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Javier Menéndez Llamazares

Llamazares en su tinta

Palabras cargadas

Año y medio de prisión le ha costado a un joven llamado Aitor Cuervo publicar una serie de tuits algo más que controvertidos, y que la Audiencia Nacional ha considerado apología del terrorismo. Son varios, pero el más ilustrativo es uno que dice: «A mí no me da pena lo de Miguel Ángel Blanco, me da pena la familia desahuciada por el banco».

Desde luego que su opinión –o sus versos; no por la rima sino porque Cuervo es autor de una decena de libros de poesía, en su mayoría autopublicados– no podría resultar más desafortunada; sobre todo, porque probablemente su intención no era menospreciar la memoria del malogrado concejal de Ermua, sino poner el acento en la trágica situación de emergencia de tantas familias de nuestro país, en uno de los momentos más aciagos de la crisis.

Pero lo cierto es que no podía haberlo hecho peor, y poco importan las intenciones cuando los resultados son tan nefastos. Igual da que más tarde, en el juicio, intentara explicar que no le apenaba porque «no lo conoció personalmente», o que en su facebook argumente que no pueden obligarle a sentir nada, ni juzgar sus sentimientos. Por mucho encaje de bolillos dialéctico que queramos echarle, la mención a Miguel Ángel Blanco fue una bochornosa equivocación.

Y es que todos nos equivocamos, pero no es lo mismo que unos versos nefastos terminen en la papelera de nuestro escritorio, o que vaguen por las redes sociales eternamente. Es lo malo de estos tiempos, que nuestros errores de juventud –Aitor tenía veinticuatro años cuando lo escribió– no sólo son públicos y notorios, sino que ni siquiera tienen fecha de caducidad.

Cada uno es libre de gobernar como quiera sus sentimientos, faltaría más, pero a mí lo que realmente me apena es que a un muchacho como Aitor Cuervo no le conmueva la muerte de un inocente; cualquier muerte, cualquier injusticia, en realidad. Me da pena que alguien pueda pensar que se puede hacer política con las manos manchadas de sangre. Que no todas las vidas valen lo mismo, y que unas tragedias justifiquen otras.

Pero, además, me da muchísima pena también que, por muy erráticas que sean las palabras, hayan quien las persiga, las combata y las condene, y no con las penas del infierno sino con brigadas informáticas, grilletes y tribunales. Todo lo que Aitor Cuervo pudiera escribir sobre el terrorismo es y debe ser rebatible desde la palabra, pero con razones y no por la fuerza de las armas; no hace falta que, para protegernos, nos acabemos convirtiendo también nosotros en ‘los malos’, y utilicemos la violencia para reprimir discursos que, por mucho que nos disgusten, no pasan de ser ideas. Contra la intolerancia, no hay otro remedio que educación, y una fe infinita en la capacidad humana de enmendar los errores propios.

Temas

Blog del escritor Javier Menéndez Llamazares en El Diario Montañés

Sobre el autor

Desde 2009 escribo en El Diario Montañés sobre literatura, música, cultura digital, el Racing y lo que me dejen... Además, he publicado novelas, libros de cuentos y artículos y un poemario, aparte de cientos de páginas en prensa y revistas. También me ocupé de Flic!, la Feria del Libro Independiente en Cantabria. www.jmll.es

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