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Javier Menéndez Llamazares

Llamazares en su tinta

‘El libro de los espantos’, de Pablo Gallo y Beñat Arginzoniz

Entrañable serie B

 

Título: El libro de los espantos. Autores: Beñat Arginzoniz y Pablo Gallo. MICRORRELATOS. Ed. El Gallo de Oro, 2016. 109 pág., 15 €.

En las dedicatorias de esta obra –para las que Pablo Gallo utiliza tinta blanca, pues las páginas de cortesía aparecen de luto, completamente en negro–, el pintor suele escribir: «Para X, este espantoso libro». Y ciertamente se trata de un libro de espantos, o más bien de personajes espantados, en el que el pintor da rienda suelta a su pasión por la serie B: iconografía del mediados del XX y una temática que oscila entre el misterio y el horror.

Sin prólogos ni preámbulos, el libro da paso a una galería de personajes capturados en el preciso instante del espanto –entre los retratos aparecen incluso un perro, un mono y quién sabe si hasta un editor; quien sí que aparece horrorizado es un lector en pleno acto–, aderezados cada uno con un microrrelato alusivo firmado por Beñat Arginzoniz, cargados de un fuerte simbolismo hasta el punto de que en ocasiones casi parecen prosa poética –«Alguien te habita: un animal extraño vive oculto en el fondo del deseo»–, aunque en su mayoría glosan los personajes que Gallo propone, y que parecen sacados de una película en blanco y negro, con ese estilo tan particular del pintor en el que se combinan pop y expresionismo, apostando un trazo grueso y una estética claramente retro, en este particular homenaje al terror, al susto, a la plasmación gráfica del miedo. Todo, obviamente, desde una atmósfera mucho más irónica que siniestra; y es que abunda el humor negro, como cuando de un muerto con un pastel en la mano se afirma que «murió de la muerte más dulce».

La disposición de texto e ilustración induce a pensar que se trata de un texto ilustrado –las páginas impares, las más destacadas según las teorías de prácticas lectoras, se reservan para la tipografía, mientras que en las en teoría secundarias pares aparecen los dibujos–; sin embargo, hay un detalle que nos lleva a deducir precisamente lo contrario: que se trata de un libro de estampas ‘ilustradas’ por los microrrelatos.

Y es que en la página 19, tras la imagen de un hombre que mira –con espanto, como no podía ser menos– un pequeño papel, Arginzoniz nos dice que «la muerte por un cheque sin fondos podría ser el título de este dibujo». Así pues, parece claro que la génesis de la obra se produjo en ese orden: primero Gallo plasmaba sus dibujos, y después el escritor ideaba un texto ad-hoc. Lo que, además, da sentido, aparte del cronológico, a la ordenación de imagen y texto.

Aunque el libro esconde innumerables detalles, juegos y guiños que, además de reflejar el deleite de los autores con su trabajo, construyen un nexo muy especial de complicidad con el lector. Por ejemplo, en las páginas 34 y 35. En la impar, el texto habla de la sed en el desierto, con la única solución de ‘besar’ un cactus. Y se alude a un «Pablo en el desierto», que sufre de ensoñaciones artísticas, «como el Gallo (sic)». El juego de metarreferencias se completa, obviamente, con un autorretrato del pintor, de quien asegura Arginzoniz que su «arte sigue girando entre la profecía y la alucinación».

Sorprende, eso sí, la visión de sí mismo que nos traslada Pablo Gallo, mientras sujeta un cactus con las manos sangrantes. Se diría que el espanto, como la tele, engorda.

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Pablo Gallo

Blog del escritor Javier Menéndez Llamazares en El Diario Montañés

Sobre el autor

Desde 2009 escribo en El Diario Montañés sobre literatura, música, cultura digital, el Racing y lo que me dejen... Además, he publicado novelas, libros de cuentos y artículos y un poemario, aparte de cientos de páginas en prensa y revistas. También me ocupé de Flic!, la Feria del Libro Independiente en Cantabria. www.jmll.es

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