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Javier Menéndez Llamazares

Llamazares en su tinta

Sálvame

Sálvanos, señor, de las tardes de tedio y de las horas perdidas frente al televisor. Sálvanos del inmenso patio de vecinos digitalizado y retransmitido vía satélite; de los cotilleos de escalera amplificados por obra y gracia de los inventos de Kirchoff. Sálvanos de una programación soporífera, de los dardos mortíferos que disparan en sus corrillos, sálvanos de acabar incinerados por esa hoguera de vanidades, de asfixiarnos con tanto trapo sucio, con tanto rumor a medio ventilar.

Sálvanos de un televisor que se ha convertido en el peor de los electrodomésticos, en un tubo de rayos nada católicos que acabará por dañarnos irreparablemente. Sálvanos de los grandes hermanos y de los pequeños nicolases –aunque salva, esa sí, a La Pechotes–. Del paternalismo de los presentadores y del morbo insufrible de los talk-shows; de la paja en el ojo, del ‘y tú más’ y del ‘andreíta, cómete el pollo’; de los ‘tú dijistes’ y del ‘te voy a meter una demanda’. Sálvanos de ese pequeño infierno en el que arde cada tarde lo peor de cada casa.

Sálvanos de Jorge Javier y su barbita recortada, de los peinados de última moda, de los guiños golfos y los colmillos retorcidos. Sálvanos de sus novelas y de sus prédicas, de su deluxe y del petardeo patrio más recalcitrante.

Y sálvanos, también, de sus tertulianos; de la maldad intrínseca, de la lengua viperina, de la rancia vulgaridad de una España que no cambiará nunca; sálvanos de caer en las garras de una vampiresa ajada como Mila Ximénez, o de que hable de nosotros Kiko Hernández –que sólo lo hará para mal–; sálvanos de la amenaza de Matamoros, que a saber cómo ganó su apellido; sálvanos de Carmele, que no callará, y de toda esa corte que angustia las tardes españolas, a golpe de veneno convertido en euros; sálvanos de esa aristocracia de cortadores de trajes, de los campeones olímpicos del vilipendio, de los artistas del libelo televisado, de estos héroes de la nada a los que medio país cumplimenta cada tarde, como si fuera fiesta de guardar. Sálvanos de una sociedad que califica como educativa la telemorralla.

Sálvanos del espanto de contemplar cómo se moviliza cielo y tierra para mantener en la parrilla ese trampantojo carpetovetónico, que sólo tendría sentido como homenaje a Valle Inclán. Sálvanos de caer en las redes del amodorramiento y de convertirnos en un zombi más, en otro cerebro lobotomizado por los píxeles de mediaset y sus análisis de audiencia. Sálvanos de esa caricatura del mundo que juega a celebrar actos de fé y levantar hogueras en la plaza pública; sálvanos de los juguetes rotos y los escándalos guionizados, sálvanos del inmenso aburrimiento del que disfruta con las miserias ajenas.

Sálvanos, señor, de ‘Sálvame’.

 

[publicado en EL DIARIO MONTAÑÉS el domingo 21 de diciembre de 2014]

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Blog del escritor Javier Menéndez Llamazares en El Diario Montañés

Sobre el autor

Desde 2009 escribo en El Diario Montañés sobre literatura, música, cultura digital, el Racing y lo que me dejen... Además, he publicado novelas, libros de cuentos y artículos y un poemario, aparte de cientos de páginas en prensa y revistas. También me ocupé de Flic!, la Feria del Libro Independiente en Cantabria. www.jmll.es

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