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Javier Menéndez Llamazares

Llamazares en su tinta

Disfrutar con el trabajo

A pesar del ‘trumpazo’ –que demuestra que no sólo de las urnas españolas salen recuentos surrealistas–, el mundo sigue girando, por mucho que no sepamos muy bien hacia donde. Aunque lo que de verdad importe sea contarlo, y contarlo de la mejor manera posible. Y a eso se dedican los periodistas, como bien sabía García Márquez.

Esta semana compartí mesa en El Riojano con dos periodistas, así que antes de llegar a los postres era inevitable que la conversación derivase hacia la profesión. Con la excusa del paupérrimo futuro que le aguarda a mi hijo, recién matriculado en Ciencias de la Información, mis compañeros de mesa, que habían pasado por la misma facultad, insistían en quitarle hierro al asunto: «Hay que estudiar lo que uno realmente desea», aunque en lo que uno realmente pensaba era en que encontrar empleo en ese oficio hoy día es una quimera. Remunerado, claro.

Pero mis compañeros insistían: «La mayor parte de nuestro tiempo real lo pasamos trabajando; es fundamental hacer algo que te guste», decía él. Y ella apostillaba: «tiene que ser horrible que odies tu trabajo, o que te lo tomes como una obligación».

Imagino que cuando uno es un triunfador resulta mucho más fácil sentirse a gusto con lo que hace; dirigir un periódico, presidir una institución cultural o ser una estrella mediática no encaja exactamente con el concepto que la mayoría de los humanos tenemos del trabajo, que más bien tiene que ver con esas riadas de miles de personas arrastrando sus cuerpos cada mañana como en una invasión zombi, camino del trabajo, mientras sus almas siguen durmiendo plácidamente en sus casas. No se ve en sus caras mucha satisfacción, precisamente.

También me cuesta imaginar a mi bisabuelo disfrutando de las doce horas que pasaba bajo tierra, arrancado carbón a la cordillera, o a mi abuelo patrullando los montes del Bierzo, rezando porque detrás de cada sebe no se escondiera una metralleta.

Claro que uno disfruta cuando su trabajo es leer una buena novela, ir al concierto de Leiva, ver al Racing –aunque tocara paparda–, conversar con un escritor de primera línea como Jorge Carrión, conversar con amigos en la radio o celebrar el Día de las Librerías. Una semana privilegiada. Sí, luego tienes que contarlo, y requiere esfuerzo, pero ¿qué mas quiere el que escribe que tener a alguien que le lea?

Sin embargo, hay actividades a las que no se les puede llamar exactamente trabajar. Trabajar es algo que se hace por dinero. Igual habría que inventar un nuevo verbo para eso que hacen los futbolistas, los escritores de éxito, las estrellas del rock o el famoseo televisivo. Aunque sólo fuera por respeto a los millones condenados a ganarse el pan con el sudor de su frente.

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Blog del escritor Javier Menéndez Llamazares en El Diario Montañés

Sobre el autor

Desde 2009 escribo en El Diario Montañés sobre literatura, música, cultura digital, el Racing y lo que me dejen... Además, he publicado novelas, libros de cuentos y artículos y un poemario, aparte de cientos de páginas en prensa y revistas. También me ocupé de Flic!, la Feria del Libro Independiente en Cantabria. www.jmll.es

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