{"id":62,"date":"2014-10-19T18:47:03","date_gmt":"2014-10-19T16:47:03","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=62"},"modified":"2014-10-19T18:47:03","modified_gmt":"2014-10-19T16:47:03","slug":"cuarentones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2014\/10\/19\/cuarentones\/","title":{"rendered":"Cuarentones"},"content":{"rendered":"<p>Si hace a\u00f1os se dec\u00eda que los treinta eran los nuevos veinte, ahora el relevo parece ser que lo toman, definitivamente, los cuarenta. Cierto que la observaci\u00f3n no puede resultar m\u00e1s oportunista, casi tanto como cuando a Luis Eduardo Aute le dio por actualizar la letra de su canci\u00f3n \u2018Una de dos\u2019, y all\u00ed donde dec\u00eda \u00bbte la cambio por dos de quince\u00bb corrigi\u00f3 con \u00bbpor dos de veinte\u00bb; puede que tambi\u00e9n tuviese que ver con las leyes de protecci\u00f3n al menor, claro, pero el c\u00e1lculo m\u00e1s elemental nos viene a decir que, contra lo que piensan los que a\u00fan no han alcanzado tan respetable edad, en la cuarentena a\u00fan hay vida. E incluso puede que m\u00e1s all\u00e1. Lo de que haya esperanza ya ser\u00e1 otro tema, eso por descontado, pero cada vez resulta m\u00e1s evidente que lo que entendemos por juventud es un concepto el\u00e1stico, que si antes abarcaba hasta finales de la veintena, y posteriormente hasta los treinta y cinco a\u00f1os, pronto no s\u00f3lo va a rebasar esa frontera sino que amenaza con no tener l\u00edmites, hasta alcanzar el momento en que pueda haber j\u00f3venes de todas las edades.<\/p>\n<p>Este invierno, un semidesconocido y maravilloso grupo punk llamado Psycho Loosers public\u00f3 una curiosa canci\u00f3n, con vocaci\u00f3n absoluta de retrato generacional. Se titulaba \u2018Trenteenager\u2019, y valga la licencia del spanglish para construir ese paradigma de la modernidad que es el treinta\u00f1ero de vocaci\u00f3n adolescente. Unos por devoci\u00f3n \u2013esos \u2018singles\u2019 que viven en una fiesta perpetua\u2013 y otros por desesperaci\u00f3n \u2013los \u2018precarios\u2019 que intuyen que se jubilar\u00e1n como eventuales o interinos, y eso con suerte\u2013, pero lo cierto es que el paso a la edad madura, ese que tanto ans\u00edan los padres responsables para sus alocados hijos, cada vez se retrasa m\u00e1s, atrapados entre el mundo ordenado de sus abuelos, el del bienestar y el trabajo fijo, y el incierto futuro neocon de ultraliberalismo que espera a unos nietos que tal vez nunca tendr\u00e1n. Ante semejante panorama, \u00bfc\u00f3mo no ser Peter Pan?<\/p>\n<p>Total, que sin darnos cuenta los chicos que crecimos en los ochenta vamos llegando a la cuarentena, y nos negamos a convertirnos en nuestros padres. Y es que si uno compara como eran los cuarentones de entonces y los de ahora, parece que hablemos de planetas diferentes. Ni en lo esencial ni en lo accesorio resulta f\u00e1cil encontrar similitudes, y es que algo sucedi\u00f3 en el cambio de siglo, fuera el fin de las utop\u00edas, el cambio de paradigma socio-econ\u00f3mico o la revoluci\u00f3n digital, pero el caso es nuestra realidad poco tiene que ver con la vida convencional del siglo XX. Un cuarent\u00f3n de hace medio siglo era un se\u00f1or hecho y derecho. Hoy d\u00eda, nos creemos chavalines busc\u00e1ndonos la vida. Lo malo es que no hay forma de encontrarla.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si hace a\u00f1os se dec\u00eda que los treinta eran los nuevos veinte, ahora el relevo parece ser que lo toman, definitivamente, los cuarenta. Cierto que la observaci\u00f3n no puede resultar m\u00e1s oportunista, casi tanto como cuando a Luis Eduardo Aute le dio por actualizar la letra de su canci\u00f3n \u2018Una de dos\u2019, y all\u00ed donde [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}