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Jesús Serrera

A Capella

Deporte y literatura en el Día del Libro: Garrincha

 

El Corte Inglés junta en el Día del Libro deporte y literatura. Todos los textos que mañana, 23 de abril, aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes, serán leídos en el Ámbito Cultural del centro comercial se ceñirán a esta alianza. Estaré encantado de participar en la jornada de lectura un año más y he rescatado para la ocasión un poema del cantor uruguayo Manuel Picón (formaba dúo con Olga Manzano, quizá alguien se acuerde) sobre el  futbolista brasileño Mané Garrincha, uno de los más grandes de la historia. El poema se llama así, ‘Garrincha’. Los versos no lo nombran, pero describen el fulgor y el olvido del legendario extremo derecho, zambo por dos veces, por sus pies girados hacia adentro y porque así llaman en su tierra a los hijos de africanos e indígenas. Garrincha ganó dos Mundiales y murió pobre, solo y alcoholizado a los 49 años.

Otro uruguayo, Alfredo Zitarrosa, desaparecido como Picón, musicalizó también los versos de ‘Garrincha’, en el ritmo del candombe, característico de los negros del ‘paisito’ oriental. Nunca he oído un poema y una canción sobre el fútbol, sobre el deporte en general, tan emocionante. Merece la pena. Aquí están el poema y la canción.

Garrincha

Lo lleva atado al pie, como una luna atada al flanco de un jinete,
lo juega sin saber que juega el sentimiento de una muchedumbre,
y le pega tan suave, tan corto, tan bello,
que el balón es palomo de comba en el vuelo,
y lo toca tan justo, tan leve, tan quedo,
que lo limpia de barro y lo cuelga del cielo,
¡y se estremece la gente, y lo ovaciona la gente!

Lo lleva unido al pie, como un equilibrista unido va a la muerte,
lo esconde -no se ve-, le infunde magia y vida y luego lo devuelve,
y se escapa, lo engaña, lo deja, lo quiere,
y el balón le persigue, le cela, le hiere,
y se juntan y danzan y grita la gente,
y se abrazan y ruedan por entre las redes,
¡y se estremece la gente, y lo ovaciona la gente!

¿Quién se llevó de pronto la multitud?
¿Quién le robó de pronto la juventud?
¿Quién le quitó de un golpe el hechizo mágico del balón?
¿Quién le enredó en la sombra la pierna, el flanco y el corazón?
¿Quién le llenó su copa en la soledad?
¿Quién lo empujó de golpe a la realidad?
¿Quién lo volvió al suburbio penoso y turbio de la niñez?
¿Quién le gritó en la cara: -Usted no es nada, ya no es usted?
Ya no es usted, señor, ya no es usted.*

El último balón lo para con el pecho y junto al pie lo duerme,
lo mira y sólo ve cenizas del amor que estremeció a la gente,
y lo pierde en la hierba, lo deja, lo olvida,
no lo quiere, le teme, no puede, no atina,
y se siente de nuevo enterrado en la vida,
y el balón se le escapa entre insultos y risas,
¡y se enfurece la gente, y le abuchea la gente!

¿Quién se llevó de pronto la multitud?
¿Quién le robó de pronto la juventud?
¿Quién le quitó de un golpe el hechizo mágico del balón?
¿Quién le enredó en la sombra la pierna, el flanco y el corazón?
¿Quién le llenó su copa en la soledad?
¿Quién lo empujó de golpe a la realidad?
¿Quién lo volvió al suburbio penoso y turbio de la niñez?
¿Quién le gritó en la cara: -Usted no es nada, ya no es usted?

Ya no es usted señor, ya no es usted…

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Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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