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Jesús Serrera

A Capella

El 'papelón' de Torrelavega

 

 

Definitivamente, la moción de censura que intentan armar PRC y PSOE en Torrelavega no pasará a la historia ejemplar de este subgénero del arte de la política. El viejo manual insiste en que este tipo de procedimientos no se anuncian sino que se ejecutan. Desde luego, tras una meditación exhaustiva y una negociación discreta, pero con decisión y de modo fulminante para que las reacciones de quienes defienden la plaza se estrellen contra los hechos consumados. En Torrelavega funciona un guión distinto. Hace casi siete semanas, 46 días contados, desde que el 2 de octubre el PRC invitó públicamente al PSOE a negociar el desalojo de Ildefonso Calderón (PP) de la Alcaldía tras el convulso Pleno del día anterior reventado por los trabajadores de Sniace, y la moción todavía está en veremos.
Las dudas presiden la negociación, mientras los torrelaveguenses comentan en la ‘zona de vinos’, entre la burla y el hastío, los avatares del día a día de la operación y de sus promotores. Y entre ellos, el error grosero de irse a Santander –¡a la ‘Pozona’!, dicen en la capital del Besaya– para decidir el gobierno de Torrelavega. Un vergonzante ‘gol en propia puerta’ que Calderón y el PP se encargaron de subrayar antes de que los negociadores intentaran neutralizar el bochorno con otra foto en el Boulevard torrelaveguense, frente al Ayuntamiento.
Las dilaciones, la improvisación,  las diferencias internas, el paisaje ‘chapucero’ que acompaña a la moción de censura refleja el poco convencimiento de quienes la postulan. A estas alturas, la operación está paralizada. Socialistas y regionalistas todavía no saben si les salen las cuentas o si tienen que sumar al único concejal de la radical ACPT al que ninguno de los dos quiere. El PSOE se ha roto en dos facciones y hasta Revilla se ha desmarcado de la moción. Con el olfato que le caracteriza y fiel a sus costumbres, el líder del PRC se ha lavado las manos y ha dicho que el asunto compete al comité local que dirige Marcano.
El ‘papelón’ interminable no ayuda precisamente a trasladar a la opinión pública la idea de que tras la ofensiva para el desalojo del alcalde Calderón hay un proyecto político consistente para enfrentar con eficacia la grave crisis que padece Torrelavega. Así que el alcalde y el PP mejoran el ánimo con cada día que pasa.
El PRC mueve los hilos y el PSOE intenta acomodarse al ritmo cambiante. Tras las elecciones de 2011, los regionalistas resolvieron permitir la gobernación de la lista más votada, el PP de Ildefonso Calderón, y defraudaron la expectativa socialista de aquel ‘pacto de progreso’ que hubiera dado a la coalición PRC/PSOE una quincena de alcaldías, muchas de ellas importantes. Ahora el PRC local ha promovido la moción de censura y el PSOE ha aceptado el desafío a costa de un gran cisma interno.
Más allá del nuevo rumbo que pueda suponer para Torrelavega el relevo en el poder municipal, los regionalistas de Torrelavega tienden a creer que en los comicios de 2015 les puede favorecer la estrategia de segundo plano que han mantenido a lo largo de la legislatura, con la llave de la gobernabilidad, pero sin asumir el desgaste de una alcaldía problemática, como el PP hasta ahora o como el PSOE en adelante, si prospera la moción de censura. Pero eso es sólo una idea optimista.
Gómez Morante y su futuro
El PSOE se ha lanzado a la aventura sin despejar sus muchas dudas, consciente de que si resulta fallida tendrá un alto coste. Pero la presión del movimiento obrero y la posibilidad de hacerse con el poder en la segunda ciudad de Cantabria han ‘engrasado’ la decisión. Los socialistas saben también que el desalojo de Calderón no se traducirá en soluciones para los problemas de Torrelavega, y menos con los Gobiernos de Diego y Rajoy como interlocutores obligados. La Alcaldía sólo le alcanzará al PSOE para ser el portavoz principal de las reivindicaciones frente al PP.
La moción de censura aún no ha sido presentada y al PSOE ya le ha pasado una dolorosa factura por la oposición de Blanca Rosa Gómez Morante, y su grupo. Ciertamente, la mayoría del PSOE de Torrelavega apoya la maniobra y critica con dureza a la exalcaldesa, no por su pronunciamiento contra la moción –que otros muchos comparten– sino por no acatar la disciplina del partido. El cisma puede tener graves consecuencias en los comicios de 2015, eso sin contemplar la opción de que los disidentes articulen unas siglas alternativas que dividan el voto socialista.
Para el PSOE, recuperar la Alcaldía de Torrelavega y de paso cambiar el liderazgo crítico de Blanca Rosa Gómez Morante por el de la más adicta Lidia Ruiz Salmón era una buena operación. La dirección socialista contaba con que, en el peor de los casos, quien ha sido alcaldesa 13 años, presidenta del partido otros ocho y también senadora no se atrevería a llevar tan lejos su resistencia hasta negarse a apoyar la moción de censura, arriesgándose con ello a ser expulsada del PSOE. Y en esas estamos, con Gómez Morante defendiendo con uñas y dientes, hasta donde le sea posible, su futuro político y también vital. El factor humano, siempre tan decisivo.

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Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, sin acompañamiento instrumental

Sobre el autor

Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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