Los fiscales del PP preguntan y los acusados del PRC no responden, una y otra vez, pero el interrogatorio continúa y el mutismo también. Con Miguel Ángel Revilla y con Francisco Javier López Marcano en lo que al Racing concierne, con los imputados Diego Higuera y Sergio Vélez todo el tiempo. Esa secuencia de monólogos vehementes e incisivos, y silencios dignos o ceñudos, aderezada por rifirrafes subidos de tono, anécdotas, chascarrillos y puñaladas de pícaro, ha albergado una dura batalla política con gran eco mediático, pero aplicarle el término de comisión de investigación resulta algo pomposo. Quince semanas después de haberse iniciado, a principios de febrero, y luego de 32 comparecencias, la comisión de Cantur debe elaborar ahora sus conclusiones para que el Parlamento las apruebe el 3 de junio. El PP hará valer su mayoría para que la Cámara envíe a la Fiscalía el resultado de la indagación en la que ha detectado al menos cuatro asuntos con claros indicios delictivos: la negligencia en el manejo de dinero público en la operación de compraventa del Racing, la tramitación y el sobrecoste de la casa de los gorilas de Cabárceno, el trato de favor al abogado Pablo Sámano como cargo de confianza y como empresario adjudicatario de proyectos y la trama de irregularidades con diversos proveedores, con Diego Higuera, exdirector general de Cantur, y el empresario Sergio Vélez, entre los implicados.
La segunda comparecencia de Revilla, la ‘traca final’ en la estrategia de intensidad in crescendo concebida por el PP, describió el tono general de la comisión. Al líder regionalista todavía no se le había formulado la primera pregunta y ya se habían engarrado los portavoces del PP, PRC y PSOE, entre ellos y todos contra el presidente del órgano, Julio Bartolomé (PP), que intentaba poner orden.
Revilla ha sido señalado reiteradamente por los populares como responsable máximo de todos los supuestos delitos, despilfarros y desbarajustes del anterior Gobierno PRC/PSOE que presidía, pero una vez más su implicación directa en posibles desmanes ha quedado diluida. En algo coinciden los populares y Revilla, aunque lo expresen de forma muy diferente: Aquellos le acusan de lavarse las manos y dejar tirados a sus compañeros y colaboradores a la hora de rendir cuentas, especialmente a López Marcano. Y el expresidente admite y subraya su tendencia al ‘laissez faire’, a dejar que en el bipartito los consejeros socialistas y regionalistas obrasen en sus departamentos con autonomía máxima. En fin, que él no estaba al corriente de los detalles.
Francisco Javier López Marcano, que también ha comparecido dos veces, tiene en esta comisión una posición más endeble, como máximo responsable de Cantur durante el periodo investigado. También en lo que concierne a la compraventa del Racing al indio Alí Syed en Zúrich, poco antes de las elecciones de 2011.
Es notorio que aquella compleja y opaca operación fue manejada por el consejero socialista Ángel Agudo y su equipo, y por el expresidente del club, Francisco Pernía, quien por cierto ‘toreó’ con gran soltura el liviano interrogatorio de la comisión.
La firma de Marcano
Marcano ni siquiera estuvo en Zúrich, pero es su firma la que finalmente consagró el levantamiento de la prenda sobre las acciones de Cantur. Por lo que pueda pasar, el exconsejero no quiso responder en su segunda comparecencia a las preguntas que el PP le formuló sobre el Racing. Marcano es consciente de que, por su papel en el Racing y/o por la gestión de la empresa turística, el PP le quiere sentar en los tribunales. Así que él se ha propuesto hacer lo mismo con el presidente del Gobierno, Ignacio Diego, a quien tiene por el gran instigador del ‘odio africano’ que le profesa el ‘núcleo duro’ del PP.
El PP –que ha tenido como sucesivos portavoces a los diputados Íñigo Fernández, Carlos Bedia y Tamara González– da por buena la investigación, que en el caso de la compraventa del Racing ha sido más productiva de lo que esperaban. Subsiste alguna duda sobre la jerarquía otorgada a los asuntos vinculados con la gestión de la empresa turística: la mezcla del grano con la paja, los muy documentados casos de gastos y adjudicaciones con la estridente declaración del empresario cafetero desautorizado o la utilización de una denuncia archivada para implicar a Marcano en una trama de corrupción. El hartazgo por la bronca aconsejó al PP anular varias comparecencias previstas en la última fase de la comisión.
El PRC, con Rafael Pérez Tezanos como portavoz, cree que el PP, abusando del aforamiento de sus portavoces para ejercer un ‘efecto banquillo’ sobre Revilla, Marcano y otros testigos, no ha logrado su objetivo de hallar en Cantur más irregularidades de las que Higuera debe responder en los tribunales. Los regionalistas se han regocijado mucho cuando el ‘fuego amigo’ causó algunas ‘bajas’ en altos cargos del PP, señalados en la comisión como beneficiarios de Cantur en uno u otro momento.
El balance del PSOE, representado por Cristina Pereda, es irrelevante. Al creer inicialmente que la comisión ni le iba ni le venía, la voluntaria displicencia hacia lo que llamaba el «circo del PP» se ha traducido continuamente en despiste e inacción. La renuncia a participar habría resultado más decorosa. Ángel Agudo, presidente del PSOE y acusado de chantaje por el expropietario del Racing Jacobo Montalvo, ha tenido que montar su propia estrategia de defensa, ante el Colegio de Abogados o en los tribunales.
El final de la comisión de Cantur coincide justamente con el ecuador de la legislatura. El PP da por agotado el ciclo de fiscalización del Ejecutivo anterior, salvo nuevas sorpresas, para mirar hacia adelante, en sintonía con la estrategia del Gobierno Diego con vistas a 2015. ¿Es el final de la bronca o sólo una pausa? Al menos, siempre será mejor que el debate político esté centrado en el futuro.