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Jesús Serrera

A Capella

La ofensiva de Montoro

 

 

Razón tenían quienes en el Gobierno regional se temían, hace ya dos meses, que el ministro Cristóbal Montoro era bien capaz de crear muchos problemas aun desde su situación de interinidad. Mientras el Gobierno Rajoy rechazaba ser controlado en el Congreso hasta en los más nimios asuntos por el hecho de estar en funciones, su ministro de Hacienda ha bombardeado a las comunidades, Cantabria entre ellas, con sucesivas cartas amenazadoras en las que reprochaba y anunciaba sanciones y recortes por el incumplimiento del objetivo de déficit y la demora en el pago a los proveedores. La precaria situación económica de Cantabria, que apenas alcanza para sufragar los servicios básicos, se complica con la ofensiva del ministro Montoro, precisamente catedrático de Hacienda Pública de la UC en excedencia desde los primeros años noventa, con plaza en propiedad y sin cubrir desde entonces.
En el Gobierno regional especulan sobre los motivos que han animado la ofensiva de Montoro: el cumplimiento de las directrices de Bruselas, el castigo dirigido especialmente a las comunidades que en mayo desalojaron al PP del poder o más bien eludir su propia responsabilidad y la del Gobierno central en la vigilancia de las cuentas, al señalar a los ayuntamientos y a las regiones como culpables del aumento del déficit cuando el margen mayor corresponde a la Administración del Estado y la Seguridad Social.
Cantabria y las demás regiones amenazadas ya habían desenterrado el hacha de guerra y el presidente Revilla se había declarado en rebeldía frente al Gobierno central, antes de que Montoro convocase el viernes el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) para dar una de cal y otra de arena. El ministro ofrece a las comunidades reuniones bilaterales, de una en una, pero de momento no es para flexibilizar el objetivo de déficit si no para ver la manera de cumplirlo, a la espera de que Europa relaje la disciplina. Para dar ejemplo, Montoro anuncia un recorte de 2.000 millones de las cuentas del Estado.
Cantabria registró en 2015 un déficit del 1,38 frente al 0,7% autorizado. El Gobierno cántabro calcula que este año puede acercarse al 0,3% inicialmente fijado, pero confía en una mayor generosidad de Bruselas y de Madrid.
Tras la reunión del CPFF en la que estuvo presente el consejero de Economía, Juan José Sota, el Ejecutivo abre un compás de espera en la tensa pugna política de los últimos días con el ministro Montoro, a la espera de la negociación que la Consejería comenzará a preparar a partir de este lunes.
En todo caso, los recortes siguen siendo un riesgo cierto. La vicepresidenta Eva Díaz Tezanos insiste, antes y después de la cumbre autonómica en el Ministerio de Hacienda, que no se tocarán los servicios básicos: sanidad, educación, dependencia… De hecho, no hay margen para otra vuelta de tuerca. No hay de dónde recortar, no hay gasto superfluo.
«A mí que me registren», ilustra gráficamente la austeridad imperante Juan José Sota, atareado estos días en cuadrar las cuentas, preparar su discurso reivindicativo en el CPFF, negociar con los bancos una más cómoda financiación de la deuda y vigilar que los departamentos gubernamentales no se apresuren a comprometer demasiado gasto por si al final hay que meter la tijera.
Un problema añadido a las dificultades financieras del Gobierno es la escasez de ingresos. La expectativa de una recuperación económica se ha visto por el momento defraudada en Cantabria, no hay inversión del Estado, el paro no baja y los sueldos no suben, el consumo se frena y la Administración regional lo constata en la mengua impositiva: el IVA, las tasas, los impuestos especiales.
El Gobierno PRC/PSOE y el PP se achacan mutuamente la responsabilidad del exceso deficitario en 2015. En el Ejecutivo subrayan las consecuencias del cómputo en este capítulo de las obras del nuevo Valdecilla, el tratamiento de la hepatitis C, el fiasco de Ecomasa/Nestor Martin o la paga extra de los funcionarios en la etapa del PP. Ignacio Diego, que tiene a gala la disciplina mantenida durante su mandato, responde que incumplir el déficit es la «marca de la casa» de Revilla.
No todos en el PP son tan estrictos. El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, ha firmado un acuerdo unánime de 14 puntos con los seis partidos con representación parlamentaria (PP, PSOE, Podemos, Ciudadanos, IU-Equo y UPL) para reclamar al Gobierno central más financiación y mayor flexibilidad en el déficit (1,33% en esa región en 2015). De paso, el presidente castellano-leonés ha advertido a Montoro, compañero de partido, de que si insiste en los recortes se verán en los juzgados.
Tampoco el PP murciano se ha dejado impresionar nunca por las advertencias sobre el incumplimiento del déficit, ni en la anterior legislatura ni en la presente. La comunidad levantina navega en el grupo de cabeza de los indisciplinados con un índice del 2,52%, casi el doble que Cantabria. Murcia ha sido y es un mal ejemplo, supuestamente, pero los populares decidieron tirar por la calle del medio en el gasto y al día de hoy se mantienen en el poder.

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Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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