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Javier Menéndez Llamazares

Llamazares en su tinta

Operación retorno

Circula estos días por las redes sociales una imagen con la leyenda: «Estás deseando que empiece la liga para ir al Sardinero… Y lo sabes”. Lo cierto es que, más allá de que nos lo diga un Julio Iglesias plastificado, incluso aunque nos pusieran por megafonía los grandes éxitos del latin lover seguiríamos deseando regresar de una vez a los Campos de Sport. Y es que, más que largo, el verano sin Racing se antoja interminable. Y lo malo es que acaba de empezar.

Como consuelo nos queda nada más el suspense de los fichajes –no es que sea una de Hitchcock, porque suelen tirar más hacia el melodrama, cuando no tragicomedia, pero hay que reconocer que nos tiene entretenidos hasta el último minuto de cierre del mercado.

Claro que, si para el aficionado estas semanas son un trámite soporífero, para los responsables del equipo son la clave que, posteriormente, decantará la balanza a favor de los buenos resultados o los desastrosos. Toca diseñar el equipo de la próxima temporada, y aunque poco podemos hacer los racinguistas de a pie, cada uno tenemos nuestra opinión, nuestra fórmula mágica para revitalizar a un conjunto que, esta vez más que nunca, toca reconstruir desde la base. El problema es que esa base, en el caso del Racing, ha sido la parte que más ha sufrido los desmanes de la nefasta era Pernía.

Por ejemplo, hace ya una eternidad –en 2011–, el Racing dejó escapar a la que se suponía su gran esperanza de futuro, Miguel Ángel Sainz-Maza. Cierto que entonces, con el club ya hecho unos zorros, era difícil competir con los cantos de sirena que suponen vestirse de azulgrana –aparte del cheque de seis cifras que pusieron los culés encima de la mesa–, pero a la vuelta de cuatro temporadas está jugando en el Foggia, en la tercera división italiana. ¿No estaría mejor el de Santoña luchando por el 10 en el Racing?

Y ese es sólo un caso, porque la política de compraventa indiscriminada dinamitó la cantera provocando un ‘eslabón perdido’ –los cadetes que nos dieron tantas alegrías hace dos años pronto serán excelentes jugadores, pero aún rondan los dieciocho años– y ha acabado por privar al equipo de la generación que esta temporada, por mera cuestión demográfica, debería tomar al asalto el primer equipo. Éste sería el momento de Quique Rivero, de Julián Luque, de Jaime Isuardi, de Cristian Portilla y de tantos otros para los que no había sitio cuando lo que importaba no era construir un equipo, sino conseguir el máximo movimiento de caja.

Y es que uno de los pocos aciertos de la década pasada fue la llamada ‘cantabrización’ del Racing, que supuso el billete de vuelta para jugadores curtidos en primera división como Luis Fernández y, sobre todo, Munitis y Colsa, una dupla que se convirtió en la única constante de las mejores temporadas del equipo, marcando una época y, sobre todo, recuperando la conexión entre la plantilla y una grada que se sintió mucho más identificada con sus jugadores.

Si finalmente se logra jugar en segunda el año próximo –lo que conllevaría, lógicamente, mayores posibilidades económicas–, la cosa no estará para traer de regreso a Canales, pero un proyecto ilusionante sería armar un equipo que combinase el empuje de la quinta de los Emeterios y la guinda de otros jugadores ‘made in La Albericia’ que ya atesoran cierta trayectoria y que nunca gozaron en casa de la confianza y el apoyo necesarios. ¿No sería un lujo, por ejemplo, volver a ver a Edu Bedia en El Sardinero?

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Blog del escritor Javier Menéndez Llamazares en El Diario Montañés

Sobre el autor

Desde 2009 escribo en El Diario Montañés sobre literatura, música, cultura digital, el Racing y lo que me dejen... Además, he publicado novelas, libros de cuentos y artículos y un poemario, aparte de cientos de páginas en prensa y revistas. También me ocupé de Flic!, la Feria del Libro Independiente en Cantabria. www.jmll.es

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