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Guillermo Balbona

Fuera de campo

Pasitos

Mine

EE UU. 2016. 111 m. (12). Bélica.

Directores: Fabio Guaglione y Fabio Resinaro.

Intérpretes: Armie Hammer, Annabelle Wallis, Tom Cullen, Juliet Aubrey, Geoff Bell.

Salas: Bonifaz. Cinesa y Peñacastillo.

Como comedia negra presentaba enormes posibilidades. Una situación límite y una invitación al virtuosismo a lo Hitchcock, caso de ‘Náufragos’, sólo que en lugar de soga aquí toca mina. Incluso una jocosa banda sonora hubiese incluido el «explota, explótame, explo…» de la Carrá. Pero ‘Mine’ es tan solo una idea mal ajustada, de arranque prometedor, tan pretenciosa como vacía, envuelta en un aire de trascendentalidad redentora capaz de hacer volar al más paciente. Desierto, situación finalista, amenaza y supervivencia es una ecuación que suena a música destinada a atrapar, pero los Fabio, Guaglione y Resinaro que dirigen el filme, convierten la apuesta en un bucle monótono y con resortes y giros que pretenden jugar con el espectador. Con la estela de ‘Enterrado’, de Rodrigo Cortés, eso de llevar al límite un suspense concentrado en un único lugar y un solo personaje, ‘Mine’ traslada la claustrofobia del ataúd a la angustia de la inmensa soledad del desierto entre espejismos, vacíos y carencias básicas. No obstante ‘Mine’ está más cerca de ‘127 horas’de Danny Boyle, y ‘El francotirador’ de Clint Eastwood, pero sin la intensidad y empatía del primero y, por supuesto, mucho mas endeble en lo narrativo que el segundo. Pero del manual de supervivencia se pasa al superventas místico de autoyuda. Tramposa cuando se atora, tópica y con escaso gancho en su puesta en escena, vulgar y cansina, ‘Mine’ carece de flujo sanguíneo para inocular vida a la ficción. Cuando decididamente la película opta por anclarse en las arenas movedizas de la pseudoespiritualidad la cosa roza lo esperpéntico, algo así como si Mel Gibson y Herzog hubiesen quedado a dirigir un filme tras una noche de copas y rezos. Armie Hammer en un tour de force hacia el estrellato que se le resiste lleva en la suela de su bota todo el peso interpretativo, entre el monólogo y el diálogo fantasmal, pero el esfuerzo no es suficiente, incluso acaba preso del propio estancamiento formal del filme. La historia del soldado y la mina es abordada como un cubilete de géneros lanzados al aire a la espera de que asome un orden azaroso entre el drama, el absurdo bélico y el horror… pero sin definición y exento de capacidad de síntesis. Mucho fuego de artificio pero escasa potencia visual para armar ese vínculo entre espacio y tiempo que sustenta todo el armazón de este juguete con desmesurado libro de instrucciones y un toque de redención terapéutica que no deja de ser otro espejismo más. En el trayecto último, un encadenado y estirado proceso de tensión machacona, el filme delata su meliflua energía. «Explota, explótame, explo… que desastre si tú te vas».

Temas

critica, mine, trailer

Guillermo Balbona comenta la actualidad cinematográfica y los estrenos de la semana

Sobre el autor

Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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