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Guillermo Balbona

Fuera de campo

¡Qué merendilla!

Godzilla 3D

EE UU 2014. 123 m. Director: Gareth Edwards.Intérpretes: Aaron Johnson, Ken Watanabe, Elizabeth Olsen, Juliette Binoche, David Strathairn, Bryan Cranston, Sally Hawkins. Salas :Cinesa y Peñacastillo.

El monstruo eres tú, parece decirle poéticamente la criatura mitológica a la central nuclear con ojos poco cariñosos. Entre guiños a Hiroshima y mutaciones radioactivas, también cinematográficas, la temporada cuando ya desfallecen los apellidos vascos acoge el regreso recurrente del espanto. Entre el blockbuster y la pedagogía militarista, ‘Godzilla’ es un icónico y poco asustadizo bocado de fauces de engendros saurios, que mastican su viagra radiactiva y ya no se detienen en su afán de apareamiento devastador. Esta nueva versión, o quizás simple salida de armario, del monstruo y sus acompañantes es una mera distracción que avanza a velocidad de tópicos y sólo cuida su desfile destructor, de Honolulú a Las Vegas pasando por San Francisco. Mezcla algo más perversa de’ King-Kong’ y guerra de los mundos, el filme desprecia los dos únicos mensajes que podían darle consistencia propia: el debate eterno sobre el progreso, la nueva tecnología y sus usos y límites, y la lucha del individuo frente al sistema. Pero ‘Godzilla’, con gafas o sin ellas, es carne de parque temático y escaparate apocalíptico para recrear en una sucesión de secuencias, la solapada amenaza de tsunamis, edificios destruidos en cadena y miedos atávicos.  Pero ni siquiera en ese festival de pesadilla y muertes masivas la dirección de Gareth Edwards sabe extraer los jugos gástricos del pánico. Se alterna así alguna situación un tanto ridícula con recreaciones fabulosas –caso de las escenas de explosiones en el aeropuerto o las que discurren en el Golden Gate, el puente más cinematográfico del mundo. El filme prima la eclosión, el impacto, la onda expansiva sobre la amenaza, la sutil presencia del monstruo y el muy discutible uso de las situaciones límite, caso de la desaprovechada secuencia en el tren de Hawai. La desmesura radica en arrasar la civilización pero del drama humano apenas hay noticia. Con unos intérpretes mediocres y una psicología de manual, la catarsis así es la merendilla de rascacielos y píldoras radiactivas de Godzilla y su amigos de cuadrilla telúrica. De la explosión al rugido hay dos horas de efectos y muy poco temblor humano. De la pretendida vuelta de tuerca a ese subgénero que es el kaiju-eiga apenas hallamos algún destello en esa recta final tras un metraje cansino donde la épica es digital, la grandeza es ruido y el espectáculo es un despliegue de soldaditos tontorrones a lo 11-S pero con dinosaurios en lugar de aviones. El cineasta de ‘Monsters’ cede talento para priorizar la demolición y dejar en un plano secundario la evolución. Algunos contra más presupuesto manejan, el bicho que llevan dentro se les hace grande y el cerebro pequeñito. Entre salvas y fuegos artificiales y algún fugaz tenue rastro de melancolía disfruten de la merienda estruendosa y aplacen lo monstruoso para miedos más cotidianos. Una historia con más ruido que enigma que busca la gloria entre Fukushima y Cuarto milenio.

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Guillermo Balbona comenta la actualidad cinematográfica y los estrenos de la semana

Sobre el autor

Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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