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Jesús Serrera

A Capella

Ceremonia de la confusión municipal

 

 

 

Los alcaldes siempre han formado en su conjunto la clase política más solvente, quizá porque el criterio independiente, el pragmatismo, la tendencia al acuerdo antes que al choque sectario, el olfato para tomarle el pulso a los ciudadanos y conocer sus prioridades, el valor probado en las urnas, han abundado más que entre quienes fueron elegidos a dedo para rellenar una lista u ocupar un alto cargo en la Administración. Los alcaldes están acostumbrados a gozar de autonomía y de observar con distancia las estrategias de sus partidos, pero ahora no han aguantado la presión de las cúpulas regionales. La escisión en la Federación de Municipios de Cantabria (FMC), con la fundación de una nueva entidad abanderada por el PRC como plataforma opositora al PP gobernante, rompe el saludable grado de consenso alcanzado en asuntos importantes y consagra una ceremonia de la confusión en la que el aliado en el ayuntamiento resulta ser el adversario en el asociacionismo municipal. Para mayor embrollo, también está abierta la opción de que los municipios puedan afiliarse a las dos organizaciones.
La nueva alianza surgida de la fractura interna de la Federación de Municipios celebró el jueves su primer hito fundacional. En Penagos, justamente el primer ayuntamiento que dejó la FMC, a instancias de su alcalde independiente, José Carlos Lavín. Veintiséis municipios en el arranque de la asociación alternativa que ahora busca nombre y presidente, y que se propone como principal objetivo la defensa de los municipios más pequeños. El liderazgo corresponde al PRC, que allá por enero de 2013 tomó el acuerdo, a instancias de Miguel Ángel Revilla, de abandonar la FMC al finalizar el año por la falta de respuesta que advertía en la organización frente al drástico recorte del 75% de los fondos destinados por el Gobierno regional a los ayuntamientos. Era también una suerte de ‘maquillaje’ opositor frente al hecho discordante de que los concejales regionalistas sostenían el gobierno del PP en trece municipios.
Pero terminó 2013 y diez de los 31 regidores regionalistas no abandonaron la FMC, entre ellos los de Reinosa, Comillas, Camaleño, Bárcena de Cicero, Ribamontán al Mar  o Selaya. Y ahí siguen: unos porque no tenían votos suficientes para aprobar la moción municipal que autorizaba la marcha, otros porque simplemente se han negado a irse. En realidad, muchos alcaldes del PRC no aciertan a ver las ventajas de la ruptura ni les ha resultado cómoda, pero esa era la directriz del partido.
El PSOE ha abogado siempre por plantear ‘desde dentro’ la batalla municipal contra el Gobierno del PP. Solo el alcalde de Liérganes, que llegó al cargo bajo las siglas socialistas pero no es militante, y el de Rasines, han dejado la FMC.
El paisaje municipal es ahora un mar de contradicciones. El PRC alumbra una agrupación de municipios para combatir al Ejecutivo regional de Ignacio Diego, pero sigue apuntalando al PP en un puñado de ayuntamientos tan importantes como Castro Urdiales, Laredo, Santoña, Cabezón de la Sal o Cartes. La nueva alcaldesa de Torrelavega, la socialista Lidia Ruiz Salmón, acaba de recibir de la FMC la felicitación oficial por su acceso al cargo y la comunicación de que ya es miembro de pleno derecho de la institución, aunque es el apoyo del PRC el que propicia tal coyuntura. Todavía cabría el remate al esperpento: algunos alcaldes del PP ya manejan con más o menos sorna la ocurrencia de aceptar la invitación a sumarse en masa a la nueva asociación y neutralizar con su potencia la ‘aventura’ del PRC ,«y que luego organicen una tercera federación de municipios».
La Federación de Municipios acoge ahora a 76 de los 102 ayuntamientos de la región, con una abrumadora mayoría de 54 alcaldías populares, tras perder Mazcuerras y Torrelavega en sendas mociones de censura. Otros dos ayuntamientos gobernados por el PP, Ruiloba y Vega de Pas, han dejado la Federación obligados por los votos de PRC y PSOE. Diez regidores del PRC, nueve del PSOE y tres independientes completan la relación.
La FMC tiene previsto reunirse a finales de este mes con objeto de ultimar los contenidos y la estrategia para negociar con el Ejecutivo la aplicación de la reforma local, pero a ese encuentro ya no llegará con el acuerdo de los tres partidos principales –PP, PRC y PSOE– al que se había alcanzado en este y en otros temas trascendentes, como la Ley de Montes o el Plan de Obras Municipales del Gobierno de Cantabria.
La última oportunidad de mantener la unidad en la FMC se diluyó en la asamblea de septiembre, pero entonces la dirección del PP también ‘sacó el látigo’ y ordenó a sus alcaldes votar en contra de la recuperación del fondo de cooperación municipal para que no prosperase la moción regionalista que así lo exigía. El esfuerzo negociador del presidente de la FMC, el alcalde de San Vicente de la Barquera, Julián Vélez (PP), por preservar la cohesión no pudo evitar el abandono en cascada de los regidores regionalistas.
Del consenso a la fractura. El asociacionismo municipal se rompe en Cantabria para incorporarse al fragor de la batalla partidaria para las elecciones de 2015.

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Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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