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Jesús Serrera

A Capella

Torpeza, 'paripé', debilidad

El ritual ordena que al lunes siguiente de la Bien Aparecida y de San Cipriano, casi agotado el almanaque festivo que los líderes políticos han transitado de pueblo en pueblo durante el verano, el Parlamento y los partidos se desperezan para el nuevo curso. Para variar, esta vez el despertar se ha producido unos días antes, con la enérgica sacudida de una crisis en el seno del Gobierno PRC/PSOE.
La cabeza del director de Sodercán, el socialista Salvador Blanco, que Podemos exige para propiciar la aprobación de los Presupuestos 2017 está en el centro de un conflicto que tiene raíces más profundas en la complicada convivencia de los dos partidos. A un Gobierno pobre de recursos en una difícil coyuntura económica y sin mayoría parlamentaria, sólo le faltaba dañar su cohesión interna. El episodio de crisis puede ser una torpeza puntual o una maniobra calculada, pero constituye todo un síntoma de debilidad.
La secuencia no ha sido casual. Primero, Podemos da a conocer su previsible evaluación del primer año de legislatura: Revilla y el PRC lo hacen lo mejor que pueden, todo lo malo procede del PSOE. A continuación, la cúpula regionalista corresponde a la gentileza y hace pública su teoría de que, si no hay más remedio, habrá que conceder a Podemos lo que pide, el cese o la dimisión de Blanco, a cambio del bien mayor de los Presupuestos.
Lo que para el PRC sería la fórmula más sencilla de asegurar el voto que les falta en el Parlamento para sacar adelante las cuentas, para el PSOE supondría una humillación intolerable. Así que la primera reacción socialista ha sido tan fulminante y tan dura que hasta ‘compra’ el discurso habitual del PP al describir al PRC como un «rehén de Podemos».
Pero la mejor ‘perla’ del PSOE es la invitación a la dirección regionalista a reflexionar sobre los verdaderos motivos que le llevaron a entregar la cabeza de Javier López Marcano a Podemos para que Miguel Ángel Revilla fuera investido presidente. Al propio Marcano le habrá entrado la risa floja al ver cómo la cúpula de su partido invoca con gesto compungido su sacrificio, cuando en aquel duro trance percibió entre los suyos cálidos apoyos, pero también indiferencia y distancia, por decirlo suavemente.
La escenificación de la crisis llega después de un largo recorrido, desde la negociación del Gobierno en el verano de 2015 hasta el momento actual, en plena elaboración de los Presupuestos, con la tensión entre las áreas sociales –sanidad, educación, dependencia, etc– que gestiona el PSOE con más de tres cuartas partes de los fondos mientras que las parcelas regionalistas, en teoría las más inversoras –turismo, industria, innovación, obras públicas, desarrollo rural– se quedan a la cuarta pregunta. Por no hablar del retoque al alza de los impuestos que plantean los socialistas y que a Revilla no le gusta nada. En el contexto de ese tira y afloja presupuestario han estallado las hostilidades.
La estrategia de Podemos, el ‘trofeo’ del director de Sodercán como condición inexcusable para que sus tres diputados permitan aprobar los Presupuestos, sugiere un reduccionismo inconsistente, máxime cuando Blanco no está siquiera imputado, pero no se puede negar que el partido morado sabe golpear donde hace daño. Al PRC lo protege porque en la clientela regionalista encuentra un buen filón en las elecciones generales. Al PSOE ni agua, porque es el enemigo a batir.
La posibilidad cada vez más verosímil de que en diciembre, en las fechas en que también se votarán los Presupuestos, se produzca la tercera cita en las urnas puede resultar un factor decisivo. Podemos puede llegar lejos en su presión al PSOE, pero si los Presupuestos no salen adelante, el fracaso será de todo el Gobierno, y especialmente del presidente Revilla.
Siempre hay alternativas, claro. Ahí está Ciudadanos, dos diputados siempre dispuestos al acuerdo, sin vetos personales pero con contrapartidas políticas. El PP tiende a pensar que esta crisis es sólo un ‘paripé’ de corto vuelo armado entre PRC y Podemos para agraviar al PSOE, que en todo caso refleja la fragilidad del Ejecutivo.
El PRC coquetea con Podemos porque el PSOE no respeta como es debido la contribución de cada cual al pacto de Gobierno, sus doce diputados frente a los cinco socialistas, y el aliado le responde si prefiere gobernar sólo con los tres escaños del partido morado. De paso le recuerda lo de ‘las barbas de tu vecino…’. ‘O sea, si hoy tragáis con el chantaje de Sodercán y Salvador Blanco, mañana vendrán a por vosotros’.
Pero que no cunda el pánico. En el largo trimestre que falta hasta la votación de los Presupuestos hay tiempo de sobra para nuevas escaramuzas entre el PRC y el PSOE, pero también para restañar las heridas hasta un nivel razonable de convivencia. Por encima de cualquier otra consideración, lo trascendental para ambos partidos es mantenerse en el poder. No llegará la sangre al río, coinciden. Al día siguiente de la crisis ya habían relajado la crispación para subrayar la solidez de la alianza.
Revilla y Díaz Tezanos, y sus principales lugartenientes, coincidieron en la Bien Aparecida y guardaron las distancias pero, como apuntaba con ironía un alto dirigente de la coalición, es probable que la íntima plegaria a la patrona de unos y otros fuera como el chiste: ‘Virgencita, virgencita, que me quede como estoy’.

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Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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