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Categoría: fútbol
Baño histórico atlético al Real Madrid

Un Atlético autoritario goleó al Real Madrid en Vicente Calderón demostrando las condiciones por las que es el vigente campeón de Liga. Desde el 5-0 del Camp Nou, el líder no había recibido una derrota tan sonrojante. Es posible que a lo largo de un torneo tenga dificultades para superar a muchos de sus rivales, pero a día de hoy la afición atlética firmaría jugar cada semana ante el vecino, que hasta hace bien poco le miraba con superioridad. Ahora ya no le tiene miedo. Y se siente feliz. En el sexto derbi de la campaña, el Atlético decidió el partido en el centro del campo. Kroos, Khedira e Isco estaban en el medio, detrás de la ‘BBC’ que no llegó ni a molestar a Moyá. Ninguno de los seis puso la fuerza, el empuje y el fútbol que aportó cualquiera de los que lucía la rojiblanca. El repaso local fue espectacular. El equipo del Cholo se comió al Real Madrid, cuya actitud no estuvo a la altura del partido y su defensa, mucho menos. El equipo local buscó las bandas, sobre todo la de Coentrao -con el pelo tan oscuro que alguno en la grada no lo reconocía-, que ocupó el puesto del sancionado Marcelo y pasó un calvario. Pudo cometer penalti en la primera internada de Arda Turan, el líder del juego local. El turco completó un regate de fantasía, algo que nadie esperaba. Lo de la bota, por lo que aún no ha pedido perdón, también fue inesperado, pero por fortuna abunda mucho más la magia que la locura en Arda. Turan fue el primero en rematar a puerta a un Casillas que se quedó consolando a Koke cuando se lesionó. El Cholo, sin su timón, apostó por Saúl Ñíguez y acertó de pleno, más allá del golazo de tijera del canterano. Antes de eso, Godín tuvo un choque de trenes con Khedira en el área. El alemán, que volvió a ganarle el puesto a un Ilarramendi que desde Dortmund sólo cuenta para caso de extrema necesidad, fue con el codo arriba. Para protegerse, pero perfectamente pudo ser penalti, como otro que hizo con la mano tras el 2-0. Y sí, es que antes del minuto veinte el Atlético ya iba dos por delante y pudieron ser más. El primero se originó desde la derecha pero habría que darle el mérito a Mandzukic, que estuvo para todo. El croata trabajó a destajo, fijó a los centrales liberando a Griezmann, aportó soluciones de salida por fuera, se asoció con la segunda línea y aguantó la bola para entregarla al mejor posicionado. Tiago, que llegó a la carrera mientras le miraban, remató desde la frontal con potencia. El disparo no pareció complicado para a Casillas, al que le pasó por debajo de la mano. Tras el 1-0 fue ovacionado de modo irónico por la grada, y ese ‘Iker, Iker’ pareció afectarle por un instante. Despejó con miedo de puños y sacó de puerta inmediatamente de puerta. En el 2-0 poco pudo hacer porque fue una obra de arte. Saúl, tras un jugada por banda de Siqueira, buscó el espacio que le dejó Mandzukic al arrastrar los centrales. Pese que había hasta seis jugadores madridistas defendiendo en su área nadie llegó a frenar su acrobacia. Golazo. El Madrid seguía sin entrar en un partido que su rival llevaba jugando desde que se terminó el duelo copero del Bernabéu. Si su ‘BBC’ no trabaja y ayuda, es imposible contrarrestar a un equipo con tanta