Blogs

Javier Menéndez Llamazares

Llamazares en su tinta

Berlín

'Todo muro acaba cayendo', venía a decir uno de esos grafitis.

¿Dónde estabas tú en el ochenta y nueve? Mientras el muro caía, o más bien era derribado a golpes de razón, los atolondrados jóvenes de la época no nos dábamos mucha cuenta de hasta qué punto iba a cambiar el mundo que hasta entonces conocíamos. Alemania era un lugar muy lejano, y Berlín un punto en los mapas de los telediarios de los ochenta, un tópico más junto a las trifulcas de Reagan y Gorbachov, la guerra de Iran e Irak o las bravuconadas de Gadaffi. Parte del escenario de un mundo feliz como un anuncio, una manta que escondía el entramado económico de un sistema injusto de sur a norte y de abajo a arriba.

Berlín era entonces un gigante venido a menos, una metrópolis que había perdido su capitalidad, pero tan sólo a medias. Su cruel división y ese muro incomprensible eran pasto de las leyendas urbanas, que hablaban de casas e incluso familias divididas por esa frontera nada invisible, que pocos podían franquear.

Para los chicos de mi barrio, el Berlín era el pub donde empezamos a escuchar rock and roll y a investigar los secretos de la noche; pero como el ingenio no tiene límites, justo enfrente alguien abrió otro local al que llamó ‘El Este’, donde sonaba música cubana. Siempre habrá, claro, quien disfrute con las diferencias.

Hace medio siglo que aquel muro, aquella separación violenta es ya historia. Historia desagradable, otra más, como buena parte de lo ocurrido en el siglo XX, y no sólo en Alemania. Aquella noche de hace veinticinco años, los berlineses del este explotaron hasta derribar un muro que significaba para ellos el confinamiento en el espantoso presidio de la dictadura. Cierto que ellos no buscaban exactamente la libertad, sino más bien los fabulosos reclamos de esa jauja que cada noche contemplaban extasiados en los concursos televisivos del oeste. Y que lo que se encontraron al otro lado del muro fue esa desidia insolidaria que tanto caracteriza a las sociedades desarrolladas. Pero nada justificaba esa muralla, como no puede haber motivos para que un gobierno niegue a sus ciudadanos la salida del país; si los alemanes del este querían huir, es que algo no iba bien en la RDA. La solución, desde luego, no pasaba por reforzar el muro, sino por escuchar a la población.

Claro que hoy día todo aquello no es más que un recuerdo retro para coleccionistas de souvenirs de países que ya no existen, pero ha marcado a fuego nuestro presente. »Antes todo era horrible; luego llegó el cambio y se acabaron nuestras desgracias», ironizaba sobre el tema el grupo Die Ärzte. Nadie quiere que vuelvan aquellos tristes tiempos, pero entonces no sólo cayó el muro: también cayeron siglos de lucha por la dignidad de los humildes. Y ahora lo estamos pagando.

[Publicado en El Diario Montañés el 9 de noviembre de 2014]

Temas

Blog del escritor Javier Menéndez Llamazares en El Diario Montañés

Sobre el autor

Desde 2009 escribo en El Diario Montañés sobre literatura, música, cultura digital, el Racing y lo que me dejen... Además, he publicado novelas, libros de cuentos y artículos y un poemario, aparte de cientos de páginas en prensa y revistas. También me ocupé de Flic!, la Feria del Libro Independiente en Cantabria. www.jmll.es

noviembre 2014
MTWTFSS
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930