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Jesús Serrera

A Capella

Ofensiva de futuro en Torrelavega

 

Dice José Luis Urraca, el inminente concejal que el PSOE ha promocionado, al tercer intento, desde el ‘banquillo de suplentes’ hasta la Corporación de Torrelavega para sumar las 13 firmas que materialicen el desalojo del alcalde popular Ildefonso Calderón, que sería bueno para la ciudad armar una moción de censura cada quince días. Alude Urraca al súbito desfile por la capital del Besaya del presidente del Gobierno y de sus consejeros con proyectos y dinero, y algo de razón tiene.
Sin ir más lejos, Ignacio Diego se ha llegado cuatro veces hasta la capital del Besaya desde que el PSOE y el PRC comenzaron a negociar el relevo en la Alcaldía. Para proponer soluciones de integración del ferrocarril en el tejido urbano de la ciudad, para presentar el plan integral Besaya 2020 con el que se pretende diseñar el futuro socio-económico de la zona y también para hablar de los fondos obtenidos en Madrid para la reindustrialización y el empleo en el Besaya. Aún más: Diego ha expresado su optimismo en una futura reapertura de Sniace, aunque sea parcialmente, lo cual confirma el convencimiento del Gobierno cántabro en que en ese asunto central para Torrelavega todavía no está todo perdido.
La ebullición gubernamental en Torrelavega trae por la calle de la amargura al PSOE y al PRC, sobre todo porque si tiene lugar se debe a que en los 67 días transcurridos hasta hoy desde que se puso en marcha la moción de censura el día 2 de octubre los dos partidos no han sido capaces de culminar la operación ni siquiera para fijar con certeza la fecha del cambio en la Alcaldía.
Pero no se trata, desde luego, de un intento del PP de abortar la moción de censura. No, la pérdida del bastón de mando de Calderón ya la dan por descontada. Es una ofensiva diseñada para el medio/largo plazo. La idea esencial es trasladar a la memoria colectiva que todos los avances que puedan producirse en Torrelavega hasta las elecciones tienen el sello del PP, no de la coalición de gobierno que se propone tomar el relevo en el Ayuntamiento.
En realidad, el aparato del PP se toma la moción de censura con sosiego y visión de larga distancia, con la fe en que en los comicios de 2015 les harán justicia. Calderón es menos optimista y lo lleva peor, que para eso es su cargo lo que está en juego. En su momento tomó la decisión de subordinar a la política su carrera profesional en la medicina y ahora, dos años y medio después de su histórica victoria en 2011, intuye que si pierde la alcaldía no le será fácil recuperarla. En fin, también a Calderón le habría gustado que Ignacio Diego y su Gobierno hubieran aparecido más por Torrelavega, con planes y con dinero, antes y no después de que se plantease la moción de censura.
La polémica entre los tres grupos políticos –PP, PSOE y PRC– a propósito de la atención de Diego y su Gobierno a Torrelavega entretiene la espera en esta cansina moción de censura. El PSOE subraya una ventaja en clave interna: las diferentes ‘familias’ de Torrelavega están ahora más unidas en torno a la secretaria general y candidata a alcaldesa, Lidia Ruiz Salmón, y contra Blanca Rosa Gómez Morante, claro.
El gran dilema
Tras la ruptura en el seno del comité local del PSOE hubo un intento de negociación entre Gómez Morante y la dirección del partido que no tuvo ningún éxito. El dilema es qué hará la exalcaldesa en adelante. Ella contempla, sólo teóricamente, la opción de recuperar el liderazgo en el PSOE de Torrelavega en unas eventuales primarias, pero esa opción parece remota pues si no firma la moción de censura, la expulsión del PSOE sería inmediata. Nunca pensaron sus dirigentes que alguien con una biografía tan larga y destacada en el partido llevaría tan lejos su oposición a la moción de censura.
La alternativa más real de Gómez Morante es promover una formación propia para las elecciones de 2015, desde su contrastado carisma popular. En Torrelavega no se habla de otra cosa. La propia exalcaldesa bromea sobre los rumores que la sitúan en un encuentro secreto con la líder nacional de UpyD, Rosa Díez. La realidad es que quiere seguir en la política y no descarta ninguna posibilidad. Por ejemplo, en una plataforma como la que Ángel Duque encabezó en Camargo en 2007, que le sirvió para mantenerse como alcalde y volver después al PSOE como líder y candidato local en 2011. Ahora bien, los casos son distintos: en Torrelavega las siglas PSOE, por sí mismas, tienen más fuerza que en Camargo, con independencia de quién presida la lista.
Y esa es la gran cuestión que se plantea: ¿Cuánta representación municipal puede obtener la anterior regidora y el grupo de militantes socialistas que la apoya en mayo de 2015, a razón de unos 1.100 votos que viene a costar cada concejal en Torrelavega? En el PP, en el PSOE, en el PRC, con esperanza o con temor, todos hacen cábalas porque son conscientes de que la futura gobernabilidad de Torrelavega puede estar en manos de Blanca Rosa Gómez Morante.

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Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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