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Jesús Serrera

A Capella

PP y PSOE, ante el 'enigma Revilla'

 

 

‘Esto es como lo de la crisis económica: en 2015 nos recuperaremos y volveremos a ganar, pero ya no será como antes’. La reflexión, teñida de la nostalgia de los buenos tiempos, refleja el convencimiento ya definitivo en el PP de Cantabria de que en 2015 les será punto menos que imposible renovar la mayoría absoluta, siempre tan difícil aun en las circunstancias más propicias. El discurso oficial es que el partido ha ganado holgadamente las europeas, como todas las elecciones en Cantabria desde hace 20 años, sin más reparos que la medida autocrítica del alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, y la furia desatada contra Mariano Rajoy por el portavoz municipal de Puente Viesgo, Fernando Pérez Cos.
No hay que extrapolar ni la participación ni los resultados de unas elecciones a otras, insiste el PP, pero es inevitable el escalofrío. Y pensar que en el partido se detectaba durante la campaña una cierta preocupación por la fuga hacia Vox (3.800 votos en Cantabria) cuando la factura finalmente ha sido de 50.000 menos respecto a 2009. Y lo peor de todo: el temor a que esta tendencia haga tambalearse en 2015 el enorme caudal de votos, de confianza y de poder político alcanzado por el PP hace tres años. Sobre todo, si no se produce a tiempo una nítida recuperación de la economía y el empleo.
Por lo pronto, los populares se han consagrado a la demolición por tierra, mar y aire de Pablo Iglesias, el televisivo profesor de Ciencia Política que lidera Podemos, emergida por sorpresa como tercera fuerza política en Cantabria en su estreno electoral. En esta ofensiva, particularmente intensa en las redes sociales, no faltan tampoco las voces del socialismo alzadas frente a la amenaza que pide paso por la izquierda.
Y es que en el PSOE el abatimiento es todavía mayor, tras perder más de 45.000 votos en las elecciones europeas y no reducir ni siquiera un punto la ventaja popular respecto a hace cinco años. Después de 21 años de derrotas y de declive continuado, desde los 16 diputados regionales de 1991 hasta los siete actuales, el suelo electoral del PSOE de Cantabria aparece cada vez más profundo.
La dirección ha reorientado sus querencias para brindar un ambiguo apoyo a Susana Díaz y a la doctrina de –‘un militante, un voto’– en el proceloso trance de cambio de liderazgo abierto por la dimisión de Alfredo Pérez Rubalcaba. A la espera de que el Comité Regional sea convocado para analizar los resultados electorales, el sector crítico estudia qué hacer frente a la nueva debacle que augura para 2015, aunque no es fácil variar el rumbo cuando hace un mes la secretaria general, Eva Díaz Tezanos, fue designada, sin oposición, candidata a competir con Ignacio Diego y Miguel Ángel Revilla por la Presidencia del Gobierno de Cantabria.
El Parlamento de tres partidos quizá sea ya historia, pero de momento PP y PSOE miran de reojo  a Revilla, que otra vez prefirió no ‘examinarse’ en las europeas, quizá escarmentado por el fracaso en las generales de 2011, y porque incluso el éxito habría entorpecido su último sueño político: ganar en Cantabria el año que viene.
En la cúpula regionalista están encantados con la decisión de no haber concurrido a las urnas y también con las encuestas propias y ajenas que, dicen, les acercan al PP en intención de voto. Durante la campaña Revilla ha mantenido su discurso antisistema y solo ha apoyado sin gran entusiasmo al partido del juez Elpidio Silva, que se ha quedado sin escaño en Europa.
Los dos partidos comparten el ‘enigma Revilla’. Los populares se preguntan –o confían– en que el líder regionalista será castigado otra vez en las urnas, ya no por su malgobierno en el periodo 2003-2011, sino más bien por su continuada ausencia de Cantabria, por su falta de dedicación a la política doméstica para atender a sus intereses mediáticos en toda España. Revilla cree que no, que su popularidad es el mejor activo regionalista, una inesperada oportunidad para un partido que ha cambiado el Gobierno por la oposición. Pero por si acaso, acepta del enemigo el consejo. Su idea es intensificar la actividad política en Cantabria, ahora que termina la grabación de los siete programas de la serie ‘Un país que merece la pena’, que se emitirá en televisión en horario de ‘prime time’ a partir de septiembre.
Los socialistas se hacen una pregunta similar, pero desde la esperanza: ¿Tendrá Revilla fuerzas para venir al rescate en las elecciones de 2015? Porque no ven otro camino. El regionalismo no quiere contaminarse ahora con la cercanía de un partido perdedor como el PSOE. A su vez, los socialistas enuncian periódicamente su determinación de impulsar un discurso y una política diferenciados del antiguo socio que casi les ha devorado. Pero llegada la hora de la verdad, lo esencial es volver al Gobierno. Solos o en compañía de otros, aunque sea la izquierda radical que ni uno ni otro desean. Lo que sea preciso para conformar una mayoría parlamentaria y huir de la odiosa intemperie de la oposición. Como en el verso de Borges, ‘no les une el amor, sino el espanto’.

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Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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