{"id":42,"date":"2011-02-18T09:23:00","date_gmt":"2011-02-18T09:23:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/polvo-callejero\/?p=42"},"modified":"2011-02-18T09:23:00","modified_gmt":"2011-02-18T09:23:00","slug":"agua-bomberos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/polvo-callejero\/2011\/02\/18\/agua-bomberos\/","title":{"rendered":"Agua de bomberos"},"content":{"rendered":"<p> Bajo el aparcamiento de la playa de El Camello est\u00e1 parte de la historia de Santander. Lo cuenta el historiador y escritor Jos\u00e9 Luis Casado Soto en su libro &#8216;1941. El incendio de Santander&#8217;. Esa explanada se rellen\u00f3 con las ruinas del desescombro de la ciudad tras el desastre del 15 febrero de 1941, s\u00e1bado para m\u00e1s se\u00f1as, cuando las llamas destruyeron todo el gran patrimonio arquitect\u00f3nico de la capital c\u00e1ntabra. As\u00ed que, si alguna vez se hace una excavaci\u00f3n, seguramente aparecer\u00e1n restos dignos de pasar a un museo del incendio. Nos merecemos ese espacio para el recuerdo o, al menos, un libro con los importantes fondos fotogr\u00e1ficos del Ayuntamiento de Santander. Es un reto que lanzo al alcalde capitalino, \u00cd\u00f1igo de la Serna.       Las grandes fotograf\u00edas del incendio las tom\u00f3 Samot. Su tienda, de la calle de San Francisco, qued\u00f3 arrasada pero, antes, sus due\u00f1os pudieron coger una c\u00e1mara y lanzarse a la calle. A finales de los a\u00f1os 20 del siglo pasado, los hermanos Alejandro y Tom\u00e1s Quintana, periodista y fot\u00f3grafo respectivamente, se unieron para fundar un negocio de fotograf\u00eda en pleno centro de Santander. Lo bautizaron como Samot -las mismas letras del nombre Tom\u00e1s en sentido inverso- e iniciaron una trayectoria de 80 a\u00f1os que ya ha conocido a tres generaciones. <\/p>\n<p>En su libro &#8216;Historia de los bomberos municipales de Santander&#8217;, el investigador e historiador Modesto Gonz\u00e1lez A\u00f1\u00edbarro da el nombre del \u00fanico fallecido en el incendio, el bombero del parque de Madrid Juli\u00e1n S\u00e1nchez Garc\u00eda, de 38 a\u00f1os. Muri\u00f3 el d\u00eda 28 de febrero, a resultas de las heridas sufridas d\u00edas antes, cuando desescombraba una de las casas quemada en Atarazanas \u00abque fueron trampas mortales\u00bb. El bombero estaba casado con Gregoria Escribano Plaza y dej\u00f3 dos hijos, Juli\u00e1n y Gregoria. Cuenta este historiador que en la extinci\u00f3n del fuego trabajaron 211 bomberos, de los parques municipal y voluntario y a\u00f1ade que, \u00abcon claridad meridiana, su actuaci\u00f3n fue heroica\u00bb. Sucedieron tantas cosas en aquella tragedia que los protagonistas cuentan y no acaban. La historiadora Carmen Gonz\u00e1lez Echegaray ten\u00eda 16 a\u00f1os. Rememora que su padre Joaqu\u00edn Gonz\u00e1lez Dom\u00e9nech perdi\u00f3 su negocio de ultramarinos y su oficina consular de Argentina, que ten\u00eda en la calle M\u00e9ndez N\u00fa\u00f1ez. Y desvela que el gran escudo del palacio de Villa Torre, junto a la Iglesia de La Anunciaci\u00f3n, conocida como La Compa\u00f1\u00eda, acab\u00f3 en Bilbao. Muchos santanderinos tienen recuerdos f\u00edsicos del incendio, como Carmen Ter\u00e1n Rodr\u00edguez, esposa del fot\u00f3grafo \u00c1lvaro Zubieta: conserva la manta marr\u00f3n chocolate que le dieron a su padre, Ram\u00f3n, \u00abcomo \u00fanico socorro. Ardi\u00f3 el piso en la cuesta de La Atalaya. S\u00f3lo salvamos, gracias a la rapidez de mi madre, Avelina, todas las fotos familiares. Se nos quemaron hasta los periquitos\u00bb. <\/p>\n<p>El citado Gonz\u00e1lez A\u00f1\u00edbarro es tambi\u00e9n autor de la &#8216;Historia del Real Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Santander&#8217;, fundado en 1893, y cuyo jefe de honor fue el Rey Alfonso XIII. Durante a\u00f1os presidi\u00f3 este cuerpo el empresario Jos\u00e9 Luis Arruti, de grat\u00edsimo recuerdo, fallecido el a\u00f1o pasado.<\/p>\n<p>El fuego se llev\u00f3 por delante 508 comercios, algunos de los cuales a\u00fan siguen en activo, las joyer\u00edas Salamanca y Presmanes, la perfumer\u00eda G\u00fcezmes, la florister\u00eda Rebolledo, los almacenes P\u00e9rez del Molino, las farmacias Zamanillo y Erasun&#8230; y, como no, nuestro EL DIARIO MONTA\u00d1\u00c9S. <\/p>\n<p>Para saber m\u00e1s del incendio es interesante el libro &#8216;Gavias de trav\u00e9s&#8217; obra del santanderino Baldomero Madrazo Feli\u00fa, en el que novela aquel tr\u00e1gico suceso de su infancia. Hay muchas cosas a\u00fan por contar del incendio. Vuelvo a Jos\u00e9 Luis Casado Soto, que relata en su citado volumen, incluyendo documento gr\u00e1fico, el festival que se celebr\u00f3 en el Teatro Calder\u00f3n de Madrid el 25 de febrero de 1941, diez d\u00edas despu\u00e9s del gran fuego. En el festival actuaron Conchita Piquer y Celia G\u00e1mez y se rif\u00f3 una escultura de Mariano Benlliure; se ley\u00f3 la &#8216;Ofrenda a Santander&#8217;, de do\u00f1a Concha Espina de la Serna y vendieron chocolatinas para recaudar fondos entre el estimado p\u00fablico nada menos que Tina Gasc\u00f3, Aurorita Redondo, Isabelita Garc\u00e9s, Estrellita Castro, Mari Carrillo y Maruchi Fresno. Y me cuenta Juanjo Seoane, el productor de teatro, que los alemanes hicieron un documental sobre Santander destruida. Seoane ten\u00eda en febrero de 1941 menos de dos a\u00f1os y recuerda que su abuela materna, Pilar Ceballos, le contaba \u00abque me llevaba envuelto en una toquilla y casi nos arrastraba el fuerte viento, aquel terrible Sur que a\u00fan hoy temen los santanderinos de avanzada edad\u00bb. <\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bajo el aparcamiento de la playa de El Camello est\u00e1 parte de la historia de Santander. Lo cuenta el historiador y escritor Jos\u00e9 Luis Casado Soto en su libro &#8216;1941. El incendio de Santander&#8217;. 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