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Guillermo Balbona

Fuera de campo

Quiero y no puedo

Y de repente tú
EE UU. 2015. 125 m. (16). Comedia. Director: Judd Apatow. Intérpretes: Amy Schumer, Bill Hader, Tilda Swinton, Brie Larson, John Cena. Salas: Cinesa y Peñacastillo.

Se podría decir que se le va la fuerza por la boca. A Judd Apatow la acidez epatante le dura poco. El cineasta de ‘Virgen a los 40’ se empeña en discutibles retratos con cierta pretensión generacional y le salen televisivos disparos al aire. En este caso se pone al servicio de una escritura ajena y da cobertura al debut como guionista de la actriz Amy Schumer, cuya interpretación y personaje acaparan la función. Simpática y con muchos aciertos la actriz, no obstante, abusa de los mismos recursos.

Tras ‘Hazme reír’ y ‘Si fuera fácil’, el cineasta se ha tumbado en el diván que ironiza sobre la comedia romántica y la falta de enjundia de la provocación le sale cara. El metraje es excesivo, la broma reiterativa y salvo algunos momentos de humor gaseosos y escapistas sobre las relaciones sentimentales y sexuales del presente, con toques fugazmente divertidos, el filme parece querer matar moscas a cañonazos. En lugar de optar por una radicalidad aplastante las situaciones y diálogos, especialmente esos pequeños monólogos cargados de una mezcla especial de cinismo y ternura que se reserva la autora, acaban siendo rebajados y como pensados por una mirada doméstica y un tramo final que parece el anuncio de un refresco.

Los guiños deportivos con estrellas como el jugador de la NBA LeBron James resultan cargantes lo que provoca todo un tapón a la película. Sin la finura que se presupone a las comedias que se deslizan por el filo de la navaja cabe alguna constante hilarante y esa conjunción aislada entre la verborrea del personaje femenino que reparte miradas críticas y desnuda los roles sociales y el Apatow más juguetón. Pero aunque aquí el cineasta ha sustituido su tendencia coral por un punto de vista casi único el defecto recae en una fallida insistencia: la transgresión asoma pero no se concreta, falta más fuerza en el atrevimiento y el veneno se muestra pero no llega a causar efecto porque siempre se tira del antídoto cercano.

Desequilibrada, un quiero y no puedo, ‘Y de repente tú’ oscila, más bien se menea, entre el humor procaz y una arritmia preocupante, cuando no se decanta abiertamente por una zona de confort blanda y muy convencional. El filme arranca prometedor, ligero, pero contundente, y con voz sólida y propia. Pero pronto queda atrapado en su desequilibrio, el exceso y la reiteración, pese a que Schumer demuestra carisma y sabe dejarse querer. La libertad del personaje, el hallazgo de algunos diálogos y la subversión frente al canon, empezando por la propia protagonista, no le bastan a Apatow. Una sorprendente  Tilda Swinton y Brie Larson hubieran merecido mayor espacio. Lo cierto es que tras tanto amago transgresor solo queda una patética resolución que no se hubiera admitido ni como número musical de ‘Dirty Dancing’.

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Guillermo Balbona comenta la actualidad cinematográfica y los estrenos de la semana

Sobre el autor

Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.


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