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Categoría: Conspiranoya
Los helicópteros negros

Un enorme y ruidoso avión sobrevuela Cantabria con obsesiva puntualidad. Lo hace sobre un eje imaginario que atraviesa la A-67 entre Santander y Torrelavega para pasar por Reinosa. Como si tratara de explorar la autonomía de norte a sur. Su indisimulada fiabilidad levantó en su momento todo tipo de especulaciones, inmediatamente interrumpidas cuando alguien decidió aplicar la lógica y comprobó que no tenía nada de espía ni de paranormal. Sencillamente se trata de un enorme Antonov de carga con una ruta regular entre el Reino Unido y Marruecos.

Su historia ha refrescado la de una leyenda urbana con una vocación mucho más inquietante. Esta no de aviones, sino de helicópteros. Helicópteros negros y silenciosos como aviesos predecesores del bullicioso Antonov. Helicópteros espías de nuevo orden mundial. O eso asegura un mito contemporáneo ambientado en el sur de la bahía de Santander, todo un filón para las leyendas urbanas y otros fenómenos con Pontejos y Somo como centros de poder.

La historia devuelve la atención a este segundo pueblo, el mismo que presuntamente sirvió de refugio a Hitler y Trostki. De hecho, a muy pocos metros del edificio en el que de acuerdo con el mito se habría alojado. Aunque si los helicópteros acudían a la búsqueda o al rescate llegaban bastante tarde.

Octubre de 1996. Un objeto sobrevuela a muy baja altura Las Quebrantas de Somo y la playa de El Puntal. Enfoca el arenal con un haz de luz. Parece que busque algo. O a alguien. Pero no luce ningún distintivo que permita idetificarle. Los desperdigados testigos, siempre anónimos que dejan solo su testimonio en la red, no alcanzan al principio a distinguir la oscura figura. Cuando llegan a vislumbrar que se trata de la silueta de un helicóptero, la aeronave cambia de rumbo para no delatar su presencia.

Diciembre de 1996. Un helicóptero, tal vez el mismo o al menos de las mismas características, sobrevuela las islas de Mouro y Santa Marina. En ambos casos detiene la observación y desparece cuando advierte la presencia de testigos. Siempre en medio de un inquietante silencio. Siempre según una historia divulgada boca-oído sin que se haya identificado a ningún testigo. Solo ‘gente-que-lo-sabe-de-buena-tinta’ o ‘el-amigo-de-un-amigo-de-absoluta-confianza’.

El rumor del helicóptero negro sobrevolando la ciudad y su bahía tiene muy poco de autóctono y mucho de transliteración mitómana; la de una leyenda urbana nacida pocos años antes en Estados Unidos y según la cual estas aeronaves pertenecerían a una sociedad secreta: el Nuevo Orden Mundial. Un grupo más oculto, sofisticado y poderoso que el Club Bilderberg, la Masonería e incluso los Canteros y el Club de los ‘No Homer’; una sociedad secreta afanada en instaurar un nuevo sistema planetario bajo su mando. Conocer además sus características sería pedir demasiado, porque las sociedades secretas no se caracterizan por su gran transparencia informativa, pero sus helicópteros negros estarían en plena misión de reconocimiento, búsqueda, vigilancia o con cualquier otro propósito.

Por muy descacharrante que parezca, existen hipótesis aún más descabelladas si cabe, como la que asegura que son aeronaves de los ‘hombres de negro’; esos mismos ‘Men in Black’ que según la leyenda nacida en los años cincuenta vigilan la presencia alienígena en la Tierra, suponiendo que no lo sean ellos mismos. Ni Santander ni Somo vieron nunca a Will Smith canturreando embutido en el traje de los domingos, pero los amantes cántabros de las teorías conspiranóicas tienen desde aquel momento un nuevo filón.

También esta versión es una reproducción más o menos exacta de uno de los mitos urbanitas más extendidos, un fenómeno viral comparable al de la chica de la curva o el robo de órganos, que se repite de forma recidivante en infinidad de áreas urbanas. Ni siquiera la versión nacional es exclusiva de Cantabria, porque al parecer los helicópteros negros son más sencillos de ver en Galicia. Sin embargo, Santander también tiene sus propias meigas, generalmente con la vista puesta en el sur de la bahía.

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Sobre el autor Aser Falagán
Aser Falagán (Santander, 1978). Tengo un papel que dice que soy periodista. Me lo dieron en la UPV-EHU. Redactor de El Diario Montañés y editor del magazine cultural Dartes. En 2013 publiqué ‘Cien anécdotas del Racing’. Aquí les presento la Cara B del periodismo, dedicada a leyendas urbanas, mitos contemporáneos e historias de la Cantabria más oculta. Aquello que pudo ocurrir. Que incluso mereció ocurrir. Pero que nunca ocurrió.