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Jesús Serrera

A Capella

Del pacto PRC/PSOE a la soledad del PP

El pacto PRC/PSOE navega viento en popa y a velocidad de crucero hacia la tercera investidura de Miguel Ángel Revilla como presidente del Gobierno de Cantabria. En realidad, la fase decisiva, la de mayor riesgo, fue la primera. El ‘pacto de progreso’ en los ayuntamientos, que hace cuatro años no prosperó por la querencia de los ediles regionalistas hacia el PP triunfador en las elecciones, ha tenido esta vez un alto grado de cumplimiento pues 62 de las 102 corporaciones cántabras están gobernadas por uno u otro partido. El acuerdo municipal entre el PRC y el PSOE prefiguraba la obligación de entenderse rápido y bien para formar Gobierno. «Con la presión que hemos metido en los ayuntamientos para que pactaran, con llamadas, broncas y hasta expedientes, como para no llegar a un acuerdo nosotros en el Gobierno», reconoce uno de los negociadores del pacto PRC/PSOE.
La renuncia al escaño de Francisco Javier López Marcano ha terminado por allanar el camino, pues con su paso hacia el costado acaban las reticencias de Podemos a propiciar al Ejecutivo de coalición. Ahí no había margen de maniobra, coinciden los muñidores del pacto. La cabeza de Marcano era irrenunciable para el partido de Pablo Iglesias, todo lo demás era irrelevante o negociable. Revilla ha otorgado a Marcano una despedida provisional honorable que incluye el compromiso del retorno del exconsejero a la primera línea de la política cuando esté libre de problemas judiciales.
El PRC tiene listo su equipo para gobernar, con sus clásicos: Revilla como jefe del Ejecutivo, Rafael de la Sierra (Presidencia), José María Mazón (Obras Públicas) y Jesús Oria (Ganadería), y la gran novedad de Francisco Martín, en la macroconsejería de Industria, Innovación, Comercio y Turismo, que incluye también áreas tan importantes como Transportes y Telecomunicaciones. De ese gran bloque, el PSOE rescata con alivio Sodercán con sus recursos y su nicho de colocaciones.
El fichaje de Martín ha sido una hábil operación de Revilla, que atrae a la parcela regionalista a uno de los consejeros más respetados del anterior Gobierno de coalición, cuando dirigió para el PSOE el departamento de Medio Ambiente. Hasta los socialistas reconocen los buenos reflejos del líder regionalista en esta maniobra y no ocultan la desazón, y hasta la crítica a la dirección del partido, por dejar escapar a uno de los suyos.
Francisco Martín ajusta su perfil profesional y académico al modelo que persigue un desarrollo del sector industrial de alta tecnología, que a su vez tiene en la Universidad uno de sus pilares esenciales.
Revilla hace de la necesidad virtud pues la incorporación de un exconsejero con el PSOE refleja también una cierta carencia regionalista de cuadros cualificados en algunas áreas de gestión. Pero aún así, lo cierto es que el PRC asume todos los departamentos vinculados a los sectores productivos que enseña la teoría económica: el primario de la ganadería, la agricultura y la pesca, la industria, los servicios del turismo y el comercio y la construcción de obra pública e inmobiliaria.
El PSOE tiene muchas cosas por decidir. Faltan por delimitar con contenidos la vicepresidencia de Eva Díaz Tezanos y resolver el cometido de su número dos, Ramón Ruiz. En el partido creen que debe ser el consejero de Educación, Cultura y Deportes. Si Gorostiaga ya es la presidenta del Parlamento, si Ruiz no es el más indicado para ser el portavoz en la Cámara, quedarse de diputado raso como escudero de Díaz Tezanos es un destino muy pobre y muy poco visible para quien es el número dos del partido y de la candidatura autonómica del PSOE.
Para las restantes áreas –Sanidad, Economía, Medio Ambiente, Urbanismo, Servicios Sociales – el PSOE cree disponer de plantilla suficiente para cubrir los diferentes niveles de gestión, con nombres que se irán confirmando a partir de la semana entrante.
Como contraste a la diligencia con que PRC y PSOE se manejan en la configuración de los pactos de gobierno, el PP constata no solo el fiasco electoral sino también su escasa capacidad para establecer alianzas. En las dos últimas legislaturas, en la oposición y en el poder, la estrategia del PP ha sido de rompe y rasga: o mayoría absoluta o nada. Hace mucho que los canales de comunicación con el PRC volaron por los aires y solo en las semanas previas al 24-M el PP contempló a Ciudadanos como un posible aliado, aunque ese apoyo solo ha servido en Santander.
Desde el bastión de la capital hay que bajar hasta Santa María de Cayón (9.100 habitantes) para encontrar otro alcalde popular. En medio, cientos de miles de cántabros gobernados por PRC o PSOE.
«Ya no es que no pacten con nosotros, es que ni nos cogen ni el teléfono», se lamenta uno de los dirigentes del PP que ha perdido el bastón de mando. Que no haya habido forma de conservar Camargo, al borde de la mayoría absoluta, o Piélagos, 55.000 habitantes entre ambos, ilustra la soledad del PP y su nula capacidad de maniobra.
La esperanza del PP reside en la inestabilidad de muchos municipios –por no hablar del propio Gobierno regional– en los que han sido necesarios pactos a tres y cuatro bandas para desalojar a los populares, que han sido los más votados. Acuerdos naturalmente legítimos, pero rechazados por muchos ciudadanos y difíciles de gestionar. Un puñado de mociones de censura en el horizonte. Así que el PP invoca a su favor la teoría del agua regia: una mezcla de ácidos altamente corrosivos que forman un compuesto muy inestable y capaz de disolver todo lo que toca.

De la Serna hará doblete

Esta semana pasada, el Ayuntamiento de Santander se ha convertido, una vez más, en un hervidero de rumores sobre el salto a Madrid de Íñigo de la Serna. Políticos y funcionarios intercambiaban ‘quinielas’ sobre el cargo que Mariano Rajoy reservaba, en el Gobierno o en el partido, al alcalde de Santander. Pero De la Serna ya intuía por entonces que la remodelación de Rajoy que levantaba tanta expectación iba a tener un alcance limitado y que no habría cambio de planes. Por lo demás, forzar un relevo solo unos días después de las elecciones en la única instancia de poder que conserva el PP en Cantabria, definitivamente no era una buena idea. De la Serna seguirá teniendo una presencia intensa en las televisiones como uno de los rostros del ‘nuevo PP’, pero salvo sorpresas no habrá traslado a Madrid. Al menos de momento.
De hecho, el alcalde santanderino hará doblete en Cantabria. Si hace cuatro años, tras la contundente mayoría absoluta lograda por el PP en los comicios autonómicos, De la Serna renunció al acta de diputado regional antes de tomar posesión del escaño, en esta legislatura estará activo en el Parlamento.
La razón principal estriba en que la relación Gobierno regional-Ayuntamiento de Santander, gobernados por siglas enfrentadas, puede convertirse en un eje principal y constante del debate político en ambas instituciones. Los síntomas de esa controversia ya se han detectado estos días y De la Serna se propone ayudar a canalizar, también en el Parlamento, el mensaje del PP y la defensa de su gobierno municipal en esa batalla política.

Temas

Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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