{"id":633,"date":"2018-07-15T18:37:53","date_gmt":"2018-07-15T16:37:53","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=633"},"modified":"2018-08-20T18:41:37","modified_gmt":"2018-08-20T16:41:37","slug":"la-tragedia-de-padilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2018\/07\/15\/la-tragedia-de-padilla\/","title":{"rendered":"La tragedia de Padilla"},"content":{"rendered":"<p>Mortal s\u00f3lo ser\u00e1 la \u00faltima cornada, pero la vida de Juan Jos\u00e9 Padilla casi parece la del h\u00e9roe tr\u00e1gico que, en lugar de rehuir su destino fatal, se empe\u00f1a en salirle al paso una y otra vez. Treinta y nueve cogidas lleva ya marcadas en su cuerpo, cicatrices que el tiempo no borrar\u00e1 y que estos d\u00edas han sido contadas una a una por la prensa, para espanto de unos y agravio de otros. Treinta y nueve viajes hacia el otro mundo que, hasta el momento, han resultado fallidos.<\/p>\n<p>No sabemos si Padilla ser\u00e1 inmortal, pero desde lo que desde luego no es, es invulnerable. Qui\u00e9n sabe qu\u00e9 fuerza puede mover a un hombre a perseverar en aquello que lo est\u00e1 matando, aunque sea a plazos. <!--more-->Que lo mutila y lo desfigura. Basta con ver sus faenas para comprobar que el torero no se esconde ni se arruga. Que en lugar de protegerse, se arrima m\u00e1s y m\u00e1s. Como si no supiera que la diferencia entre la vida y la muerte es una cuesti\u00f3n de cent\u00edmetros, de mil\u00edmetros incluso.<\/p>\n<p>Es probable que Padilla no pase a la historia como el maestro m\u00e1s elegante, o el m\u00e1s virtuoso. Ni siquiera como el m\u00e1s alocado, porque en su actitud hay algo que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de la inconsciencia, o incluso del valor. Porque al Cicl\u00f3n de Jerez \u2013tiene sobrenombre de boxeador, m\u00e1s que de torero\u2013 ya no le hac\u00eda falta riesgo para acrecentar su imagen legendaria. Contracorriente en un tiempo que ya no capitaliza la valent\u00eda sino la vida, se dir\u00eda que no s\u00f3lo est\u00e1 atrapado en un destino tr\u00e1gico, sino que lo persigue con ah\u00ednco. Y uno no sabe si admirarlo u horrorizarse.<\/p>\n<p>A los que no entendemos \u00abel toro\u00bb nos cuesta apreciar los valores que encarna Padilla, quien para muchos resulta todo un anacronismo, en esta era de experiencias virtuales y vidas digitalizadas. Su mundo de miedo y sangre tiene un regusto de otro tiempo que repele a muchos espa\u00f1oles, cuyas coordenadas culturales orbitan en otras latitudes. La liturgia de la tauromaquia, su r\u00edgido protocolo y sus normas no escritas conforman una po\u00e9tica de otro tiempo, de adhesiones inquebrantables y odios enconados. En nuestra cultura dominada por el espect\u00e1culo simb\u00f3lico, la violencia real pasa a un segundo plano, voluntariamente se esconde, y s\u00f3lo se libera a trav\u00e9s de espitas incontrolables, como la malicia de las redes sociales, el \u00faltimo reducto para que el odio reprimido se disfrace de modernidad y progresismo. Desear la muerte de un torero no nos humaniza ni nos hace mejores, por muchos \u2018me gusta\u2019 y retuits que reporte la malicia.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la opini\u00f3n de cada uno ante la tauromaquia, el drama de Padilla poco tiene que envidiar a los de Aquiles, Prometeo o Sans\u00f3n. Un artista de proporciones m\u00edticas, al que le ha tocado vivir un tiempo equivocado. En lugar de tuits maledicentes, alguien deber\u00eda escribir esa tragedia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mortal s\u00f3lo ser\u00e1 la \u00faltima cornada, pero la vida de Juan Jos\u00e9 Padilla casi parece la del h\u00e9roe tr\u00e1gico que, en lugar de rehuir su destino fatal, se empe\u00f1a en salirle al paso una y otra vez. 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