{"id":740,"date":"2018-10-14T14:24:43","date_gmt":"2018-10-14T12:24:43","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=740"},"modified":"2018-11-28T14:29:19","modified_gmt":"2018-11-28T13:29:19","slug":"nadal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2018\/10\/14\/nadal\/","title":{"rendered":"Nadal"},"content":{"rendered":"<p>Quer\u00edamos tanto a Nadal que casi parec\u00eda imposible que su popularidad aumentase, pero esta semana no s\u00f3lo ha copado las portadas y los informativos de medio mundo, ha dinamitado cualquier expectativa, sino que ha pasado de ser un deportista admirado a convertirse en uno de nuestros paisanos m\u00e1s queridos.<\/p>\n<p>Mientras a orillas del Cant\u00e1brico disfrut\u00e1bamos de unos d\u00edas de maravilloso viento sur, m\u00e1s all\u00e1 de las monta\u00f1as la gota fr\u00eda de cada a\u00f1o volv\u00eda a hacer de las suyas, con especial virulencia en Baleares, donde ha alcanzado las dimensiones de tragedia. Parece incre\u00edble que todav\u00eda, por muchos avances tecnol\u00f3gicos de los que queramos presumir, las vidas humanas sigan siendo tan fr\u00e1giles como para que puedas segarlas de cuajo una naturaleza que parece querer vengarse de lo mal que la trata nuestra especie.<\/p>\n<p>Aunque, por parad\u00f3jico que resulte, las desgracias son ocasiones propicias para sacar lo mejor, o lo peor, del ser humano. De que aflore esa solidaridad que, tantas veces, reprimimos para que no afloje el ritmo la maquinaria de la econom\u00eda y el consumo. Pero cuando somos capaces de dejar de lado la competitividad y ayudar a los dem\u00e1s, el mundo se convierte en un lugar mucho m\u00e1s habitable, por el que vale la pena luchar.<\/p>\n<p>Claro que, cuando se inund\u00f3 San Lorenzo del Cardasar, el pueblo de su abuelo, y Rafa Nadal ofreci\u00f3 su ayuda, nadie esperar\u00eda que su colaboraci\u00f3n consistiera en calzarse las botas de agua y empu\u00f1ar un escob\u00f3n para empezar a achicar agua y barro. Casi como un vecino m\u00e1s, de no ser por los focos de las c\u00e1maras.<\/p>\n<p>Lo curioso, en todo caso, no es que el tenista apareciera por all\u00ed, pues ya estamos hartos de ver en todas las tragedias como los pol\u00edticos y personalidades de relumbr\u00f3n aparecen, se hacen la foto de rigor y se marchan enseguida a seguir haciendo dinero o destruyendo el mundo. Si se trata de una batida de limpieza, el o la capitoste de turno recoge un pl\u00e1stico, chapapote o lo que toque \u2013que parece colocado all\u00ed ex profeso\u2013, lo entrega a quien tenga m\u00e1s cerca y enseguida se quita los guantes y se va para que le sigan agasajando.<\/p>\n<p>Otros famosos son todav\u00eda m\u00e1s as\u00e9pticos, y desde su casa graban un v\u00eddeo brindando todo su apoyo y pidiendo que seamos los dem\u00e1s quienes donemos dinero para ayudar a las v\u00edctimas. Solidaridad dos punto cero, de la que no cuesta nada. Pero Nadal no. Nadal se pone el buzo y se llena de barro hasta las cejas. Abre su casa a quien lo necesita. Sin marketing.<\/p>\n<p>Por eso le adoramos. Tambi\u00e9n aquellos a los que el tenis ni fu, ni fa. Incluso los cul\u00e9s, que le perdonan sus simpat\u00edas madridistas. Y hasta los \u2018indepes\u2019 m\u00e1s recalcitrantes seguro que no le perdonan que de cuando en cuando se enfunde la camiseta de Espa\u00f1a, metaf\u00f3rica y literalmente.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quer\u00edamos tanto a Nadal que casi parec\u00eda imposible que su popularidad aumentase, pero esta semana no s\u00f3lo ha copado las portadas y los informativos de medio mundo, ha dinamitado cualquier expectativa, sino que ha pasado de ser un deportista admirado a convertirse en uno de nuestros paisanos m\u00e1s queridos. Mientras a orillas del Cant\u00e1brico disfrut\u00e1bamos [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":741,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6],"tags":[23,109],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/740"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=740"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/740\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":742,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/740\/revisions\/742"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/media\/741"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=740"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=740"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=740"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}