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Jesús Serrera

A Capella

El hito del PRC y el salvavidas del PSOE

El PRC consagró el sábado uno de los principales hitos de sus 37 años de historia al convertirse en el partido con más gobiernos municipales de Cantabria, para redondear así el regreso triunfal de Miguel Ángel Revilla a la Presidencia del Gobierno de Cantabria. Tras las elecciones de 2003, cuando Revilla se convirtió en jefe del Ejecutivo por vez primera con el apoyo del PSOE, el regionalismo se hizo con 31 alcaldías. Cuatro años más tarde, en 2007, subió a 35. El ‘tsunami’ del PP en 2011 le dejó con una treintena y ahora ha conquistado 39, dos más que los populares. Tres factores decisivos justifican la progresión regionalista. En primer lugar, naturalmente, el hundimiento del PP en el 24-M. En segundo término, el pacto PRC-PSOE se ha cumplido razonablemente bien, con gran rendimiento para los socialistas en los municipios más importantes. Y finalmente, opera a favor del PRC la notable expansión electoral en los núcleos de mediana población.
Los análisis postelectorales del PRC constatan que los discretos resultados de Santander y Torrelavega, en el nivel habitual, se han visto muy bien compensados por la progresión del voto regionalista en el segmento de municipios de entre 5.000 y 10.000 habitantes, e incluso en el de 10.000 a 20.000, y en sus respectivas áreas de influencia.
De ahí para abajo, en la Cantabria más rural, el PRC ha acreditado su potencia de siempre, con una especial supremacía en la treintena larga de municipios con menos de mil habitantes.
En el tiempo anterior a las elecciones, la cohesión del PRC se había visto resquebrajada por varios focos de conflicto –Santander, Castro Urdiales, Laredo, Guriezo y Torrelavega–. La travesía en el desierto de cuatro años en la oposición se le estaba haciendo muy dura al regionalismo, pero a la hora de la verdad las urnas le han bendecido. En el partido no se llaman a engaño sobre el motivo del éxito: el brutal tirón electoral de Revilla, que ha recogido gran parte del voto del descontento, el municipal y el autonómico, incluso entre los más jóvenes.
Federación de Municipios
El PRC se dispone a volver a la Federación de Municipios de Cantabria para presidirla. La FMC, regida en esta legislatura por el PP y que en general ha sido un reducto de alto consenso político en medio de la dura batalla partidaria, sufrió una escisión debido al severo recorte del Gobierno regional al Fondo de Cooperación Municipal.
Un grupo de alcaldes regionalistas y algún independiente –el PSOE no participó en la operación– fundaron una agrupación alternativa que apenas ha tenido actividad y que ahora ya no tiene ningún sentido, con el vuelco electoral y el inminente cambio en el Ejecutivo.
Como suele ser norma en año de elecciones, la FMC celebrará su asamblea a finales del verano y los partidos abordarán entonces la reunificación del movimiento municipal, esta vez con el PRC en la Presidencia, como partido con más alcaldías.
El regionalismo se hace tras el 24-M con un buen puñado de alcaldes mediante el pacto global con el PSOE. En 2011, los comités locales del PRC se fueron en masa a apoyar al PP vencedor en los municipios, pero esta vez había poco que ganar en esa alianza.
Ya en esta pasada legislatura el Gobierno popular no ha sido generoso ni siquiera con sus alcaldes, que se han visto obligados a aceptar resignados la escasez de recursos en virtud de la disciplina partidaria. La penuria se ha dejado notar en áreas esenciales para el medio rural, como Ganadería y Obras Públicas.
El PP ha perdido en estas elecciones, y en los pactos subsiguientes, nada menos que 21 alcaldías, en municipios grandes, pequeños y medianos, en la costa y en el interior. Donde no alcanzó la mayoría absoluta, no encontró quién le socorriera. Ahora el PP necesitará una profunda renovación de candidatos tan relevante como la que acometió en 2007 –42 debutantes en los carteles electorales, entre ellos Ignacio Diego e Íñigo de la Serna–. Aunque esa teoría de la renovación es como ‘mentar la bicha’ en el PP cántabro.
Algunos de los que han sido alcaldes hasta el sábado ya se dan por amortizados, como Enrique Torre en Piélagos, que ha renunciado por problemas de salud, pero también harto del ‘infierno’ al que le han sometido en esta legislatura desde dentro del partido. Juan Carlos García Herrero seguramente hará lo mismo en Bezana y otros seguirán ese camino antes de la cita con las urnas en 2019.
En medio del terremoto, Íñigo de la Serna, en lo que será probablemente su último desafío municipal, ha aguantado, con apuros, la bandera popular en el ayuntamiento más importante, el de Santander. Y para ser el único gran bastión de poder que le ha quedado al PP en Cantabria, la escasa presencia del partido en la solemne constitución de la Corporación santanderina resultó llamativa. Ignacio Diego acompañó a Diego Movellán en su polémico desalojo en Camargo y los demás dirigentes estuvieron aquí y allá o siguiendo el ‘carrusel’ municipal desde la sede del partido. Bueno, también Revilla se fue a firmar a la Feria del Libro de Madrid por tercer fin de semana consecutivo. Pero su trabajo en los municipios ya está hecho y seguramente que en el partido no le tomarán en cuenta la ausencia.
El PSOE respira aliviado
El PSOE se hace con 23 bastones de mando, frente a los nueve de hace cuatro años, que luego fueron once con las mociones de censura en Torrelavega y Mazcuerras. Los socialistas han hecho todo lo posible para pasar de puntillas sobre su propio descalabro en las elecciones autonómicas para celebrar su vuelta al Gobierno de coalición y un considerable repunte municipal, que hasta incluye cuatro alcaldías no deseadas: Piélagos, Miengo, Guriezo y Santiurde de Toranzo.
La importante renovación de candidatos no se ha traducido en un aumento significativo de votos, pero el gran éxito del PSOE es haber podido convencer esta vez al socio regionalista para llevar el ‘pacto de progreso’ hasta donde fuera posible. Torrelavega, Camargo, Santoña, Laredo, Bezana, San Vicente,  Los Corrales, Cabezón de la Sal… Un tercio de la población de Cantabria tendrá alcalde socialista.
El PSOE no se ha parado en barras a la hora de establecer alianzas que le permitan multiplicar las banderitas con el puño y la rosa por toda la geografía regional. Ya no son solo los pactos con el PRC, también ha suscrito muchos a tres bandas, a cuatro como en Camargo, Bezana o Cabezón de la Sal, y hasta con cinco lo intentó en Santander.
Los pactos múltiples son más fáciles de armar que de llevar a buen puerto en la gestión cotidiana, cuando los planteamientos políticos son a menudo tan dispares. Los ciudadanos no siempre los entienden y en el medio plazo tienen mucho riesgo, pero para la dirección del PSOE el avance municipal resulta ahora un gran salvavidas.

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Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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