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Jesús Serrera

A Capella

El mapa de la batalla para 2015

 

¿Y qué hay de lo mío? A once meses de las elecciones autonómicas y municipales de 2015, entre los alcaldes y en la amplia estructura municipal del PP empieza a cundir una cierta inquietud por la falta de pulso. Es ese problema recurrente en las formaciones políticas que cuando llegan al poder se vuelcan en la acción de gobierno y relegan el día a día del partido. Un olvido más palpable en una legislatura difícil, escasa en la inversión y en los fondos municipales. La mayoría de los ediles va a seguir, pero echan de menos la atención y el estímulo desde Santander, el guiño del presidente del Gobierno y del partido, Ignacio Diego, para confirmarles que su foto estará en el cartel electoral. A algunos no hace falta que nadie les diga nada: José Manuel Igual, alcalde de Arnuero, diputado y poderoso vicesecretario del PP, ha anticipado que será de nuevo candidato, y el portavoz municipal de Puente Viesgo, Fernando Pérez Cos, ya cuenta con que no repetirá después de haber puesto pingando a Rajoy, de hacer campaña por Vox en las europeas y de haber tenido una ‘pelotera’ por teléfono con Ignacio Diego. Y, para decirlo todo, de perder por goleada frente al PRC en 2011.
La incertidumbre principal alude, claro, al alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, y se prolonga desde hace mucho tiempo. Pero la quiniela del PP está marcada al ‘1’ fijo: De la Serna será candidato por tercera vez. Cuanto más dura la intriga, más convencimiento hay de que seguirá. Si al final no fuera así, si renunciara con tan poco margen de maniobra, muchas voces en el PP hablarían de deslealtad.
Por si acaso, hay plan B, con hombres o mujeres, de dentro o de fuera de la Corporación, en principio capaces de ganar con holgura, como casi siempre en Santander. Lo que ya no está tan claro es si las opciones alternativas alcanzarían el plus de votos que el actual alcalde tiene muy acreditado, y que en 2011 fue quizá decisivo para que el PP lograse la histórica mayoría absoluta en el Parlamento de Cantabria. También la oposición, PSOE, PRC y los partidos emergentes, permanecen atentos a la pantalla por si les llega la buena nueva del adiós de De la Serna.
En realidad, el PP prevé pocos cambios para las elecciones. La gran renovación se produjo en 2007, con 41 candidatos nuevos, entre ellos Diego y de la Serna. En 2011, además de la mayoría en el Parlamento, logró 58 de las 102 alcaldías, aunque dos de ellas –las de Mazcuerras y Torrelavega– se han perdido por el camino en sendas mociones de censura. Ildefonso Calderón obtuvo una inédita victoria en Torrelavega y el PP cree que puede lograrlo de nuevo. Tampoco se prevén novedades en el poblado entorno de la bahía con mayorías absolutas en Camargo, El Astillero, Bezana, Medio Cudeyo, Miengo o Polanco. Y en Piélagos –cuyo alcalde, Enrique Torre, una exitosa apuesta de Ignacio Diego para suplir a Jesús Ángel Pacheco, no está cómodo con el legado recibido– y en San Vicente de la Barquera o Alfoz.
Laredo, Santoña, Cabezón, Los Corrales, Reocín, Marina de Cudeyo…, por citar otros de importante población. Todos los hombres y mujeres que estrenaron bastón de mando hace tres años, salvo imprevistos, repetirán como candidatos, también los que gobiernan en minoría. En Castro Urdiales y en Cayón queda por ver la evolución de las imputaciones judiciales de sus alcaldes.
La acción electoral de los populares se centrará, naturalmente, en sus flancos débiles. El mapa de la batalla es nítido: el Alto Besaya, desde Torrelavega y Cartes hasta Reinosa, pasando por Buelna e Iguña. La cuenca del Asón, de Colindres a Ampuero, Ruesga y Soba. La comarca del Pas-Pisueña, gran feudo regionalista al que el PP combate bajo el estandarte del veto al fracking, y otros puntos aquí y allá: Val de San Vicente, Peñarrubia, parte de Liébana, Bárcena de Cicero, Suances o Herrerías. No hay señales aún de ‘guerra de fichajes’, como la que hubo en 2011.
El PP no ha convocado todavía a los dirigentes de toda la región para analizar los resultados de las europeas y poner en marcha la maquinaria electoral para mayo de 2015. La excusa es el cercano ‘Debate sobre el Estado de la Región’, el último de la legislatura para Ignacio Diego, obligado por ello a emitir un mensaje de optimismo apoyado en las más recientes cifras de crecimiento y empleo.
Pero en algún momento tendrán que sentarse a sacar conclusiones. Los alcaldes, quien más, quien menos, han perdido el 25 de mayo 12, 15, 18 puntos con respecto a hace cinco años por la abstención y por el empuje de los partidos pequeños, principalmente de la izquierda radical, y todos se preguntan cuánto quedará de esa tendencia dentro de once meses.
En realidad, lo que se plantean –ellos son gente práctica y flexible, ya se sabe– es que, dado que las mayorías absolutas se observan muy difíciles, si no sería prudente restaurar algún puente de diálogo con el gran adversario de hoy, que fue el socio anteayer, el PRC de Revilla. Por lo que pudiera pasar. En una docena de municipios ha funcionado bastante bien la idea durante esta legislatura. Pero en el aparato del PP eso es, al día de hoy, como mentar la bicha.

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Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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