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Jesús Serrera

A Capella

Paisaje político en clave nacional

Después de agotar el calendario lúdico del verano, los políticos de fiesta en fiesta por los Nueve Valles y alrededores, después de la Bien Aparecida y San Cipriano, el mismo día de San Mateo que marca el cambio a la estación otoñal, el Parlamento de Cantabria se despereza sin apuro para el arranque de la IX Legislatura. El liviano orden del día del pleno que estrena mañana el periodo de sesiones es bastante elocuente sobre el clima político predominante. La mitad de los asuntos que serán sometidos a debate trascienden el ámbito y el poder de decisión de la comunidad autónoma: desde una proposición de ley de Podemos sobre la aplicación del Acuerdo Trasatlántico de Comercio e Inversión (TTPI) que tanto da que hablar en los foros internacionales y otra del mismo grupo sobre las medidas para la acogida de refugiados sirios, a la petición del PSOE para que el Gobierno central promueva un gran acuerdo sobre la violencia de género o la iniciativa de Ciudadanos en favor de la unidad de España en vísperas de las elecciones en Cataluña. En fin, el debate político cántabro se subordina en estos meses a los asuntos nacionales, con las estrategias orientadas hacia las generales de diciembre, a favor o en contra de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, con Pablo Iglesias y Albert Rivera como referentes secundarios, pero acaso decisivos.
La incógnita principal en el inicio del nuevo curso político alude a la estrategia que adopte Podemos, el grupo que propició el retorno al poder de la coalición PRC/PSOE tras las elecciones de mayo, mediante un pacto que obligó a la renuncia de Francisco Javier López Marcano, que exigía al nuevo Gobierno la prioridad de un fuerte gasto social y que se limitaba a la investidura del presidente pues acto seguido el partido de Pablo Iglesias pasaba a dedicarse a la vigilancia del Ejecutivo.
De entonces acá, con un largo verano por medio, la oposición de Podemos ha sido más bien moderada: el rechazo al plan del Gobierno para el puerto de Laredo, la ‘ventilación mediática’ del contrato del nuevo Hospital Valdecilla y la tibia protesta por el nombramiento como alto cargo del regionalista Pedro García Carmona (implicado en el caso de la firma falsa en el Ayuntamiento de Torrelavega). Un ‘teatrillo’ de Podemos, según la malvada definición de Ciudadanos, el otro pequeño partido del Parlamento que hace bandera de su lucha contra la corrupción, también dispuesto para la campaña de las generales.
Pero ahora llega el momento de tomarle la medida al ímpetu opositor de Podemos desde las sensibilidades de sus tres diputados, José Ramón Blanco, Verónica Ordóñez y Alberto Bolado, que se preparan para intervenir, esta misma semana, en las comparecencias de todos los consejeros del Gobierno de Cantabria. Es un ciclo importante, porque en su transcurso el Ejecutivo marcará la acción política de sus departamentos y las prioridades de gasto, antes de que la Cámara aborde, a partir de octubre, la tramitación de los Presupuestos 2016.
El PSOE ya se hace a la idea de que en este tiempo será el foco principal de la oposición al Gobierno por parte de Podemos. No tiene nada de particular que eso suceda cuando ambos partidos van a competir por el voto de izquierda. El gasto social será la piedra de toque en la pugna preelectoral. Para dejar el mínimo resquicio a la ofensiva de Podemos, la líder socialista, Eva Díaz Tezanos, ha anunciado un fondo extraordinario para fortalecer el Plan de Choque contra la Emergencia Social, desde alimentos y suministro de agua, luz y gas hasta una mejor cobertura de la renta social básica.
El PSOE ya ha empezado este fin de semana, en su medio centenar largo de asambleas locales, el proceso de proponer nombres para las listas electorales.
Podemos trata con más miramientos a los regionalistas. Con ellos firmaron –y no con el PSOE– el acuerdo para que Revilla se pusiera al frente del Gobierno, y al fin y al cabo, esta vez no les harán competencia en las urnas. Es más, Podemos aspira razonablemente a tomar prestado una porción del voto regionalista en diciembre.
El PP también es consciente de que el curso político en Cantabria empieza en clave nacional. A pesar de haber pasado a la oposición, los populares se malician que, por momentos, tendrán enfrente a los otros cuatro grupos de la Cámara: PRC, PSOE, Podemos y Ciudadanos. La máquina electoral se activa con tiempo. El PP ya ha constituido su comité de campaña, con la secretaria autonómica y número dos del partido, María José Sáenz de Buruaga, al frente. Las disputadas listas, muy controladas desde Madrid, no comenzarán a concretarse antes de finales de octubre o primeros de noviembre.
Los regionalistas se muestran distantes de unas elecciones en las que no se les ha perdido nada. Revilla ha dicho públicamente, y con más énfasis después del plantón de Rajoy, que a Cantabria le convendría un Gobierno central presidido por Pedro Sánchez, más afín al Ejecutivo regional y más sensible a sus reivindicaciones. Lo que Revilla no cuenta en público es que su acreditado olfato no percibe sensaciones muy favorables al líder socialista en la liza electoral.

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Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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