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Jesús Serrera

A Capella

De la Serna gana protagonismo

Para bien y para mal, para el acuerdo o para la controversia, el alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, se ha convertido en el principal interlocutor del PP con el nuevo Gobierno en estas primeras semanas del cambio de régimen. No es exactamente una sorpresa pues la Alcaldía de la capital es la única instancia de poder relevante que las urnas del 24-M y los posteriores pactos permitieron conservar a los populares, pero constituye una de las grandes novedades en el escenario político.
Al alcalde santanderino le ha faltado tiempo para reunirse a hablar de los proyectos municipales con todos los miembros del nuevo Ejecutivo autónomo. «Se abre una nueva etapa de lealtad y colaboración», fue el lema consagrado en el encuentro inicial con Miguel Ángel Revilla. No será para tanto, claro, pero sí sugiere un clima más templado que el de otros tiempos. Revilla y De la Serna no es que se quieran, pero se respetan y mantienen un contacto fluido. Al día siguiente de las elecciones, el líder regionalista ya dijo, a la gente de su partido y a todos los que quisieron oírle, que él no veía el apaño de cinco partidos para desalojar a Íñigo de la Serna de la Alcaldía.
Pero habrá una de cal y otra de arena. La reciente polémica por la festividad de Santiago será seguramente un encontronazo menor en las siempre difíciles relaciones entre el Gobierno y el Ayuntamiento de la capital, máxime cuando el color político es diferente. De ahí que el alcalde haya decidido esta vez conservar su escaño de diputado para cuando esa batalla se haga presente en el Parlamento de Cantabria.
Más allá de la relación Gobierno-Ayuntamiento, el protagonismo del regidor santanderino supone otro factor de incertidumbre para el PP en sus momentos más difíciles. Es una circunstancia absolutamente lógica, la simple consecuencia de haber resistido en la capital y quedar como único referente de peso tras el ‘tsunami’ que ha hecho estragos en el partido, y de mantener una intensa acción de gobierno en el Consistorio. A De la Serna nunca se le ha visto muy interesado en los avatares internos del partido, pero inevitablemente su mayor visibilidad actual no pasa desapercibida y alarga las sombras sobre el liderazgo de Ignacio Diego.
El desastre del 24-M no ha activado ningún mecanismo de renovación, al menos todavía no, pero sí ha marcado un tiempo de moral baja, de frustraciones, desengaños y desmovilización.
Una imagen elocuente en el Día de Cantabria en Cabezón de la Sal, en la propia sede del PP: la de Ignacio Diego, solo con un puñado de incondicionales, en contraste con el despliegue de alcaldes, concejales, diputados y altos cargos del PP que le escoltaban en las cuatro ediciones anteriores. La escasa presencia popular en la reciente concentración contra la violencia de género en Santander, apoyada por todos los partidos, es otra muestra de la desgana que se ha instalado en la organización tras el fiasco electoral.
La dirección del PP cree que, tras la comprensible decepción, el partido recuperará el ánimo con el fragor del curso político y sabrá reciclarse desde el poder a la oposición, en el ámbito autonómico y en los ayuntamientos. Diego ya ha convocado al grupo parlamentario que está plagado de altos cargos del anterior Ejecutivo, lo cual acaso les haga más vulnerables en el debate. También es posible que el PP tenga que jugar a la defensiva si se pone en marcha la investigación de los dineros públicos destinados a Nestor Martin.
A partir de ahora se acelerarán los preparativos para las elecciones generales de diciembre, trascendentales para todo el partido, empezando por Mariano Rajoy. En el PP de Cantabria se augura mucho movimiento. Para empezar, se abren huecos: José María Lassalle y Gonzalo Piñeiro ya han dicho que ya no estarán en las listas y de los actuales parlamentarios en el Congreso y en el Senado solo la diputada Ana Madrazo parece bien colocada para repetir. Pero también hay más aspirantes que nunca, ahora que la cuota de poder y de cargos se ha reducido mucho y el futuro se presenta tan incierto.
Ignacio Diego ha reiterado que no integrará las listas de las generales, porque su futuro y su compromiso político están en Cantabria. Queda por ver si Íñigo de la Serna es candidato, preferentemente al Congreso, lo cual genera una notable expectación en el seno del partido. Es una posibilidad cierta, aunque solo fuera por su tirón electoral, y además la Alcaldía sería compatible con el escaño nacional (sí tendría que abandonar el del Parlamento de Cantabria). Sin ir más lejos, en esta legislatura ha llegado a haber hasta 25 diputados nacionales que eran también regidores.
En realidad, será lo que el propio De la Serna decida. Por lo pronto, la cúpula nacional del PP, consciente de lo que se juega, pretende ser más selectiva que nunca para situar en las listas a sus mejores baluartes de valor probado en las urnas, con poco margen para propiciar retiros dorados a los políticos ya amortizados. Pero eso habrá que verlo.

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Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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