solidaridad como el Atlético. Bale apenas dio señales de que estaba en el campo; tocó los mismos pocos balones que Cristiano, pero se sabía que era el portugués porque la grada le abucheaba. El ‘pichichi’ de la Liga, que tuvo un feo gesto con un recogepelotas, no aportó nada a su equipo. Ni siquiera remate. Más de media hora le costó al equipo visitante generar peligro, aunque un bosque de piernas evitó que el disparo de Benzema llegara a superar el área pequeña. El Real Madrid, sin toque y sin ritmo, fue superado descaradamente por los rojiblancos, que no se conformaron en ningún momento con esa renta. El plan seguía claro: replegados cuando la posesión era rival, presión alta y robar en tres cuartos para salir pitando a por el tercero. Ideas claras rojiblancas El descanso parecía el momento ideal para que el Real Madrid apostara por cambiar algo, pero al margen del espartano Arbeloa las posibles soluciones eran un canterano inexperto (Llorente), otro que regresaba de una lesión (Jesé), un fichaje nuevo (Lucas Silva) y dos que no cuentan: Chicharito Hernández e Illarramendi. Se fue Khedira, lesionado, y entró Jesé para convertir al equipo en un 4-4-2 en defensa que realmente era un 4-2-4 en ofensivo. La medida, algo desesperada generó más presencia blanca en torno a Moyá, pero expuso mucho y generó espacios para transiciones rápidas de su rival. Griezmann tuvo hasta por tres veces el 3-0. Eran más habituales las faltas, los parones y las protestas. Hasta Raúl García vio una amarilla mientras calentaba antes de entrar. A la cuarta, el francés acertó. Sobre la línea la remachó el ‘7’ local junto a Varane, que pareció tocar el último. La media hora final fue un víacrucis para los blancos, ya sin un Isco considerado "indiscutible" pero que estuvo desaparecido, sin la intensidad defensiva que necesitaba el partido e incapaz de tener el balón pese a que se colocó cerca de los centrales la mayor parte del encuentro. La presencia de Illarramendi y Chicharito apenas varió nada en un equipo incapaz, descontrolado en plena fiesta atlética. ‘Violentos, Violentos’, coreaba con sorna el coliseo rojiblanco sintiéndose superior y antes de que Mandzukic completase su partidazo con el 4-0. A cuatro de distancia y con el ‘goal average’ particular ganado, el Calderón aún sueña con la ‘undécima’. FICHA TÉCNICA 4-Atlético de Madrid: Moyá, Juanfran, Miranda, Godín, Siqueira, Koke (Saúl Ñíguez, min. 9; (Raúl García, min. 70)), Tiago, Gabi, Mario, Arda Turan, Griezmann (Fernando Torres, min. 77) y Mandzukic. 0-Real Madrid: Casillas, Carvajal, Varane, Nacho, Coentrao, Khedira (Jesé, min. 46), Isco (Illarramendi, min. 67), Kroos, Bale, Benzema (Chicharito Hernández, min. 72) y Cristiano. GOLES 1-0: min. 13. Tiago. 2-0: min. 17. Saúl Ñíguez. 3-0: min. 66. Griezmann. 4-0: min. 90. Mandzukic. ÁRBITRO Fernández Borbalán (Comité Andaluz). Amonestó a Kroos, Gabi, Arda Turan, Godín, Raúl García, Mandzukic y Jesé. INCIDENCIAS Partido correspondiente a la vigésimosegunda jornada de Liga en el Vicente Calderón. Casi se llenó, ya que la zona destinada a aficionados del Real Madrid no se completó por seguridad. 55.000 espectadores. Los jugadores del Atlético volvieron a salir diez minutos después del partido a agradecer el apoyo de su afición, que se quedó en sus localidades.

