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Jesús Serrera

A Capella

Apuestas arriesgadas para el 26-J

Sobre la determinación en la toma de riesgos como virtud para alcanzar el éxito abundan las frases para el mármol que han acuñado desde los grandes clásicos a los ‘gurús’ contemporáneos. Sobre la apuesta audaz de Ciudadanos de llevar al actor Félix Álvarez, ‘Felisuco’, como cabeza de lista al Congreso por Cantabria, los dirigentes de los partidos adversarios y sus analistas electorales coinciden en una sentencia más castiza: ‘Tienen poco que ganar y mucho que perder’. A su juicio, las posibilidades del partido naranja de sumar un segundo escaño son mínimas y a cambio corre el peligro de malograr el único que tiene. Ciudadanos Cantabria cree que aguantará el tipo, pero reconoce la amenaza, y en todo caso justifica la elección del candidato en clave nacional.
El pronóstico generalizado es que el reparto de los cinco escaños de la Cámara baja en el 20-D (PP 2, PSOE 1, Podemos 1, Ciudadanos 1) se presenta muy consolidado ante el 26-J y que el movimiento de votos difícilmente modificará la representación. Estará más abierto el cuarto senador –los tres primeros fueron del PP hace cinco meses– que Unidos Podemos se propone disputar al PSOE.
En la compleja y variable aritmética de la ley D’ Hondt, Ciudadanos, que en diciembre contabilizó algo más de 53.000 votos, necesitaría en junio cuando menos doblar esa cifra para llevar dos diputados al Congreso, pero podría resignar el que tiene si se le escapan 10.000 o 12.000 papeletas.
El relevo del doctor Carlos Pracht, número uno de Ciudadanos el 20-D, no ha sido una sorpresa desde que su inconveniente declaración de que el aborto era una forma de violencia supuso que Albert Rivera hasta le retirase el saludo. El partido podía haber escogido para sucederle un candidato más o menos anónimo, pero Rivera ha apostado por ‘Felisuco’, cuya designación ha provocado una amplia controversia y más críticas que elogios.
El propio ‘Felisuco’ ha dicho, prudentemente, que él mismo no sabe si como candidato sumará o restará al partido. Esa incertidumbre la comparten sus adversarios. En el café rápido que Mariano Rajoy tomó con Ignacio Diego y Samuel Ruiz en Parayas el sábado pasado, de camino a un acto preelectoral en Durango, el aspirante a La Moncloa trasladó a los dirigentes cántabros su idea de que en el trasvase de votos bidireccional que se va a dar ahora entre PP y Ciudadanos, los populares van a salir ganando. En el PSOE y en Unidos Podemos no creen que el nuevo candidato naranja les afecte negativamente. Y en el PRC, que no compite pero sí influye en las elecciones, sus dirigentes y sus electores más informados no olvidan las andanadas de ‘Felisuco’ a Revilla y a su política con el Racing, en la anterior etapa y en esta.
Ciudadanos Cantabria asume con naturalidad los riesgos de la designación del candidato decidido por Rivera, que puede tener su contrapartida positiva a nivel nacional en ese revestimiento artístico y popular que el partido subraya con Toni Cantó o Félix Álvarez. Ambos tendrán un papel destacado en la campaña de Ciudadanos en toda España. Por lo demás, el relevo en Cantabria no es excepcional. Ciudadanos ha cambiado a sus números uno en 15 de las 52 circunscripciones.
También la apuesta electoral de Unidos Podemos tiene sus riesgos, sobre todo por el papel irrelevante de IU en las listas. No había mucho fervor antes del acuerdo, no lo habrá en la campaña y acaso tampoco en las urnas. Atento sólo a la disciplina de Madrid, Podemos decidió que repitiera Rosana Alonso como número uno al Congreso. En el Senado estará de nuevo Kevin Botejara, que se ha revelado como un tesonero corredor de fondo. Podemos ofreció encabezar la lista de la Cámara Alta al exdiputado del PP Jesús López-Medel, también propuso una alianza al PRC e incluso exploró otros aspirantes de IU. Al final no hubo arreglo y Botejara sigue. El que resiste, gana.
El rechazo de López-Medel ha supuesto un alivio para los adversarios de la izquierda radical. El PSOE, principal damnificado, reconocía que el exparlamentario del PP era un buen candidato, por su equipaje intelectual, por su experiencia jurídica política que abarca el ámbito internacional y por ese plus que puede otorgarle en ciertos sectores su ‘conversión’ desde los postulados de la derecha a la nueva izquierda.
El PP de Cantabria también concedía a López-Medel la consideración de un buen fichaje electoral, pero con mucho retintín. López-Medel nunca cayó muy bien entre las huestes del partido en la región, mucho antes incluso de que se descolgara con sus críticas a la posición de España en la guerra de Irak y a las teorías conspiranoicas sobre el 11-M.
López-Medel debutó en la candidatura del PP de Cantabria en las generales de 1996 y repitió en 2000, pero en 2004 los dirigentes regionales enredaron lo suficiente como para quitárselo de encima. El cambalache surtió efecto: López-Medel fue incluido en las listas de Madrid y a cambio en las de Cantabria entró como un ‘paracaidista’ el extesorero y senador Luis Bárcenas, de tan infausta memoria en el PP.

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Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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