{"id":796,"date":"2019-04-19T01:31:39","date_gmt":"2019-04-18T23:31:39","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=796"},"modified":"2019-04-23T01:38:40","modified_gmt":"2019-04-22T23:38:40","slug":"la-vida-bajo-las-bombas-de-vacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2019\/04\/19\/la-vida-bajo-las-bombas-de-vacio\/","title":{"rendered":"La vida bajo las bombas de vac\u00edo"},"content":{"rendered":"<h3><span lang=\"ES-TRAD\">El palestino Mazen Maarouf recrea en sus relatos breves la compleja psicolog\u00eda de las v\u00edctimas de las guerras en Oriente Medio <\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_797\" style=\"width: 229px\" class=\"wp-caption alignright\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-797\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-797 size-medium\" src=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2019\/04\/mazen-maarouf-chistes-para-milicianos-full1-219x300.png\" alt=\"T\u00edtulo: Chistes para milicianos. Autor: Mazen Maarouf. RELATOS BREVES. Ed. Alianza, 2019. 168 p\u00e1g., 15,50 \u20ac\" width=\"219\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2019\/04\/mazen-maarouf-chistes-para-milicianos-full1-219x300.png 219w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2019\/04\/mazen-maarouf-chistes-para-milicianos-full1.png 454w\" sizes=\"(max-width: 219px) 100vw, 219px\" \/><p id=\"caption-attachment-797\" class=\"wp-caption-text\">T\u00edtulo: Chistes para milicianos. Autor: Mazen Maarouf. RELATOS BREVES. Ed. Alianza, 2019. 168 p\u00e1g., 15,50 \u20ac<\/p><\/div>\n<p>Durante mucho tiempo, Beirut fue una constante en los noticiarios, un tema ineludible en la secci\u00f3n de internacional, como la horrible hambruna de Etiop\u00eda o la \u2018guerra de las galaxias\u2019 entre norteamericanos y sovi\u00e9ticos. Pero pronto aquel conflicto perder\u00eda inter\u00e9s medi\u00e1tico, dejando paso a nuevas guerras en oriente medio. Sin embargo, la guerra continuaba en el L\u00edbano. Contra todo pron\u00f3stico, tambi\u00e9n la vida. Si es que a eso se le puede llamar vida.<\/p>\n<p>En \u2018Chistes para milicianos\u2019, Mazen Maarouf (Beirut, 1978) toma del natural retazos de aquel pa\u00eds inhabitable, para reconstruir a trav\u00e9s de la ficci\u00f3n tanto los siniestros efectos de la guerra sobre quienes la sufren \u2013esencialmente, la poblaci\u00f3n civil\u2013, como las diversas estrategias con que cada persona afronta esa realidad y acomete su particular luchas por la supervivencia, adem\u00e1s de las secuelas que ese tiempo especial puede marcar a fuego en la psicolog\u00eda humana. Con la mirada ambivalente de los adolescentes, que deben abrirse a un mundo hostil sin haber perdido del todo la inocencia de la infancia, Maarouf ofrece un pu\u00f1ado de relatos breves, de crudo realismo pero a la vez con un claro aliento po\u00e9tico, en el que la \u00e9pica del d\u00eda a d\u00eda se construye a partir de la adaptaci\u00f3n al medio. Eso s\u00ed, con la rara habilidad de construir personajes que, por muy disparatada o ruin que resulte su peripecia, emocionan por su candidez y, sobre todo, por su profunda humanidad.<\/p>\n<p>Maarouf escribe, pues, sobre un mundo que conoce bien: naci\u00f3 en una familia de refugiados palestinos, creci\u00f3 en Beirut, se dedic\u00f3 a ense\u00f1ar f\u00edsica y qu\u00edmica , escribi\u00f3 libros de poes\u00eda y desde 2011 tiene el estatus de refugiado en Islandia. En sus relatos, las ciudades no tienen nombre, y tampoco los protagonistas, que nos hablan directamente. Todos cuentan su historia, un testimonio de primera mano en el que poco se guardan: en su ingenuidad confiesan incluso sus m\u00e1s chocantes anhelos, como el deseo del protagonista de \u2018Chistes para milicianos\u2019, convencido de que, si su padre tuviera un ojo de cristal, su aspecto grotesco aterrar\u00eda al grupo de soldados que cada d\u00eda le apalea, camino de su lavander\u00eda.<\/p>\n<p>Con un estilo directo y en apariencia sencillo, pero capaz de captar y reproducir el modo de expresarse, de captar el mundo e incluso de pensar de un adolescente, Maarouf busca siempre un \u00e1ngulo singular desde el que relatar cada historia, sin renunciar tampoco a la mirada amable, la que despierta m\u00e1s la solidaridad que la compasi\u00f3n. Curiosamente, consigue atinar con la encrucijada exacta en la que el lector jam\u00e1s desear\u00eda estar, con la particularidad de que se llega a ella con absoluta naturalidad. Por ejemplo, en \u2018El gram\u00f3fono\u2019, un hombre que ha perdido los brazos en un bombardeo trata de convencer a su hijo para que le done uno de los suyos e intentar un improbable trasplante en Francia.<\/p>\n<p>En el relato que da t\u00edtulo al libro hay incluso un conato de humor negro: para evitar la paliza diaria, los milicianos exigen al lavandero que les cuente un chiste. El hombre y su hijo recopilan, pues todos los chistes que pueden, los ensayan e incluso los inventan. El humor como ant\u00eddoto contra la muerte debe ser, pues, una receta universal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El palestino Mazen Maarouf recrea en sus relatos breves la compleja psicolog\u00eda de las v\u00edctimas de las guerras en Oriente Medio &nbsp; Durante mucho tiempo, Beirut fue una constante en los noticiarios, un tema ineludible en la secci\u00f3n de internacional, como la horrible hambruna de Etiop\u00eda o la \u2018guerra de las galaxias\u2019 entre norteamericanos y [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[7],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/796"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=796"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/796\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":800,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/796\/revisions\/800"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=796"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=796"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=796"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}