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Categoría: fútbol
El Bayern debe pensar que ganó lo que importa

Voy a ser realmente breve, porque ya dije hace unos meses que mi opinión sobre el Balón de Oro era parecida a la dada por Juan Gómez Jurado meses atrás. Año tras año, y llevo muchos cubriendo este asunto, me parece absurdo debatir horas y horas de unos premios en los que nadie tiene claro los criterios y a veces los plazos (este año se confirmó con la apertura de plazo en noviembre).

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Música, hora y día

La próxima semana, una vez que el lunes conozcamos los duelos de octavos, dejaremos de hablar por una temporada de la Champions League, la mejor competición deportiva. Al que le gusta el fútbol disfruta con ella, juegue o no su equipo del alma. Está perfectamente organizada, los partidos se disputan siempre los mismos días y en el mismo horario. Pasadas las primeras ediciones, se alcanzó el modelo perfecto: 8 grupos, dos clasificados por grupo, el tercero se rengancha en la Europa League; hay un precio estipulado por punto, victoria, gol y fase que se alcanza. Las obligaciones y normas también están perfectamente tipificadas, por lo que uno sabe qué sanción deportiva o económica tendrá. Estadios llenos, emoción a raudales e interés máximo en cada jornada. Hasta el final de la competición. Y hasta tiene una música reconocible que emociona. ¿Es tan complicado imitarlo?

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El líder y la fuerza del equipo

Muchas veces hemos hablado que el Real Madrid es un conjunto de individualidades; que no es realmente un equipo sino un conglomerado de estrellas pero ganar a un rival europeo con inferioridad durante más de una hora  incluso hacerle cuatro goles es algo más que un homenaje a Helenio Herrera. Una cosa es jugar mejor con uno menos como decía el maestro y otra golear en toda una Champions. Y todo ello sin Cristiano Ronaldo, el supuesto líder de la manada. Un equipo unido es la manera más sencilla de poder conseguir objetivos y, obviamente, si cuentas con grandes jugadores es mucho más fácil alcanzarlos.

Es verdad que fue una manera de devolver el cariño mostrado por su gol, pero no estuvo lejos de la reflexión un Arbeloa que parecía onmipresente: “Xabi Alonso cambia al Real Madrid”. Hasta Florentino Pérez lo ha visto claro: “El partido del Galatasaray es el camino”. Y Carlo Ancelotti, que tuvo un cabreo con Sergio Ramos, también lo vio claro. 

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Modélicos entrenadores y técnicos modelo

Los torneos coperos siempre me han emocionado, quizá por la pasión que veía a mi alrededor cuando era chico en mis vecinos vizcainos. Ahora sigo con adoración desde la distancia la FA Cup y la clásica Carling, ahora rebautizada como Capital One League Cup. Asistir a una final en Wembley, aunque sea al nuevo, es algo que recomiendo a todo aficionado al deporte. Pese a que aquí los grandes han conseguido comprar parte de la emoción de los pequeños, a base de una partida económica, hemos vivído unos cuartos de final realmente intensos. En ellos, los entrenadores han sido los protagonistas de los encuentros, por encima incluso de los verdaderos actores principales que son los futbolistas. El rol de secundario cada vez más lo tienen más asumido los aficionados, a los que se castiga con horarios imposibles que provocan hasta la indignación de otros deportistas que asisten al espectáculo por la televisión.

A expensas de lo que nos deje el Atlético-Betis, varios son los nombres propios de estos cuartos que algunos habían sentenciado antes de jugarse. El primero ha sido Ernesto Valverde, que ha llegado a Valencia para obtener resultados algo para lo cual antes era necesario poner orden y cordura. Por el momento ha conseguido lo segundo y fue el mejor representante de una entidad a la que acaba de llegar en la clásica crisis provocada por un arbitraje contrario en el Santiago Bernabéu. Otros optaron por llorar y patalear, pero Ernesto prefirió ser elegante como siempre. Pese a que había sufrido una expulsión ridícula (el acta confirma que su pecado fue lanzar los guantes al suelo tras no poder completar un cambio con uno menos al que estaba autorizado) mantuvo la calma y estuvo a la altura de su escudo. Aferrarse a errores ajenos cuando has cometido varios le parece una coartada de mediocres y no tiene por costumbre utilizarla.

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Sobre el autor Rodrigo Errasti
Periodista especializado con 15 años de experiencia en medios deportivos nacionales e internacionales como Marca o Eurosport antes de llegar al Grupo Vocento, donde ha sido director de Grada360 y ahora es redactor jefe de deportes de la Agencia Colpisa. Ha trabajado en todos los soportes (internet, prensa, radio y televisión) siendo referencia en el sector de las redes sociales. Ha cubierto información de todos los equipos españoles de fútbol en competición continental, selección española, finales europeas entre otros grandes acontecimientos. Si bien se ha centrado en información de fútbol es un apasionado de todos los deportes, aunque siente una pasión especial por el ciclismo.