Blogs

Jesús Serrera

A Capella

'Seve', al rescate de Parayas

 

 

Aeropuerto Seve Ballesteros-Santander-Parayas’. Una larga denominación oficial de 43 caracteres (más los espacios correspondientes) en la que todavía algunos echan de menos la referencia regional de Cantabria, e incluso la municipal de Camargo. O sea, que solo faltaba construir una fachada más grande en el aeródromo para que cupiera el nuevo letrero luminoso.
El Parlamento de Cantabria acoge mañana el debate y votación de una proposición no de ley para que el Gobierno solicite a Aena, la empresa pública que gestiona los aeropuertos, la autorización del cambio de nombre. La iniciativa cuenta con el acuerdo previo de los tres grupos políticos –PP, PRC y PSOE– y aporta la novedad de que ha llegado a las instancias políticas desde su origen y empuje viral en las redes sociales. Incorporar a Severiano Ballesteros a la denominación oficial de Parayas constituye un merecido homenaje de Cantabria a uno de sus deportistas más universales y a un coste más que razonable, pues los cálculos iniciales manejan la cifra aproximada a los 50.000 euros.
El cambio persigue también que la proyección internacional del campeón de golf fallecido en 2011 sea un poderoso reclamo para la promoción de Cantabria desde la leyenda de su nombre en el frontispicio del aeródromo junto al de Santander, que por cierto también proclama a uno de los bancos más potentes del mundo. Lo que está por ver es si el cambio de denominación supondrá un estímulo vigoroso para el aeropuerto, que atraviesa sus horas más bajas de los últimos diez años, desde el gran despegue que experimentó Parayas a partir de 2004.
Aquel impulso no fue una casualidad, ni la puesta en valor del aeropuerto ni tampoco el fruto de una intensa promoción de Cantabria. Para qué vamos a engañarnos: básicamente, hubo que ‘pasar por taquilla’. Y así, aquel modesto aeropuerto que despachaba unos pocos vuelos diarios a Madrid y Barcelona, 250.000 pasajeros en 2004, llegó a los 1.100.000 usuarios en 2011 y 2012, fundamentalmente a través de las conexiones de bajo coste de la compañía Ryanair, con cuyo extravagante propietario, Michael O’ Leary, hubo que negociar duros acuerdos, que siempre se han mantenido muy opacos para la opinión pública. En el periodo 2007-2011, el Gobierno PRC/PSOE pagó una factura de 16,9 millones de euros por los vuelos subvencionados en Parayas.
El actual Ejecutivo del PP ha renovado el acuerdo con Ryanair, y aunque sobre sus términos sigue operando una gran reserva, fuentes del sector estiman una cantidad próxima a los 14 millones de euros por cinco años. Menos dinero que antes, menos conexiones. Así ha caído, por ejemplo, la línea de la compañía irlandesa ‘low cost’  con Madrid, la ‘tercera ciudad’ de Cantabria, que movía unos 150.000 pasajeros al año.
Un 40% de caída
El ajuste en las subvenciones, el recorte de vuelos, las tarifas más caras, y en general, la larga duración de la crisis ha terminado por golpear a Parayas a a partir de 2013 y con gran severidad en el año en curso, con mermas que rondan e incluso sobrepasan el 40%, tanto en el número de pasajeros como en frecuencia de vuelos, y también en mercancías, aunque este subsector nunca fue una apuesta del aeródromo cántabro. Por vez primera vez, el ferrocarril ha superado al avión en agosto de 2013.
El declive de Parayas es, si cabe, más preocupante porque el tráfico aéreo nacional muestra signos de recuperación. El Gobierno regional ha restado importancia a las últimas cifras negativas, las asigna un carácter cíclico y augura una recuperación de Parayas en el segundo trimestre, también con la ayuda de las nuevas conexiones de Vueling, Air Nostrum e Iberia.
Los vuelos subvencionados con dinero público generan una permanente controversia sobre sus verdaderos beneficios, si las empresas o los usuarios, y sobre el impacto económico en la comunidad que los sufraga. En el caso de Cantabria, la Comisión Nacional de la Competencia estima una subvención de 4,59 euros por pasajero, frente a los más de 30 euros que consignan otras regiones. Los expertos señalan que, en ese nivel, no es difícil amortizar la inversión de fondos público a poco que gasten los usuarios. Ciertamente, el aumento de visitantes llegados a Parayas en estos años no se tradujo, ni por asomo, en un incremento proporcional de las pernoctaciones. O sea, muchos viajeros de paso. Pero también hay que valorar un intangible: las facilidades que los cántabros han tenido para desplazarse a múltiples destinos de trabajo y de ocio por poco dinero.
La política del Gobierno respecto a Parayas, más allá de las gestiones para incorporar a Severiano Ballesteros a la denominación oficial, es incierta. Por el momento, el Ejecutivo pondera la temporada estival con 18 destinos y el refuerzo de algunas conexiones, y dirige el esfuerzo hacia la promoción del turismo doméstico. Pero los defensores de mantener el auge del tráfico aéreo lo tienen claro: «Para llenar los campos de golf y los teleféricos que proyecta el Gobierno hay que tener un aeropuerto con mucho movimiento».

Temas

Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

May 2014
MTWTFSS
   1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031