{"id":97,"date":"2014-12-28T09:24:45","date_gmt":"2014-12-28T08:24:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=97"},"modified":"2014-12-28T09:24:45","modified_gmt":"2014-12-28T08:24:45","slug":"feliz-whatsapp","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2014\/12\/28\/feliz-whatsapp\/","title":{"rendered":"Feliz whatsapp"},"content":{"rendered":"<p>Si, como reza la canci\u00f3n, el v\u00eddeo acab\u00f3 con la estrella de la radio, lo que como el viento se llev\u00f3 el whatsapp fueron las felicitaciones navide\u00f1as, esas que en el siglo pasado colapsaban los servicios de correos y las centralitas telef\u00f3nicas cada vez que llegaban \u2018estas fechas tan entra\u00f1ables\u2019, que dec\u00eda aquel.<\/p>\n<p>Lo de las tarjetas \u2013los \u2018crismas\u2019, como los llamaban los esnobs de la tele\u2013 no dejaba de tener su encanto; lo normal era tirarte una tarde entera, entre hacer la lista, escoger la felicitaci\u00f3n, garabatear el mensaje de paz y amor y culminar el rito con el ensalivado del sobre, que era la parte m\u00e1s amarga del asunto, sobre todo por el regusto que te dejaba en la lengua.<\/p>\n<p>Cada uno tendr\u00eda las suyas, claro, pero en mi casa siempre envi\u00e1bamos las postales de Artis Muti, la \u2018Asociaci\u00f3n de Los Artistas Que Pintan Con la Boca y Los Pies\u2019, que aunque suene un poco macabro, en realidad eran unas miniaturas fabulosas de las obras que sal\u00edan en los manuales de arte de la EGB, y de paso serv\u00edan como labor social en una \u00e9poca en la que todav\u00eda no se hab\u00edan inventado las oeneg\u00e9s.<\/p>\n<p>Pero la gracia, sobre todo, estaba en abrir el buz\u00f3n y descubrir cu\u00e1ntos amigos y familiares se hab\u00edan acordado de ti, y hab\u00edan tenido la paciencia de dedicarte un poco de su tiempo.<\/p>\n<p>Claro que, igual que antes de nevar chispea, el tel\u00e9fono hab\u00eda ido mermando bastante el tr\u00e1fico navide\u00f1o de parabienes. Incluso en una \u00e9poca de restricciones, cuando a telefonear al t\u00edo de Alemania se le dec\u00eda \u2018poner una conferencia\u2019, las llamadas de nochebuena o a\u00f1o nuevo eran sagradas. Igual que, detr\u00e1s de las uvas, nos trag\u00e1bamos el primer anuncio \u2013generalmente, de Coca Cola\u2013, a todos nos encantaba hacer la primera llamada del a\u00f1o, que iba dirigida a un buen amigo, al primo favorito o, los m\u00e1s afortunados, al novio o la novia. Eso s\u00ed, despu\u00e9s de esperar un ratillo, porque las l\u00edneas enseguida se saturaban.<\/p>\n<p>Pero todo se transforma, sin remedio, y ahora que vivimos entre redes, nubes y realidades aumentadas, acabamos haciendo lo mismo de antes, pero con muchos m\u00e1s botones y lucecitas de colores. Porque estos d\u00edas no dejan de pitar los m\u00f3viles, que parece que haya atascos masivos en la autopista de la informaci\u00f3n. Guapetonas con gorro de pap\u00e1 Noel y en bikini, videomontajes con tus parientes disfrazados de elfos o las consabidas rimas sobre por d\u00f3nde nos las van a dar todas en este a\u00f1o que acaba en cinco, pasan estos d\u00edas de pantalla en pantalla, con los inevitables villancicos como soniquete de fondo. Todo tan vistoso y tan moderno; tan f\u00e1cil y accesible con apenas un par de clics, que a veces no sabe uno si el futuro realmente merec\u00eda la pena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[Publicado en EL DIARIO MONTA\u00d1\u00c9S el 28 de diciembre de 2014]<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si, como reza la canci\u00f3n, el v\u00eddeo acab\u00f3 con la estrella de la radio, lo que como el viento se llev\u00f3 el whatsapp fueron las felicitaciones navide\u00f1as, esas que en el siglo pasado colapsaban los servicios de correos y las centralitas telef\u00f3nicas cada vez que llegaban \u2018estas fechas tan entra\u00f1ables\u2019, que dec\u00eda aquel. 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