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La gestión de los nervios y las pausas

Otra vez no supo mantener la eliminatoria igualada y volvió a perder los nervios cuando estuvo por debajo en el marcador. El Atlético, pese a su inicio trepidante con el enchufado Fernando Torres que sale a gol por remate a puerta desde que volvió, se quedó sin el pase a semifinales de la Copa del Rey tras un tenso encuentro del Vicente Calderón. «Ha habido muchos accidentes. Ocurren dentro del terreno de juego. La segunda parte ha sido más tranquila. Mejor que no pasen esas cosas pero así es la Copa». Así definió el partido el presidente del Barcelona, Josep María Bartomeu. Lo cierto es que el Barça tuvo la sensación de que Atlético se pegó un tiro en el pie tras verse por delante, entró en un duelo de golpes del que salió perdedor. Después del partido, el bloque rojiblanco se centró en hablar de la jugada del posible penalti de Jordi Alba, momento en el que se esfumó la opción de remontada y comenzó una actitud demasiado agresiva con el rival. El ‘5’ explicó que el árbitro «se ha equivocado para los dos equipos, puede que fuera penalti (Jordi Alba lo cometió por manos, pero no se pitó y tras seguir la jugada asistió a Neymar en el 2-3) pero también ha habido otras muchas jugadas que no tienen en cuenta». Con el 2-3, se incrementaron las protestas al colegiado y se perdieron las formas tras la celebración de Neymar, con baile incluído. Hubo todo tipo de reproches al brasileño, al punto que se generó una tangana al filo del descanso. Empujones, intercambio de desafios y amenazas que siguieron hasta la caseta, donde el Atlético se quedó sin Gabi. «En la segunda parte hicimos el juego que más nos convenía», dijo un Cholo Simeone que debió llegar a esa conclusión en su caseta. Tangana al descanso Y es que justo al señalar Gil Manzano el descanso protestó el penalti de Jordi Alba al colegiado, y viendo que no le hacía caso terminó, según han mostrado imágenes de Deportes Cuatro, aprovechó que el árbitro extremeño enfilaba el tunel de vestuarios para realizarle un corte de mangas sin ser visto. Quizá asumió que todo estaba decidido al saber que se había quedado sin Gabi. El capitán explicó en Canal + su expulsión negando que le faltase el respeto a Gil Manzano y le achacó ser un árbitro al que le falta personalidad. «Le dije: ‘Jesús, ha sido penalti y expulsión’. Esa fue mi falta de respeto según él. Lo siento por el equipo. Creo que un árbitro debería tener mucha más personalidad y más respeto por el jugador. Todos nos equivocamos. Hay que ser justo, reconocer tus errores y no querer ser protagonista». El centrocampista se mostró especialmente molesto con la actitud de Neymar en el Calderón. «Tiene una forma de jugar un poco peculiar, sobre todo cuando va ganando. Siempre hace gestos en el campo, sobre todo cuando gana. A nadie le gusta perder y, con esas pulsaciones, te molestan las cosas». Competitivos, no violentos Hasta Cani, recién llegado, explicó que «a veces te entra un poco de impotencia con sus gestos. Algún día va a tener algún problema, pero bueno, si es su forma de jugar...». Uno con los que sí tuvo un encontronazo el '11' culé fue con Juanfran, que no quiso explicar si hizo un gesto recordando el 1-7 entre brasileños y alemanes del Mundial, y dijo no tener «nada en su contra. No puedo opinar sobre su persona. Lo que pasa, se queda en el campo y no voy a hablar mal de nadie», aclaró antes de reconocer que el calificativo de «violentos ya cansa» en el vestuario rojiblanco. «Somos competitivos. Es una de nuestras señas de identidad. Quien habla mal de nosotros y dice que somos agresivos es porque nos tienen envidia». Lo cierto es que en la segunda mitad, con diez, el Atlético mostró su cara