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Jesús Serrera

A Capella

El cambio de papeles en Torrelavega

 

Quince semanas para desalojar al alcalde, apenas quince minutos para votar el relevo y ahora quince meses para la campaña electoral más larga que se recuerde en Torrelavega. Comenzó en el Boulevard nada más terminar el pleno de la moción de censura y en esa primera escenificación, Ildefonso Calderón, ya convertido en líder opositor, estuvo mejor arropado que la nueva alcaldesa, Lidia Ruiz Salmón. La plataforma en defensa de Sniace, protagonista de aquel abrupto pleno del 2 de octubre que prendió la mecha de la moción de censura, no acudió a saludar el cambio político que reclamaba. Hay un nuevo escenario y todos tienen que cambiar de chip.
PSOE y PRC asumen el equipo de gobierno en el último tercio de la legislatura de calendario muy ajetreado, con elecciones europeas y, verano por medio, a prepararse para los comicios autonómicos municipales de 2015 en una campaña en la que los dos partidos, cabe suponer, tendrán que marcar distancias con discursos políticos diferenciados. O sea, muy poco tiempo efectivo para conseguir que Torrelavega mejore la coyuntura dramática de la crisis industrial y el paro del 27 %. Porque si la coalición PSOE/PRC ha hecho responsable de la situación crítica de Torrelavega al alcalde y al PP, y ha tomado la arriesgada apuesta de desbancar al candidato más votado en las elecciones, será porque se sienten en condiciones de enderezar el rumbo. Incluso con los Gobiernos del PP como interlocutores. Ponerse en la primera fila de la pancarta en las manifestaciones de los viernes por la tarde para reivindicar ayuda para Sniace quizá ya no sea suficiente de aquí en adelante. Hasta ahora, los planes de reactivación del nuevo equipo para gobernar ‘de otra manera’ han sido más bien etéreos. El único mensaje rotundo y concreto de los nuevos gobernantes alude a la suspensión del concurso de la recogida de basuras convocado tras largas vicisitudes por el PP, un jugoso contrato que se maneja en voz baja como uno de los factores desencadenantes de la moción de censura.
También el PP tendrá que cambiar el chip, ese difícil tránsito del gobierno a la oposición. Ildefonso Calderón siempre supo precaria su mayoría de 10 de los 25 concejales y también intuyó que podría terminar ‘pagando los platos rotos’ de la ofensiva política y judicial de su partido contra el exconsejero López Marcano, líder regionalista en Torrelavega, aunque confiaba en la justa correspondencia del PSOE a la ‘oposición constructiva’ que él había brindado a Blanca Rosa Gómez Morante en la anterior legislatura.
Calderón intentó evitar la moción de censura de todas las maneras posibles, y cuando la constató como inevitable, acusó el golpe, coincidente además con momentos personales dolorosos, como la muerte de su padre. Pero en las últimas semanas, el exalcalde se ha venido arriba con el calor y el apoyo que le han transmitido muchos ciudadanos  -él valora todavía más los que son ajenos al PP- y porque ha hecho suyo el análisis de su círculo de confianza: ‘La moción de censura frenó el desgaste que Calderón estaba sufriendo. Ahora tiene a su favor a todos los que le votaron y también a una parte de los que no lo hicieron’. Es una reflexión consistente, aunque a ese cálculo optimista habría que descontarle el deterioro que el PP haya experimentado en todos los ámbitos desde aquel ‘año triunfal’ que fue 2011.
El Gobierno regional del PP también revisa su papel en Torrelavega después del cambio político. Frente a la poderosa tentación de recurrir a la revancha –‘al enemigo ni agua’- la estrategia propone hilar más fino, al menos esa es la teoría: mantener, incluso intensificar, el esfuerzo en Torrelavega, y otorgar a Ildefonso Calderón el máximo protagonismo en los logros y en el seguimiento de los proyectos. Calderón será el líder de la oposición municipal y también el embajador, el referente y la voz del Ejecutivo regional en la capital del Besaya.
La baza de Blanca Rosa
El PP contempla también la baza de Blanca Rosa Gómez Morante, la ausencia tan presente en el pleno de la moción de censura, sobre todo si la exalcaldesa sigue con la idea de crear una plataforma política para las elecciones que pueda resultar decisiva para la gobernabilidad de Torrelavega en 2015. Que el PP trate a Gómez Morante con extrema consideración tiene una explicación obvia. Más difícil resulta entender el cambio del PSOE. De la ‘lluvia fina’ para desgastar a Calderón y al PP, sin prisa pero sin pausa, a la drástica moción de censura sugerida por el PRC desde el discreto segundo plano que ha mantenido durante toda la crisis. Hacerse con la alcaldía de la segunda ciudad de Cantabria –en las peores condiciones- y de paso eliminar a una adversaria interna, que ha sido también el mayor emblema socialista en Torrelavega en las dos últimas décadas, supone un cisma interno que podría tener graves consecuencias. Los dirigentes del PSOE son conscientes de ello y aún así lo han hecho.

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Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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