{"id":785,"date":"2019-02-17T10:28:58","date_gmt":"2019-02-17T09:28:58","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=785"},"modified":"2019-02-21T10:34:05","modified_gmt":"2019-02-21T09:34:05","slug":"vuelve-el-lobo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2019\/02\/17\/vuelve-el-lobo\/","title":{"rendered":"Vuelve el lobo"},"content":{"rendered":"<p>Vuelve el lobo a las monta\u00f1as del norte, y su regreso despierta los mismos fantasmas de siempre: ovejas y cabras que desaparecen, inquietud en los pueblos, ganaderos que claman venganza\u2026 Y eso que, despu\u00e9s de siglos en los que nuestros antepasados se esforzaron por perseguirles y pr\u00e1cticamente exterminarles, a finales del siglo XX la mala conciencia por la hecatombe ecol\u00f3gica que, como especie, hemos producido en este planeta, parec\u00eda que hab\u00eda cambiado nuestro punto de vista y nos hab\u00eda dotado de una sensibilidad inesperada, con el ardiente deseo de respetar la naturaleza y su ancestral equilibrio de poderes.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre lobos y hombres siempre ha sido, cuando menos, extra\u00f1a. A los romanos les gustaba imaginarse que descend\u00edan de una loba, aunque fuera de forma adoptiva, pero generalmente siempre les hemos pintado como el malo de la pel\u00edcula, sobre todo en historias populares y cuentos infantiles. \u00ab\u00a1Que viene el lobo!\u00bb era el grito de aquel peque\u00f1o mentiroso que, en realidad, jugaba con un terror muy real, el de que apareciera un enemigo formidable, y casi imbatible, que no s\u00f3lo pod\u00eda dejarte en la indigencia, devorando tu reba\u00f1o; a\u00fan peor: pod\u00eda acabar contigo, devorarte.<\/p>\n<p>Yo nunca he visto a un lobo m\u00e1s que por televisi\u00f3n, en aquellos programas de F\u00e9lix Rodr\u00edguez de la Fuente que nos los vend\u00eda como animales casi mitol\u00f3gicos, que casi te daban ganas de adoptar y criarlos en tu dormitorio. Pero un paisano de mi pueblo me explic\u00f3 lo que sent\u00eda realmente al verlos: \u00abyo tend\u00eda quince a\u00f1os y estaba haciendo carb\u00f3n en el monte, y cuando vi uno pasar a cuatro o cinco metros se me eriz\u00f3 tanto el pelo que se me levant\u00f3 la boina\u00bb. Eso es terror.<\/p>\n<p>Por entonces, el mundo deb\u00eda de ser un bosque interminable, con muy pocos claros. Un lugar terrible, donde la justicia, m\u00e1s que natural, era la ley del m\u00e1s fuerte. Porque el lobo siempre nos ha servido para ense\u00f1ar el miedo a los ni\u00f1os, para comprender que otro podr\u00eda destruirnos, seamos cerditos o d\u00edscolas caperucitas. Hay lobos nocturnos que, a veces, ten\u00edan algunas patas de menos. Porque muy a menudo los humanos hemos sido, como dec\u00eda aquel pensador, lobos para el hombre. A malos, probablemente no haya quien nos gane.<\/p>\n<p>Tal vez por eso hemos perseguido al lobo con tanta sa\u00f1a, como si busc\u00e1ramos su exterminio. Lo toleramos domesticado, en esa versi\u00f3n descafeinada que llamamos perro, pero cuando compite contra nosotros s\u00f3lo nos gusta verlo en documentales. Como si no quisi\u00e9ramos compartir la tierra con otros depredadores. Para eso, ya nos bastamos nosotros solos. \u00bfQu\u00e9 no? Echen un vistazo a cualquier parlamento, cualquier ayuntamiento, cualquier partido pol\u00edtico, cualquier reuni\u00f3n de pastores donde est\u00e9 en juego el m\u00e1s m\u00ednimo poder. Conociendo a los humanos, parece mentira que le tengamos miedo a los lobos. Pobres animalitos.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vuelve el lobo a las monta\u00f1as del norte, y su regreso despierta los mismos fantasmas de siempre: ovejas y cabras que desaparecen, inquietud en los pueblos, ganaderos que claman venganza\u2026 Y eso que, despu\u00e9s de siglos en los que nuestros antepasados se esforzaron por perseguirles y pr\u00e1cticamente exterminarles, a finales del siglo XX la mala [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":787,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6],"tags":[76],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/785"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=785"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/785\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":786,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/785\/revisions\/786"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/media\/787"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=785"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=785"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=785"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}