menos deportiva. Al parecer todo venía generado por la celebración del 2-3 del brasileño. Sergio Busquets, tras el partido, también se refirió a lo sucedido y negó que todo fuera culpa de Neymar. «Esto es fútbol, el fútbol es imaginación y él tiene mucha. Hay que saber ganar y hay que saber perder», reconociendo que tras un gran primera mitad la roja a Gabi dejó «una segunda parte descafeinada. A partir del 2-2 ha sido más fácil para nosotros». Simeone explicó que su equipo jugó «sin aspiraciones por orden mía. Con la intención de no encajar y sin la intención de marcar», dijo ante la sorpresa general antes de mandar un dardo al rival. «Sólo hubo partido en la primera parte, y jugamos casi siempre en campo rival, aunque dijeron que el balón era un conejo, ¿no?». La bota de Arda El ataque de ira de Arda Turan fue quizá el reflejo de que el Atlético estaba fustrado al verse por detrás en el marcador. Sucedió nada más comenzar la segunda parte, cuando en un balón dividido cogió su bota izquierda y la lanzó al árbitro asistente, que estaba tan concentrado que ni se enteró. Le pasó por encima de la cabeza y golpea en Pedro Pablo, el delegado del Atlético, que estaba hablando con el ‘profe’ Ortega que charlaba con Raúl Jiménez. El asunto terminó en amarilla al turco, que recuperó el borceguí gracias a su compañero el mexicano. No tendrá sanción porque el acta de Gil Manzano no refleja que fuera un intento de agresión, aunque una acción similar (redactada de otro modo) le costó a Dani Benítez, del Granada, tres meses de castigo. Iván Rakitic explicó la situación más curiosa del partido. «No sabía si reírme o qué hacer. Mejor preguntarle a él. Estaba sorprendido», reconoció. Por su parte, Alba explicó que «lo de Arda lo han visto todos, pero quien decide es el árbitro. No hay que darle más vueltas». Luis Enrique dejó en el campo a Neymar tras el descanso, pero explicó que al final lo quitó «porque el partido se ponía feo». En plena indignación local, el Calderón rugía al unísono con un «otra, otra», que no quedó muy claro si se referían a las tarjetas o a las patadas. Javier Mascherano, negó que el partido violento si bien reconoció que «en algún momento pudo haber una pierna fuerte, pero no creo en la mala intención de los jugadores del Atlético». Rakitic quiso normalizar lo sucedido en la segunda parte cuando hubo muchas faltas e interrupciones, explicando que «se calienten los dos equipos es normal, es un título. En general ha sido un partido muy caliente, como casi todos con el Atlético pero estamos contentos con lo que hemos hecho», recordando que «el año pasado no pudimos ganar al Atlético y este año hacerlo tres veces significa que vamos por buen camino», sentenció el croata. Y Ansaldi, en comisaria Alba también se mostró «muy satisfecho por el comportamiento del equipo, por la intensidad que hemos puesto tras el 1-0 y muy feliz de pasar a semifinales». El lateral, al que se llamar ‘gordo’ a Giménez, dio una clave para el cambio del equipo desde Anoeta: «La dinámica desde hace un mes distinta, desde fuera con más tranquilidad en el vestuario, unidos, ahora mismo somos un equipazo». Y es que están tan de dulce que son capaces de llegar de un área a otra sprintando pese a que el balón «bote como un conejo, pero somos especialistas en ver botar balones como conejos, porque nos pasa en todos los partidos que jugamos fuera», dijo el asturiano. Todo eso sin contar que antes del partido Cristian Ansaldi, que estaba lesionado, ni siquiera pudo presenciar el duelo en el estadio, ya que fue retenido por la policía en la comisaría del distrito de Arganzuela cuando se dirigía hacia el coliseo rojiblanco acusado de un delito de resistencia y desobediencia por parte de la Policía Municipal de Madrid.

