos la lección en el cole?

Pues no, ahora resulta que la llegada oficial de la primavera la deciden los astrónomos, haciendo unos cálculos complejísimos sobre la posición de la tierra respecto al sol. Ellos sabrán. O, como decía Machado, «nadie sabe cómo ha sido», porque esto parece ya la Semana Santa, que no hay manera de acertar cuando toca, y si este año los niños tendrán colegio o no. Tanta conciliación y luego no somos capaces ni de cuadrar los calendarios.

Al final va a resultar que la primavera, como el fútbol de Valdano, no era una estación sino un estado ánimo.

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Blog del escritor Javier Menéndez Llamazares en El Diario Montañés

Sobre el autor

Desde 2009 escribo en El Diario Montañés sobre literatura, música, cultura digital, el Racing y lo que me dejen... Además, he publicado novelas, libros de cuentos y artículos y un poemario, aparte de cientos de páginas en prensa y revistas. También me ocupé de Flic!, la Feria del Libro Independiente en Cantabria. www.jmll.es

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