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Javier Menéndez Llamazares

Llamazares en su tinta

Un comercial demasiado avispado

Mira que es difícil vender publicidad, sobre todo desde que la crisis nos volvió más austeros, y las redes nos enseñaron que también uno mismo puede hacer autobombo y mucho ruido. Pero incluso antes, cuando atábamos los perros con hipotecas, lo de vender era un arte, y los buenos comerciales siempre han valido su peso en comisiones.

Lo que darían muchas empresas por encontrar uno de esos prestidigitadores de la palabra capaces de vender arena en el desierto, o agua de lluvia en Cantabria. Ese talento tan buscado, y que no resulta impagable simplemente porque el artista se lleva un buen pellizco de lo cobrado. Claro que para alguno no debía de ser suficiente, y así estos días nos ha contado en el Diario Dani Martínez –que como siga por la senda de los sucesos va a dejar en nada a Margarita Landis– que por la región campa un avispado especializado en ir tangando a los pequeños comerciantes, que le pagan una publicidad que nunca llega a imprimirse.

Probablemente sea el sueño de todo comercial, una comisión del cien por cien de la venta, pero además el pícaro es tan vivo que sólo estafa cantidades muy pequeñas, sabedor de que los ‘primos’ le tendrán más miedo a las tasas de Gallardón que a sus mordidas. Y es que la picaresca está tan arraigada en nuestra cultura, que parece que la llevamos en los genes. Del patio de Monipodio a ‘Los ladrones somos gente honrada’.

Por el momento, ya ha trascendido que es tiene sesenta y cuatro años, se llama José, es canoso y algo canijo. Información no demasiado útil para sus futuras víctimas, aunque al menos le obligará a gastarse algo de los beneficios en tinte para el pelo, y quien sabe si en unas alzas como esas que según las malas lenguas gastaba José María Aznar.

Pero lo cierto es que no queda otra que rendirse a la evidencia: José, eres un fenómeno. Si en estos tiempos de iva y facturas digitales, de eventos en facebook e inspecciones de Hacienda, eres capaz de camelar al personal para que te paguen en metálico y te acepten un recibí escrito a mano, es que eres capaz de conseguir cualquier cosa que te propongas. Lo dicho, un fenómeno. Lástima que te hayas pasado al lado oscuro.

Porque otra cosa es la catadura moral que te gastas, porque ya hay que ser desalmado para estafar de esa manera a gente que lo está pasando mal, y que seguramente los cincuenta ‘leuros’ que les guindas les descuadran el mes, que ya bastantes equilibrios tendrán que hacer para pagar autónomos. Lo de Robin Hood consistía en ‘expropiar’ a los ricos, no en robar a los que tal vez estén peor que tú. A ver si, por lo menos, el año que viene te jubilas. Que después de toda una vida de ‘trabajo’, bien merecido lo tendrás.

Temas

delincuencia

Blog del escritor Javier Menéndez Llamazares en El Diario Montañés

Sobre el autor

Desde 2009 escribo en El Diario Montañés sobre literatura, música, cultura digital, el Racing y lo que me dejen... Además, he publicado novelas, libros de cuentos y artículos y un poemario, aparte de cientos de páginas en prensa y revistas. También me ocupé de Flic!, la Feria del Libro Independiente en Cantabria. www.jmll.es

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