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El Clásico empieza a ser hablar del árbitro

Reconozco que me tiene harto el asunto. Es increíble pero los que, a las 22:10, usaban el argumento de Liga dirigida y demás, tras el 3-2 se lo traspasaron a los que después cayeron derrotados. Y ahora lo usan de bandera. Lo más triste es que haya profesionales del fútbol que lo alimenten. Futbolistas, incluso alguno con títulos continentales y mundiales en su palmarés. Después de ver, eso sí, 15 repeticiones en televisión con distintos ángulos. Me gustó que Marcelo reconociese en caliente tras el partido que habían hecho cosas mal, mientras otros compañeros suyos se iban de casa sin saludar al rival. Asuntos que es más saludable olvidar.

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Una jornada Champions de la que sentirse orgulloso

Los partidos de ida de los octavos de final de la Champions se han saldado con seis victorias de los que fueron primeros de grupo en la fase inicial, un empate y un triunfo local, el de Olymnpiacos ante el Manchester United. Y es que el de Atenas es el ejemplo de que, más allá de esa dualidad aplastante Real Madrid-Barcelona que intenta destrozar el Atlético con el tirachinas de Simeone, existe mucho fútbol español del que sentirse orgulloso. A uno le alegró ver que el gol que salvó el orgullo inglés en estos primeros partidos de octavos fue fabricado por Azpilicueta, que merece por fútbol una plaza en el grupo que irá a defender trono a Brasil, y remachado por Torres. El Niño, vilipendiado públicamente por la filtración de un off the record de su entrenador, respondió a las críticas como le gusta a un '9': con un gol. Y rozó otro, pero Muslera puso una buena mano junto al poste. Los dos españoles fueron los mejores de un Chelsea que al menos fue capaz de marcar un gol. Algo que no pudieron hacer ninguno de los dos clubes de Manchester. El City por el buen hacer del Barcelona, que asustó tanto a su rival que de inicio consiguió que pareciese más pequeño de lo que indica la categoría de sus futbolistas, entre ellos Negredo, Silva o Navas. Su vecino United, que añoró la baja obligatoria de Mata, fue inferior a un Olympiacos que golpeó dos veces a un De Gea que fue el único que mantuvo un nivel competitivo a la altura de la categoría del escudo. El equipo de Michel, confeccionado por un secretario técnico español, le pegó un repaso a los diablos rojos. Roberto - espectacular toda la campaña-, Fuster o Marcano han demostrado que hay opciones de competir en la Champions aunque uno sea inferior en presupuesto. Bien lo sabe el Atlético, que fue capaz de sacar un 0-1 histórico que con el paso de los días parece una renta inferior por el 3-0 de Pamplona. Ahora le llega el duelo más importante de todos los jugados hasta el momento. El partido a partido del Cholo cobra más sentido que nunca para los intereses rojiblancos. En el derbi se medirá a un Real Madrid que llega en su mejor momento al derbi liguero. Ancelotti ha dado con la tecla y su casa ya no tiene pliegues. Está siendo repasada para poder lucirla. En Alemania, cierto que ante un rival inferior, se pegó un festín gracias a la pegada de su tridente ofensivo que, lejos de generar una guerra de envidia o celos, se compenetra de lujo. El sacrificado es Jesé, un talento al que la ilusión de muchos no debería despistarle. Está en el buen camino, pero aún es más un sub21 que un internacional de la campeona del mundo. El que en ese grupo tiene plaza asegurada es Casillas, al que tampoco le hace falta el apoyo desmesurado de una legión de aduladores cada vez que realiza una de esas paradas salvadoras tan casillescas que viene haciendo desde que debutara el siglo pasado en San Mamés. Y es que uno está algo escarmentado y prefiere huir de trincheras. Mejor hablar de fútbol. Hay mucho de lo que sentirse orgulloso, mejor no conceder mucha atención a lo que produce vergüenza. Ajena y propia.

Los partidos de ida de los octavos de final de la Champions se han saldado con seis victorias de los que fueron primeros de grupo en la fase inicial, un empate y un triunfo local, el de Olymnpiacos ante el Manchester United. Y es que el de Atenas es el ejemplo de que, más allá de esa dualidad aplastante Real Madrid-Barcelona que intenta destrozar el Atlético con el tirachinas de Simeone, existe mucho fútbol español del que sentirse orgulloso.

A uno le alegró ver que el gol que salvó el orgullo inglés en estos primeros partidos de octavos fue fabricado por Azpilicueta, que merece por fútbol una plaza en el grupo que irá a defender trono a Brasil, y remachado por Torres. El Niño, vilipendiado públicamente por la filtración de un off the record de su entrenador, respondió a las críticas como le gusta a un '9': con un gol. Y rozó otro, pero Muslera puso una buena mano junto al poste. Los dos españoles fueron los mejores de un Chelsea que al menos fue capaz de marcar un gol.

Algo que no pudieron hacer ninguno de los dos clubes de Manchester. El City por el buen hacer del Barcelona, que asustó tanto a su rival que de inicio consiguió que pareciese más pequeño de lo que indica la categoría de sus futbolistas, entre ellos Negredo, Silva o Navas.

Su vecino United, que añoró la baja obligatoria de Mata, fue inferior a un Olympiacos que golpeó dos veces a un De Gea que fue el único que mantuvo un nivel competitivo a la altura de la categoría del escudo. El equipo de Michel, confeccionado por un secretario técnico español, le pegó un repaso a los diablos rojos. Roberto - espectacular toda la campaña-, Fuster o Marcano han demostrado que hay opciones de competir en la Champions aunque uno sea inferior en presupuesto.

Bien lo sabe el Atlético, que fue capaz de sacar un 0-1 histórico que con el paso de los días parece una renta inferior por el 3-0 de Pamplona. Ahora le llega el duelo más importante de todos los jugados hasta el momento. El partido a partido del Cholo cobra más sentido que nunca para los intereses rojiblancos. En el derbi se medirá a un Real Madrid que llega en su mejor momento al derbi liguero. Ancelotti ha dado con la tecla y su casa ya no tiene pliegues. Está siendo repasada para poder lucirla. En Alemania, cierto que ante un rival inferior, se pegó un festín gracias a la pegada de su tridente ofensivo que, lejos de generar una guerra de envidia o celos, se compenetra de lujo. El sacrificado es Jesé, un talento al que la ilusión de muchos no debería despistarle. Está en el buen camino, pero aún es más un sub21 que un internacional de la campeona del mundo.

