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Guillermo Balbona

Fuera de campo

Un relato esencial

La legión invencible

1949 103 min. Estados Unidos

Director: John Ford.

Reparto: John Wayne, Joanne Dru, John Agar, Ben Johnson, Harry Carey Jr., Victor McLaglen, Arthur Shields.

Western. Salas: Bonifaz. Filmoteca. Esta semana.

 

Lo que en otros sería una lujosa postal, en Ford es una impresionante mirada plástica sobre el mundo. Forma parte de una de las trilogías más famosas de la historia del cine, pero ‘La legión invencible’ posee identidad propia y cabalga sobre la poética épica y nostálgica donde lo fordiano atrapa el presente, discurre cercano y anticipa unas gotas de cine crepuscular. Entre la radicalidad y la amargura, este segundo de los títulos de la inmersión del cineasta en la Caballería de los Estado Unidos, filtra ligeras pero contundentes críticas al ejército, por su estamento anclado en un entramado burocrático, encarnadas en el propio capitán Nathan Brittles, interpretado por John Wayne. Pero la lírica fordiana, subrayada en aspectos formales como el tratamiento del color casi impresionista (con la huella latente del pintor Frederic Remington), se despliega en los diálogos del protagonista ante la tumba de su esposa muerta, o en el pasaje de la tormenta en Monument Valley. Tras ‘Fort Apache’, ‘She wore a yellow ribbon’, su título original tomado de una canción tradicional –reflejo de la costumbre de las prometidas a soldados de caballería de adornarse con una cinta amarilla–, está cruzado por el dinamismo y vigor, la pasión vital y la reflexión agridulce. Bajo el microcosmos de la caballería, el retrato cotidiano, ese universo personal transformado en un hogar cinematográfico, exuda las constates vitales, éticas y físicas de lo fordiano envueltas en su tono sentimental, pero también rudo. Carente de ese estallido bélico del estereotipo guerrero y del clímax de batalla, se suceden los rituales de bailes, las peleas regadas por el alcohol y ese sentido del humor que se hace tan necesario. Como en casi toda su obra, y esta no es una excepción, la cinta está habitada por personajes dispuestos a desnudar la leyenda por el bien del colectivo. El milagro de Ford es que cada vez que uno se acerca a un western como este aflora la verdad de sus criaturas en carne y hueso, y el valor, la dignidad, la redención, la reconciliación y la amistad encuentran su mapa, su paisaje y su lugar en el mundo. Ford escapa de los lugares comunes, construye un fresco de civilización y humanismo sin descuidar nunca esa querencia por la composición poética, como si cada plano fuese a ser el último de un rodaje imposible. Revisitar la trilogía es recorrer un tacto reconocible, familiar, pero también supone volver a escarbar bajo la superficie de los uniformes, el territorio ocre, las huellas de la tormenta, el cielo azul e inmenso, el movimiento coreográfico que engarza lo salvaje y lo telúrico, hasta revelar un relato vital. Y nadie mejor que Ford para contar historias.

Guillermo Balbona comenta la actualidad cinematográfica y los estrenos de la semana

Sobre el autor

Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.


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