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Jesús Serrera

A Capella

Exhibición de poderío regionalista

Pocos minutos antes del comienzo de la sesión plenaria del 7 de noviembre en el Parlamento de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, sonrisa socarrona bajo el bigote, saca de su carpeta y relee un artículo de ‘La Voz de Galicia’ que recibe con preocupación el reciente nombramiento de Íñigo de la Serna como ministro de Fomento, apenas cuatro días antes. En esencia, el autor del texto, Gonzalo Bareño, advierte al reelegido presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, del riesgo que entraña la llegada del exalcalde santanderino al Ministerio para el impulso final del AVE de Galicia con la Meseta que debe ser una realidad en 2018. La idea es que el nuevo ministro puede estar más interesado en acelerar la conexión ferroviaria Cantabria-Madrid en menos de tres horas que en la alta velocidad gallega, «sobre todo –remata el articulista– si como parece evidente, (De la Serna) llega al Gobierno para promocionarse de cara a las futuras elecciones autonómicas con la intención de desalojar del Gobierno a un Miguel Ángel al que Rajoy, por más anchoas que le lleve a La Moncloa, no aguanta (…)». O sea, esa teoría según la cual el PP puede hacer un ‘alonso’ con De la Serna y devolverle a Cantabria como candidato en 2019 también le parece plausible a Revilla. Al meterse en el ascensor del Parlamento, el presidente cántabro deja caer: «Y yo que pensaba retirarme…»
¿Una broma? A lo mejor no. Revilla ha insistido que esta es su última legislatura en activo, pero dados los antecedentes en la materia, nadie se lo acaba de creer del todo y él lo sabe. Hace ya bastantes años que los partidos cántabros maquinan sus augurios electorales en función de que Revilla permanezca o ceda el testigo en el cartel regionalista. Esa incógnita afecta también al propio PRC, que hoy celebra una potente asamblea de dirigentes con la expectativa de que el líder dé alguna pista sobre sus planes de futuro.
La ‘cumbre’ regionalista que reunirá en Santander a casi medio millar de dirigentes de toda la comunidad, más de la mitad de los asistentes a los congresos que se convocan en los años preelectorales, está concebida como una gran escenificación de poderío. Una revisión complaciente del partido a día de hoy: a 2.000 votos y a un diputado del hegemónico PP, con el mayor número de alcaldes (40) y la presidencia de la Federación de Municipios, una nueva generación de cuadros curtidos en las administraciones. El único de los tres grandes partidos cántabros al que no le ha afectado en términos electorales la ‘nueva política’ que supone la incorporación al arco parlamentario de Podemos y Ciudadanos.
Y desde luego, el retorno como socio mayoritario al Gobierno autónomo, aunque los recursos sean pocos y la alianza con el PSOE no pase por sus mejores momentos como se ha comprobado en la negociación de los Presupuestos, en la Ley del Suelo o en la discusión por la paternidad del eje logístico Santander-Torrelavega. Este y otros proyectos de impulso a la industria, al medio rural y al sector agroalimentario aparecerán en las trece ponencias incorporadas a la asamblea de dirigentes.
Revilla, en la clausura, pondrá el acento en la fuerza electoral mostrada por el PRC en toda la región, con la sempiterna excepción de Santander, y en su cohesión interna, un bien escaso en estos tiempos de zozobra en el PSOE, en Podemos y hasta en el PP durante los diez meses de bloqueo político, y lanzará el reto de ganar las próximas elecciones en Cantabria. Los indicios de recuperación económica refuerzan el optimismo en las filas del regionalismo.
Mientras tanto, toca tender puentes con el Gobierno central del PP. El tren de altas prestaciones, Valdecilla, la industrialización del Besaya… necesitan esa relación fluida.
El PRC presenta un bagaje notable, aunque ya se verá si le alcanza cuando tenga que afrontar la ‘era post-Revilla’. En la cúpula del partido manejan una conjetura tranquilizadora: salvo imprevistos, Revilla será de nuevo el candidato autonómico dentro de dos años y medio. Tenga o no enfrente a su ‘querido enemigo’ De la Serna. De momento, el presidente ha recuperado el ‘buen rollito’ con el ministro y con su sucesora en el Ayuntamiento de Santander, para disgusto del PSOE.
En la teoría regionalista, el requisito indispensable es mantenerse en el Gobierno. Y entonces sí, llegaría el momento del relevo de Revilla. Una despedida a lo grande en 2020 con el hito cumplido del tren rápido con Madrid, la reivindicación realista que ha sustituido al AVE inalcanzable. Un cambio generacional en la cúpula del partido y un sucesor dentro del propio Ejecutivo. Acometer el relevo de Revilla desde el poder no será fácil para el PRC, pero hacerlo desde la oposición sería más bien un calvario.

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Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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