El que en ese grupo tiene plaza asegurada es Casillas, al que tampoco le hace falta el apoyo desmesurado de una legión de aduladores cada vez que realiza una de esas paradas salvadoras tan casillescas que viene haciendo desde que debutara el siglo pasado en San Mamés. Y es que uno está algo escarmentado y prefiere huir de trincheras. Mejor hablar de fútbol. Hay mucho de lo que sentirse orgulloso, mejor no conceder mucha atención a lo que produce vergüenza. Ajena y propia.

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Trincheras, robos y gente lista

Uno intenta ser observador en situaciones en las que ve demasiada pasión a su alrededor. Y a veces saca unas conclusiones extrañas, de esas que te persiguen hasta la almohada. Esperaba con ganas el inicio del City-Barcelona, saber cómo funcionaría el equipo citizen en Europa; si Tata daría a titularidad a Fábregas y pondría a Mascherano en el banquillo viendo el rendimiento de partidos anteriores; si Yaya Touré estaría imperial para demostrar que se equivocaron en Can Barça con su venta, si Alexis sentaría a Pedro…. Esas cosas que le gustan a uno, relacionadas con el juego. Con el fútbol. 

El partido fue menos de lo esperado. El City pareció pequeño desde el planteamiento inicial de Pellegrini, que modificó su idea de juego quizá pensando en esa estadística que dice que no ha tumbado a los azulgranas. Tata, con su estilo, quiso ir a por el partido y tener la pelota. El Barça comenzó con un monólogo: toques y más toques antes un City plegado que buscaba recuperar y salir corriendo. A la contra buscó e inquietó con Negredo. Parecía que el Barça era demasiado paciente y que para romper el partido, debía aproximar a Cesc cerca de Kompany y, luego, de Lescott. Y que Messi se mostrase más, con Iniesta más cerca de Xavi. Seguro que Martino notó también esa falta de pegada pero estaba contento, más que un Pellegrini que no tenía el balón. Aunque al menos no perdía. Y con eso le valía.

Entonces llegó la acción que cambió el partido. Curiosamente se produjo tras una recuperación de Busquets. Pase en profundidad y Demichelis, ese hombre que salió corriendo del Calderón y ya estuvo poco afortunado hace unas semanas de pivote ante el Chelsea, trabó a Messi cuando encaraba a Hart. Penalti, gritó la redacción. Y gol. Y entonces comenzaron las trincheras, centrando todo el debate en la labor arbitral: ¡ROBO! Sinceramente, esa palabra me parece más apropiada para hablar de todas esas personas que cometen actos delictivos con dinero ajeno, o que hacen más regates que el mejor extremo para no pagar esos impuestos que usted y yo pagamos. Pero se ha convertido en una costumbre en cada partido: despreciar el triunfo rival y limitarlo al beneficio arbitral.

Así, los teóricos de la conspiración judeomasónica, esa supuestamente ideada por UEFA y expandida por el Hombre que Nunca Pierde, ya tenían argumento claro. Sinceramente, a mí, hasta no verlo repetido 15 veces en un monitor, con distintos ángulos, no me quedaba claro que parece que todo se produce fuera… aunque algunos en la redacción de Grada360 me hacían dudar si la acción terminaba dentro. La ignorancia es muy osada. Y hablar de la labor de otro sin un monitor a su lado me parece osado. Demasiado para mí. En la jugada del gol no concedido a Piqué -excepcional ante Negredo– los de las trincheras volvieron a retratarse con sus apreciaciones. Quieren ser gente lista, pero acaban siendo listillos. Me sorprendió que Pellegrini optara por esa vía tras la derrota. No le tenía por mal perdedor. 

