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Jesús Serrera

A Capella

El PSOE se da una inyección de moral

Ahí anda Pedro Sánchez en el laboratorio de la precampaña en busca de discurso y espacio propios para él y para el PSOE en el centro del escenario del 26-J. Como alternativa al PP y a Mariano Rajoy en La Moncloa, como la referencia socialdemócrata frente a la amenaza de la izquierda radical de Unidos Podemos, entre el guiño a los soberanistas catalanes y la toma de distancia con Ciudadanos, el que fue su socio en el insuficiente pacto de gobierno armado tras el 20-D. Un traje a la medida difícil de cortar y arriesgado de lucir en la pasarela electoral. Algunas cosas han cambiado tras el fallido intento de investidura. Para empezar, el ‘No es No’ excluyente con el PP ha dado paso al ‘Un Sí para el cambio’ menos comprometido, más abierto a cualquier contingencia. Pedro Sánchez ha garantizado que no habrá una tercera cita con las urnas, justamente después que Susana Díaz le haya advertido de que si esta vez tampoco gana las elecciones tendrá que facilitar pronto un gobierno para España y luego dar un paso hacia el costado en el liderazgo del partido.
A la incertidumbre de la cita electoral se añade la inquietud por el futuro del partido, más palpable todavía cuando llegan noticias como el procesamiento de Chaves y Griñán en Andalucía. En esas delicadas circunstancias, la muy notable afluencia y el fervor del acto preelectoral de Pedro Sánchez en Torrelavega, ahora que los mítines ya no son lo que eran, ha supuesto una inyección de moral para la militancia socialista.
Sánchez no volverá en la campaña porque en las dos semanas previas a los comicios estará centrado en las comunidades y provincias más pobladas, con escaños más numerosos y sobre todo más inciertos. No es el caso de Cantabria, por lo menos en lo que concierne al Congreso. Se supone que Puerto Gallego no tendrá grandes problemas para conservar la plaza que se adjudicó en 2011 y reeditó el 20-D, pero la segunda para Ricardo Cortés queda muy lejos, a casi 30.000 votos de distancia.
El PSOE cántabro, instalado de nuevo en el poder y en una paz interna desconocida durante muchos años, afronta el reto de cambiar la tendencia declinante en las urnas. Esta vez los socialistas no han dudado en reclamar el respaldo de su socio para acercarse cuanto pueda al 30% del muy disputado voto regionalista. El mitin de Torrelavega tuvo una destacada presencia del PRC y Miguel Ángel Revilla ha recibido a Pedro Sánchez en la sede gubernamental de Puertochico, han comido juntos con la vicepresidenta y líder socialista Eva Díaz Tezanos y ha dado al candidato a La Moncloa un apoyo cordial, aunque contenido.
El peligro le viene al PSOE por la izquierda en toda España, el manoseado ‘sorpasso’ que no pocas encuestas auguran, aunque la campaña ni siquiera se ha iniciado y los pronósticos pueden cambiar mucho en estos tiempos políticos tan volátiles.
En Cantabria no es tanto la lucha por los escaños –solo el del cuarto senador está en disputa, los tres primeros siempre se los adjudica el PP– sino el temor a bajar a la cuarta plaza del ranking político. Demasiado varapalo para un partido que, mediante el pacto con el PRC, comparte el Ejecutivo regional en régimen de igualdad con su socio y gobierna 20 municipios que acogen a la mitad de la población de Cantabria.
Podemos Cantabria va con todo contra el PSOE. No es una gran novedad, es más bien una vuelta de tuerca en la ofensiva en las vísperas de una nueva campaña electoral. El partido de Pablo Iglesias ha sido, en realidad, el aliado externo del PRC de Revilla en el poder, no del Gobierno autónomo en pleno, pues sólo con los regionalistas firmó hace un año el pacto de investidura.
El PSOE tiene bien documentada la persecución podemita que se manifiesta en la mayor parte de sus iniciativas de oposición, y eso que son los socialistas quienes gestionan el gasto social exigido por la formación morada al Gobierno para permitir la aprobación de los Presupuestos 2016. Podemos apenas ha atacado al PRC, al que trata con mucha consideración con el fin de procurarse una buena cuota de sus votos en las elecciones generales.
La reciente divulgación de la auditoría de Sodercán durante la anterior etapa del Gobierno bipartito forma parte de esa estrategia de Podemos contra el PSOE, que tendrá nuevos episodios en las semanas que faltan para el 26-J.
El PSOE se propone defender con uñas y dientes su corta ventaja –menos de 600 votos en el 20-D– frente a los podemitas a los que ya ha colgado el cartel de ‘marxistas-leninistas’ por sus métodos de acoso y derribo. En vísperas de la campaña, los estrategas socialistas observan con satisfacción  no disimulada la decepción y el ‘desenganche’ en las bases de IU, y hasta entre sus dirigentes regionales, por el trato humillante que el partido de Pablo Iglesias les ha reservado en la confección de las listas de Unidos Podemos para el 26-J. Por eso confían en que la afrenta fomentará la abstención en las filas de IU e incluso permitirá al PSOE repescar en ese caladero algunos votos perdidos en las elecciones de diciembre.

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Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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