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Jesús Serrera

A Capella

El PSOE firma el reparto del 20-D

Todo seguirá igual: 2-1-1-1. Este es el pronóstico realista que en el PSOE de Cantabria se maneja extraoficialmente para el reparto de los cinco escaños de Cantabria en el Congreso en las elecciones del 26 de junio. Dos diputados para el PP y uno para PSOE, Podemos y Ciudadanos, el mismo resultado del fallido 20-D. Los socialistas ya han ratificado a los mismos candidatos que entonces y el PP lo hará dentro de unos días. Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, tras sus mediocres rendimientos electorales, desafían a la ciencia y repiten los mismos experimentos con la esperanza de obtener resultados distintos. Tal vez lo consigan esta vez en la negociación posterior a las urnas, entre ellos o con los nuevos partidos, por voluntad propia o por presiones exteriores, y terminen de una vez con la inestabilidad y el hastío de los españoles con su clase política.
La ejecutiva del PSOE cántabro que lidera Eva Díaz Tezanos ya ha cumplimentado esta semana el trámite de las listas. Puerto Gallego, libre por el momento de los problemas judiciales que arrastra desde su etapa como alcaldesa de Santoña, será de nuevo la número uno en el Congreso. En el Senado sigue Miguel Ángel González Vega, tan disciplinado que en los prolegómenos de la negociación postelectoral hasta fue cedido temporalmente a Democracia y Libertad como gesto de buena voluntad para que los catalanes procedentes de Convergencia tuviesen grupo propio en la Cámara Alta.
Esta vez no se ha programado la ‘tormenta’ de nombres propuestos desde el medio centenar largo de agrupaciones locales. Algunos descartes generaron leves turbulencias en los anteriores comicios. Esta vez la designación ha correspondido exclusivamente a la ejecutiva regional, tal como aprobó el Comité Federal.
Con los códigos que maneja Ferraz, la continuidad de los candidatos cántabros tiene su lógica. Pedro Sánchez batió el 20-D el récord negativo del PSOE (90 escaños frente a los 110 de Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011), luego no fue capaz de armar una mayoría de gobierno, pero a continuación ha reunido más avales que el año pasado en unas primarias sin competencia para ser de nuevo aspirante a La Moncloa. O sea, que todo va bien, dadas las circunstancias. También para los candidatos cántabros que al menos fueron capaces de reeditar en diciembre los (malos) resultados de cuatro años atrás, un escaño en cada cámara de las Cortes para Gallego y González Vega.
El PSOE se prepara, con José Guerrero de nuevo a los mandos, para otra campaña ajena a los esquemas habituales. Por ejemplo, en las fechas: de las vísperas de Navidad al pórtico del verano y en medio un semestre de desmoralizante parálisis política. La nueva campaña entrará en competencia directa con la Eurocopa de fútbol que se disputa en Francia, con la consiguiente influencia en la comunicación de los partidos y en las giras de sus líderes.
Algunas ideas básicas: mítines los justos, austeridad en el gasto propagandístico y el intenso puerta a puerta de la anterior campaña subordinado a una presencia en la calle menos agresiva con un electorado descontento con la clase política.
El PSOE ya ha comenzado la movilización en el Gobierno regional, en los 20 municipios importantes que gobierna, en los otros 14 en que comparte el mando, y también entre las bases.
La estrategia socialista tiene dos objetivos esenciales: atraer y en su caso rescatar de la abstención a los electores moderados y fluctuantes en el voto por el que también compiten PP y Ciudadanos. Y desde luego, el combate a brazo partido frente al intento de ‘sorpasso’ de Podemos con IU.
El 2-1-1-1 del 20-D es una ‘quiniela’ con muchas posibilidades también ahora, con permiso del PP que intentará ganar un tercer escaño. El riesgo mayor para el PSOE sería perder su único puesto en el Senado –los otros tres son del PP– en favor de sus rivales por la izquierda. La preocupación es mucho mayor con respecto a los resultados nacionales, que es lo que cuenta esta vez.
A los socialistas cántabros, adheridos sin fisuras a la doctrina oficial de Pedro Sánchez, les parece una ocurrencia extravagante esa oferta de Podemos de compartir listas al Senado a la que el presidente valenciano Ximo Puig ha prestado oídos. A ver cómo iban a conciliar esa alianza con una campaña basada en buena medida en dar mucha ‘caña’ al partido de Pablo Iglesias.
Nada de eso. De momento prefieren confiar en el  optimismo de sus expertos: el ‘sorpasso’ sólo tiene posibilidades –no certezas– en aquellas circunscripciones en las que la suma de Podemos e IU ya superó al PSOE en el 20-D y eso en Cantabria no ha pasado, aunque fuese por menos de 600 votos. Así que los socialistas firmarían repetir el reparto del 20-D y se tientan la ropa. Después de verse superados progresiva y ampliamente por el PRC en las sucesivas elecciones autonómicas, ya no les faltaría más que una derrota frente a la izquierda radical. A ver si esta vez el socio Revilla les echa una mano en la campaña.

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Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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