Este 0-2, que marcó un Alves que insiste con celebrarlo con absurdos bailecitos, es quizá la victoria más destacada del Barcelona de Tata, que a muchos no ilusiona. Es cierto que ante un rival con diez pareció demasiado temeroso, pero su proyecto necesitaba un resultado así. No se parece al de Pep, pero ha logrado un resultado inmejorable. Y va a más. Hace un año, en este partido de ida de octavos, los azulgranas cayeron 2-0 en San Siro. En Manchester no ha sufrido y ha tenido el balón. Por tanto, con bilete para una final de Copa, medio para los cuartos de la Champions y colíder en la Liga Tata Martino -el hombre tranquilo que mejor debería insistir en las reflexiones sobre la táctica que meterse en otra trinchera y charco innecesario- merece más crédito del que recibe de muchos. Pero claro, estamos en los tiempos de las trincheras y de los robos…

A mí, como a mi amigo Gaby Ruiz, el tema ya me aburre. Nuestro Streamer prefiere centrarse en otras cosas. Y lo hace de lujo. Tipo listo.

PD: Si yo tuviese una trinchera que defender, que en ella esté siempre Víctor Valdés por favor. Guarda la posición como nadie. Y evita que nadie entre. Para ver esto no hace falta ser muy listo. Y con esto no quiero decir nada, que me conozco a los clásicos de otras trincheras…

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Honor racinguista contra los indignos

Emoción, tristeza, honor y orgullo. Los jugadores del Racing cumplieron lo previsto, renunciaron a su sueño en busca de justicia, pensando en el futuro del club y su afición les arropó como héroes. “Había que hacerlo porque si no esta gente se cargaba el club”, decían los futbolistas que buscan la dimisión de los que le han conducido a un punto de no retorno. “Renunciamos a lo que más nos gusta. Era un sueño para nosotros, pero no podemos dejar que nos pisen. Se están riendo”

Así es, no se puede dejar que se pisotee un escudo. Los clubes de fútbol tienen que ser de la gente. Dieron la vuelta de honor y tuvieron que volver a salir. “Perdón al fútbol por no jugar”, dijo su técnico Paco Fernández antes de recordar: “Lo hemos hecho por respeto a nosotros mismos”. 

Su afición y su ciudad están orgullosos de su equipo, que lloraban después de no jugar todo unos cuartos de Copa. El calvario que pasan es tremendo, de ahí que tomaran esta decisión valiente y… también coherente. Un aroma a sentimiento de fútbol puro. Hubo lágrimas y gritos de la afición: “Fuera chorizos” y “campeones, campeones”. Y es que quizá han podido ganar el partido más importante de la historia del Racing. La Junta de accionistas prevista para el viernes se ha suspendido, pero espero que cuando se produzca hayan calado esos gritos de “Dimisión, dimisión”. Debería darles vergüenza.

Ahora, más allá de que se espere una amnistía similar a la que tuvo el Barcelona cuando se plantó igual contra el Atlético, la imagen ha sido histórica… por surrealista. Reflexionemos de lo que supone esto para nuestro fútbol. Es triste que se haya llegado a este punto y que nadie lo haya evitado. 

Quizá en vez de firmar un indulto a favor de José María Del Nido, condenado por la justicia, deberían ponerse las pilas para evitar espectáculos tan vergonzosos como este, del que se habla en todo el mundo. Y no tienen que ir muy lejos, ya que Pernía -el culpable al que le exigen devolver 5 millones de chanchullos- ha sido vocal de la RFEF hasta hace unos meses.

El precedente abierto, con dignidad, por la plantilla del Racing es interesante. Un plante que ya está dando la vuelta al mundo. Y es que todos en el fútbol empiezan a estar hartos que la mala gestión la paguen todos (trabajadores de todos los niveles del club y los aficionados) menos los, indignos, dirigentes. 

Por último, hago mío lo que dice Alvaro Machín, el blogger mochilero más racinguista que hay:

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Sobre el autor Rodrigo Errasti
Periodista especializado con 15 años de experiencia en medios deportivos nacionales e internacionales como Marca o Eurosport antes de llegar al Grupo Vocento, donde ha sido director de Grada360 y ahora es redactor jefe de deportes de la Agencia Colpisa. Ha trabajado en todos los soportes (internet, prensa, radio y televisión) siendo referencia en el sector de las redes sociales. Ha cubierto información de todos los equipos españoles de fútbol en competición continental, selección española, finales europeas entre otros grandes acontecimientos. Si bien se ha centrado en información de fútbol es un apasionado de todos los deportes, aunque siente una pasión especial por el ciclismo.