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Jesús Serrera

A Capella

El empuje de Ciudadanos inquieta al PP

Primero fue Podemos el que atacó por la izquierda a la hegemonía de los grandes partidos y ahora se incorpora con fuerza y por el centro Ciudadanos. Hace ya tiempo que los sondeos han bendecido el ingreso contundente del partido de Pablo Iglesias en el Parlamento de Cantabria que se constituirá tras las elecciones de mayo. A la formación de Albert Rivera aún no se le ha otorgado esa alta consideración en las encuestas, pero empieza a ser una posibilidad y, desde luego, una amenaza para las siglas convencionales, especialmente para el PP, que se lo empieza a tomar en serio.
Pero no se trata ya de que Ciudadanos entre o no en la nueva Cámara, sino de que los votos que recoja puedan resultar determinantes para el cómputo general, para la futura gobernabilidad. En las elecciones de 2011, la histórica victoria del PP, el cambio de ‘régimen’ después de los ocho años en el poder de la coalición PRC/PSOE, se resolvió por 1.500 o 2.000 votos, muchos menos de los que ahora se proponen cosechar el conjunto de pequeños partidos apostados frente a los tres grandes de la política cántabra.
La prueba principal del empuje de Ciudadanos es que el PP ya le ha reconocido como rival. Por ejemplo, en la crítica de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, al programa económico presentado  recientemente por Rivera y Luis Garicano. La consigna ordena denominar al partido ‘Ciutadans’, como si fuera una formación circunscrita a Cataluña, sin proyección nacional, y también el señalamiento en las redes sociales de sus lagunas y contradicciones. En esa estrategia defensiva, al PP se le ve acompañado por la UPyD de Rosa Díez, que asiste con desazón al progreso de Ciudadanos en su mismo espectro político.
En el PP de Cantabria se detectan diferentes niveles de preocupación respecto a Ciudadanos. Los más alarmistas también lo fueron con Vox en las elecciones europeas de mayo de 2014 hasta constatar que su principal enemigo había sido la abstención y que la formación que entonces capitaneaba Alejo Vidal Quadras no llegó a los 4.000 votos (1,79%).
En la cúpula popular acotan la inquietud. Para empezar, señalan que Ciudadanos tiene su origen ideológico en el centro izquierda, si bien admiten que se da una coincidencia con el ideario del PP en la defensa de la unidad de España y en el rechazo al nacionalismo en Cataluña. Pero sobre todo, remachan: «En Cantabria no les conoce nadie».
En eso tienen razón, al menos por el momento. El líder y candidato ‘in péctore’ de Ciudadanos en Cantabria, Juan Ramón Carrancio, es al día de hoy menos conocido de lo que lo fue su padre, dirigente del movimiento vecinal de Santander durante décadas. Tampoco tienen visibilidad los jóvenes elegidos como candidatos en Santander y Torrelavega, David González y Esteban Martínez. Su acción electoral se extenderá, a todo tirar, a Piélagos y Bezana.
En efecto, es muy ligero el equipaje de Ciudadanos si se parte de la idea de que para afrontar unas elecciones autonómicas y alcanzar el 5% de los votos necesario para entrar en el Parlamento es imprescindible una estructura territorial sólida que arrastre el voto desde los municipios. Pero ahí está Podemos, que no concurrirá a las municipales, al menos no con sus siglas, ni tiene dirigentes territoriales conocidos y aun así está convencido de llegar con potencia al Parlamento.
Es decir, son dos partidos emergentes que cuentan solo con la marca y el discurso general, con el líder, Pablo Iglesias o Albert Rivera. Sólo tienen una referencia electoral en Cantabria y no extrapolable a los comicios que se avecinan en mayo: Podemos contabilizó en las europeas casi 20.000 votos, Ciudadanos no llegó a los 6.500, pero de entonces acá ha crecido mucho en las encuestas nacionales, hasta el 12,2%.
Ciudadanos en Cantabria también ha percibido la preocupación del PP.  Su líder, Juan Ramón Carrancio, admite que hay un nicho importante para la captación de votos en el electorado decepcionado con el PP y que esto puede tener un efecto importante en las elecciones autonómicas de mayo, «independientemente de que nosotros entremos en el Parlamento, y estamos convencidos de ello, o nos quedemos fuera».
En el PRC y en el PSOE no creen que la pujanza de Ciudadanos le alcance para llegar a la Cámara, pero sí para darle un buen ‘mordisco’ de votos al PP. Esa esperanza tiene fundamento, como lo tiene también la mayor amenaza que supone para ellos Podemos.
Eso sin contar las sangrías de tono menor que proponen, por ejemplo, la exalcaldesa socialista de Torrelavega, Blanca Rosa Gómez Morante, o Compromiso por Cantabria, al que se han unido los dirigentes que abandonaron el PRC, Pacu Sierra y Conchi Solanas. Seguramente unos y otros no llegarán muy lejos, pero pueden hacer daño a sus partidos de origen, aunque solo sea por el estigma de la división que proyectan. Cuando la suerte de las elecciones puede estar en un puñado de votos, no hay enemigo pequeño.

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Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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