{"id":697,"date":"2018-09-16T13:42:43","date_gmt":"2018-09-16T11:42:43","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=697"},"modified":"2018-09-17T14:53:12","modified_gmt":"2018-09-17T12:53:12","slug":"microtristeza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2018\/09\/16\/microtristeza\/","title":{"rendered":"Microtristeza"},"content":{"rendered":"<p>\u00abPor alguna raz\u00f3n, a la gente le gustan las canciones tristes\u00bb, coment\u00f3 el s\u00e1bado durante su concierto el cantautor y novelista paname\u00f1o Javier Medina Bernal. Y Paco G\u00f3mez Nadal, muy al quite, baj\u00f3 justo entonces la iluminaci\u00f3n de La Vor\u00e1gine, porque ya se sabe que la media luz es la m\u00e1s propicia para la melancol\u00eda.<\/p>\n<p>No deja de resultar curioso que en una sociedad que glorifica la alegr\u00eda \u2013e incluso ha inventado mundos perfectos, como el de los anuncios publicitarios de televisi\u00f3n o los finales felices del cine\u2013 nos demos al escapismo emocional con m\u00fasica que explora m\u00e1s el lado oscuro, los distintos matices del gris.<\/p>\n<p>Aunque lo ocultemos en el rinc\u00f3n m\u00e1s rec\u00f3ndito de nuestras vidas, sepultado por las sonrisas de dent\u00edfrico y una alegr\u00eda m\u00e1s obligatoria que la antigua mili, la pena sigue siendo parte de la experiencia de cualquier persona, y tarde o temprano nos acabamos enfrentando a ella.<\/p>\n<p>Y da igual toda la literatura que se vierta para explicarla, analizarla, catalogarla y retorcerla hasta que muerda el polvo: la tristeza tiene sus propios senderos, a menudo \u2018inescrutables\u2019, porque no es tan sencillo aplicar taxonom\u00edas a los sentimientos. Los m\u00e9dicos del alma llevan d\u00e9cadas poniendo nombre a las distintas fases del duelo, pero cada uno la pena la llevamos todos por dentro, cada uno a su manera.<\/p>\n<p>Uno espera que, tal vez, ese dolor se parezca al grabado de Durero, esa Melancol\u00eda n\u00famero uno que sufre con \u00e9pica y estoicismo. Antes era m\u00e1s f\u00e1cil, claro, cuando se hac\u00edan tratados sobre la anatom\u00eda de la tristeza y acababan echando la culpa a la bilis negra y los humores de cuerpo. Pero ahora que ya no existen, o no tenemos tiempo para buscarlos, tambi\u00e9n la pena nos ataca de otra manera.<\/p>\n<p>Por ejemplo, cuando en nuestra vida trepidante, con tantos est\u00edmulos que uno no tiene tiempo ni para el duelo por los seres queridos, de pronto un peque\u00f1o detalle causa una interferencia. Puede ser una vieja fotograf\u00eda que te encuentras al ordenar la biblioteca, un tropiezo casual por la calle o un giro familiar que surge en una conversaci\u00f3n, y de repente te encuentras saltando en el tiempo y el espacio para recordar a esa persona que ya no est\u00e1.<\/p>\n<p>O si eres un desastre, como yo, un m\u00f3vil mal apagado con el que involuntariamente llamas a tu padre, porque lo \u00faltimo que has pensado es en borrar su nombre en la lista de n\u00fameros favoritos. Y entonces descubres lo que de verdad duelen las p\u00e9rdidas. Es un peque\u00f1o impacto, s\u00ed, una m\u00ednima muesca en la coraza emocional que todos nos fabricamos, pero equivalente a una despresurizaci\u00f3n, que acaba por hacernos explotar.<\/p>\n<p>En lugar de los a\u00f1os de luto, ahora nos conformamos con la microtristeza, la forma moderna de la pena: apenas unos segundos de emoci\u00f3n que condensan todo ese dolor que no quer\u00edamos sufrir, pero en realidad no podemos evitar.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abPor alguna raz\u00f3n, a la gente le gustan las canciones tristes\u00bb, coment\u00f3 el s\u00e1bado durante su concierto el cantautor y novelista paname\u00f1o Javier Medina Bernal. Y Paco G\u00f3mez Nadal, muy al quite, baj\u00f3 justo entonces la iluminaci\u00f3n de La Vor\u00e1gine, porque ya se sabe que la media luz es la m\u00e1s propicia para la melancol\u00eda. 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