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Jesús Serrera

A Capella

Los reñidos votos del Racing

 

 

 

 

 

 

Cinco semanas vertiginosas, de alegría y decepciones, de drásticos cambios de escenario, de intrigas, golpes de mano, de fugaces tomas de poder y ruidosas dimisiones, de oscuros manejos entre bambalinas y una soterrada batalla política envolviendo todo el paisaje. Un despliegue de convulsión que pone muy en entredicho la unidad social tan celebrada en el comienzo de la nueva etapa en el Racing.
La política y sus protagonistas operan con arreglo a las leyes físicas de los gases que se resumen en la tendencia al movimiento continuo de sus partículas para ocupar todo el espacio disponible. La política siempre presente, desde la larga crisis de la CEOE al control de Caja Cantabria y las instituciones de toda índole, en los procesos electorales de los sectores productivos y de las asociaciones, de los colegios profesionales o de la Universidad, ya no solo para elegir al rector sino también al modesto Consejo de Estudiantes. Cuánto más en el Racing, que es un referente importante y perdurable para la sociedad de Cantabria. Así ha sido durante las cuatro últimas décadas, con mucha mayor intensidad en los tres últimos años cuando apareció Alí Syed en vísperas de las elecciones de 2011 para la opaca compraventa de Zúrich, y así sigue a 14 meses de los siguientes comicios.
Una dura pugna entre el PP y el PRC, con el PSOE muy en segundo término, en torno al Racing. Primero en el Parlamento y en los tribunales, y ahora también por el control del club tras el hito que marca el final de la etapa de Ángel Lavín y Francisco Pernía. El Gobierno del PP se quedó fuera de la ‘Operación Holanda’ y no le gustó su resultado inicial: el Racing en manos del tándem formado por José Gabriel Sáinz de la Maza e Ignacio Arroyo, con intensas relaciones personales y profesionales con el PRC, principalmente a través del exconsejero Francisco Javier López Marcano. Ni tampoco gusta la idea de vincular el futuro del club a la Fundación Racing que controlan reconocidos regionalistas como Bernardo Colsa o Rodolfo Rodríguez Campos.
El Gobierno y el PP se han encontrado más cómodos durante el corto lapso de tiempo en que el Consejo del Racing estuvo bajo el control de los exjugadores, que a su vez el PRC sitúa bajo la influencia del Gobierno, sobre todo desde que Ignacio Diego y Quique Setién escenificaron públicamente la idea de un proyecto compartido para la regeneración del Racing.
La reaparición estelar de Jacobo Montalvo como propietario de facto del Racing, mediante una maniobra inesperada que le ha evitado esperar a que lo confirmase una sentencia, introduce un factor relevante en el asunto. Todos atribuyen a Montalvo, sin crédito en el racinguismo por su larga alianza con Pernía, el propósito de negociar su desvinculación del Racing mediante contraprestaciones, y por el momento el empresario aparece más cerca del grupo de Sáinz de la Maza, que le ha ayudado a recuperar la propiedad del club.
Montalvo y la querella
Para el Gobierno del PP, una vez tomada la decisión de querellarse contra Montalvo, con todos los pronunciamientos oficiales, el margen de negociación es estrecho. Por un lado, su implicación ayuda a sostener las acusación contra Ángel Agudo –presidente del PSOE de Cantabria– y Javier López Marcano por sus presuntas responsabilidades delictivas en la compraventa del Racing. Por otro, librar del trance a Montalvo sería tanto como reconocer que el objetivo de la acción judicial era sólo político y no legal: pelear por los siete millones de dinero público que supuso la operación de Zúrich, que pueden sumarse a los 22 millones que implicó en su día la operación ‘marca Racing’ aprobada por el Gobierno PRC/PSOE. Y por cierto, no faltan los pesimistas bien informados para quienes el recurso de tirar de la caja común por el bien del Racing no es solo una tradición muy consolidada en Cantabria sino también un riesgo aún vigente.
La trepidante sucesión de acontecimientos, la desunión y la opacidad que rodea a la entidad verdiblanca en esta nueva etapa y las maniobras políticas cada vez menos disimuladas, desconciertan seguramente al seguidor que vive el Racing desde el sentimiento, al ciudadano que se pregunta por qué la paz social ha durado tan poco y cuáles son los intereses inconfesables en un club de fútbol endeudado hasta la ruina, al borde de la liquidación y en Segunda B, más allá de los variados protagonismos personales y del recurrente ‘cainismo’ santanderino.
‘Son los votos, estúpido’, podría contestarles en un arrebato de sinceridad cualquier político familiarizado con aquél desdeñoso lema sobre la prioridad de la economía ( ‘The economy, stupid’) que el asesor James Carville ideó para que su jefe, Bill Clinton, barriera a George Bush padre en las elecciones estadounidenses de 1992.
«Hay 20.000 votos en juego en el tema del Racing», calculan en la clase política. Bueno, esa estimación podría resultar algo exagerada en un tiempo de tantas incertidumbres más trascendentes para los ciudadanos, pero no está de más recordar que por la décima parte de esa cifra se decidieron las elecciones autonómicas de 2011.

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Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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