{"id":709,"date":"2018-09-23T14:52:12","date_gmt":"2018-09-23T12:52:12","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=709"},"modified":"2018-09-25T14:53:39","modified_gmt":"2018-09-25T12:53:39","slug":"septiembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2018\/09\/23\/septiembre\/","title":{"rendered":"Septiembre"},"content":{"rendered":"<p>Septiembre ya no es lo que era, y al parecer no lo volver\u00e1 a ser nunca; al menos, lejos de nuestra regi\u00f3n, que todav\u00eda sigue manteniendo este mes como la esperanza de los estudiantes rezagados. O incluso como la segunda oportunidad de cosechar calabazas. Fuera de Cantabria, en cambio, el calendario hort\u00edcola se ha acortado considerablemente, y los tradicionales ex\u00e1menes de septiembre los han pasado a comienzos del verano; un poco como la primavera, que este a\u00f1o ha venido cuando le ha dado la gana, o el verano, que parec\u00eda que no iba a llegar nunca y ahora se dir\u00eda que quiere quedarse.<\/p>\n<p>Los ex\u00e1menes, en cambio, han llegado todos con puntualidad ib\u00e9rica: a Madrid llegaron en junio, a Valencia en julio y a la avenida de los Castros a primeros de septiembre. Cada uno a su ritmo, claro, que para eso tenemos autonom\u00edas de distintas velocidades. Y para resultar todav\u00eda m\u00e1s espa\u00f1oles, los pioneros en adelantar convocatorias se est\u00e1n replanteando volver al sistema antiguo. Celtiberia show, vamos.<\/p>\n<p>El caso es que est\u00e1bamos tan hechos a septiembre que va a dar penuca despedirnos de \u00e9l. \u00bfQu\u00e9 va a ser de aquellas amenazas casi b\u00edblicas con las que el profe de ciencias te fulminaba a medio curso? \u00abNos veremos en septiembre, chaval\u00edn\u00bb, te soltaba, y ya pod\u00edas detestar el c\u00e1lculo o la tabla de elementos peri\u00f3dicos, que te aplicabas como si septiembre en vez de un mes fuera una c\u00e1rcel de barrotes invisibles.<\/p>\n<p>Y es que dejar algo para septiembre siempre ha sido una condena, el castigo sin piedra ni palo de los malos estudiantes. Ese verano largo y tedioso en el que en vez de bicicletas y polos de lim\u00f3n tocaba llevarse unos libros de texto manoseados y pintarrajeados como si no tuvieran que heredarlos tus hermanos peque\u00f1os. Tardes de repaso, de listas de reyes y batallas, en lugar de buscar cangrejos en el r\u00edo o explorar el monte como si nunca nadie antes hubiera pisado por all\u00ed.<\/p>\n<p>M\u00e1s que un mes, septiembre era un estado de \u00e1nimo, que dir\u00eda Valdano, si es que Valdano hubiera suspendido alguna vez algo. Septiembre era la sombra del fracaso, que te espoleaba durante todo el curso para evitar ese penoso infierno.<\/p>\n<p>Claro que, tambi\u00e9n, para los procrastinadores m\u00e1s recalcitrantes, septiembre pod\u00eda verse como una tierra prometida, la ocasi\u00f3n de redimirse tras un a\u00f1o de pasear libros sin apenas abrirlos. El \u00faltimo recurso de los perezosos de facultad, cuando llega el examen de junio y no tienes ni idea, porque no te has le\u00eddo ni el temario. Tranquilo, no pasa nada: menos mal que nos queda septiembre. Ah, qu\u00e9 mes glorioso era entonces.<\/p>\n<p>Pero ahora que hemos doblado el calendario para que septiembre caiga en junio, \u00bfc\u00f3mo motivar a quien sabe que, haga lo que haga, pasar\u00e1 dos meses de vacaciones? \u00bfY c\u00f3mo va a aprobar el 25 el que haya suspendido el 10 de junio? \u00a1Ay de los vagos incorregibles, tenemos los d\u00edas contados!<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Septiembre ya no es lo que era, y al parecer no lo volver\u00e1 a ser nunca; al menos, lejos de nuestra regi\u00f3n, que todav\u00eda sigue manteniendo este mes como la esperanza de los estudiantes rezagados. O incluso como la segunda oportunidad de cosechar calabazas. 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