{"id":596,"date":"2018-03-26T07:35:28","date_gmt":"2018-03-26T05:35:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=596"},"modified":"2018-03-27T11:44:17","modified_gmt":"2018-03-27T09:44:17","slug":"el-neopunk-que-llena-auditorios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2018\/03\/26\/el-neopunk-que-llena-auditorios\/","title":{"rendered":"El neopunk que llena auditorios"},"content":{"rendered":"<h3><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-598 aligncenter\" src=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2018\/03\/Paolo-Angeli.jpg\" alt=\"paolo-angeli\" width=\"800\" height=\"467\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2018\/03\/Paolo-Angeli.jpg 800w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2018\/03\/Paolo-Angeli-300x175.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2018\/03\/Paolo-Angeli-768x448.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/h3>\n<h3>Concierto de <a href=\"http:\/\/www.paoloangeli.com\" rel=\"external nofollow\">Paolo Angeli<\/a>. Santander, Escuela de N\u00e1utica, 23 de marzo de 2018<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2018Hazlo t\u00fa mismo\u2019 era el lema por antonomasia de la explosi\u00f3n punk. Y la filosof\u00eda que a finales del siglo pasado guio al joven Paolo Angeli, cuando todos los lutieres del mundo le repet\u00edan, uno tras otro, que su idea de \u2018tunear\u2019 una guitarra sarda era sencillamente imposible. Con motores de walkman, vibradores de m\u00f3viles y hasta cables de bicicleta consegui\u00f3 fabricar su instrumento, \u00abalta tecnolog\u00eda \u2013bromea\u2013; mi guitarra es bastante punk\u00bb, un prodigio que lleg\u00f3 a maravillar al mism\u00edsimo Pat Metheny, que acabar\u00eda por convertirse en el mecenas particular de un m\u00fasico singular cuya \u00faltima parada \u2013v\u00eda el Carnegie Hall neoyorkino\u2013 ser\u00eda el viernes 23, junto a la bah\u00eda santanderina.<\/p>\n<p>Electrizados sal\u00edamos los espectadores de la Escuela de N\u00e1utica. Caras de satisfacci\u00f3n y sorpresa grata, por mucho que Angeli se hubiera hartado de repetir sobre el escenario que lo suyo \u00abno era para todos los p\u00fablicos\u00bb, que apostaba por lo dif\u00edcil. \u00abYa s\u00e9 que hago m\u00fasica rara\u00bb, lleg\u00f3 a afirmar, sin rastro de iron\u00eda en su gesto. Atr\u00e1s quedaba hora y media de experimentaci\u00f3n sonora, en una arrolladora mixtura de sonidos centenarios y rabiosamente actuales, de vanguardia y canciones populares, de ecos del Mediterr\u00e1neo y devaneos entre la tecnolog\u00eda y el clasicismo.<\/p>\n<p>Pero si Paolo Angeli es un genio produciendo m\u00fasica, no lo es menos contando historias. Bendecido con el don de la palabra, al final uno no sabe si prefiere que toque o que hable. Ya desde la introducci\u00f3n apel\u00f3 a la empat\u00eda: el recinto no pod\u00eda resultar m\u00e1s evocador para un piloto n\u00e1utico titulado, que en el tercer curso de la ingenier\u00eda sinti\u00f3 la llamada de la vocaci\u00f3n, y en lugar de ejercer la profesi\u00f3n se matricul\u00f3 en etnomusicolog\u00eda. \u00abPor eso llevo esta camiseta de marinero\u00bb, coment\u00f3 con una sonrisa en un perfecto castellano, se\u00f1alando las rayas bretonas azules y blancas de su telnyashka.<\/p>\n<p>\u00abQuiero que este concierto sea un viaje\u00bb, advirti\u00f3 desde el principio; aunque cuenta con m\u00e1s de cinco horas de repertorio, prefer\u00eda improvisar, y que el desarrollo de la velada marcara qu\u00e9 habr\u00eda de arrancarle al instrumento que, por el momento, defini\u00f3 tan s\u00f3lo como \u2018guitarra\u2019: \u00abcomo en los aeropuertos, para que no me pare la guardia civil\u00bb. Un llamativo aparato, con decenas de botones, pica y doble clavijero.<\/p>\n<p>Y entonces se obr\u00f3 la magia. De su \u2018guitarra da gamba\u2019 brotaban variaciones y fraseos, pero tambi\u00e9n sonidos ambientales, dobles y triples melod\u00edas, y hasta percusiones impensables. Afinando sobre la marcha, como un artista de m\u00fasica electr\u00f3nica, pasaba del pizzicato al arco, del rasgueo a la agresi\u00f3n directa sobre las cuerdas. Con sus pies descalzos, una incre\u00edble martiller\u00eda pian\u00edstica produc\u00eda los bajos, que llegaron a deslizarse sobre pl\u00e1sticos para redondear la atm\u00f3sfera en los momentos m\u00e1s inquietantes.<\/p>\n<p>Hasta que toda esa improvisaci\u00f3n se va transformando, poco a poco, en piezas reconocibles, que incluso canta: \u2018Mi-la\u2019, una serenata dieciochesca de los pescadores sardos, en Cerde\u00f1a, que debe el t\u00edtulo a las dos notas que alterna; \u2018Blu di Prussia\u2019, con ecos de gaita; \u2018Stabat mater\u2019, un canto de semana santa, o la \u2018Corsicana\u2019 que dedica a los que sufren el drama de la emigraci\u00f3n, porque \u00abde los encuentros nace siempre belleza\u00bb.<\/p>\n<p>A la hora y media se despide, ovacionado por el p\u00fablico en pie. Algunos cogen sus paraguas, pero la mayor\u00eda sigue aplaudiendo. Cuando vuelve al escenario, en lugar de reverencias se pone la palma de la mano en la mejilla, como un resonador, y empieza a cantar. A capella. Sin dejar el canto, retoma la guitarra y ya nadie se mueve; hasta los que estaban ya en la puerta se olvidan del resto del mundo.<\/p>\n<p>El inesperado bis ser\u00eda \u2018Porto Flavia\u2019, compuesta en homenaje a Paco de Luc\u00eda. Una enorme descarga de energ\u00eda que dej\u00f3 en nada la tormenta que ca\u00eda sobre Santander.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Concierto de Paolo Angeli. Santander, Escuela de N\u00e1utica, 23 de marzo de 2018 &nbsp; \u2018Hazlo t\u00fa mismo\u2019 era el lema por antonomasia de la explosi\u00f3n punk. 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