{"id":569,"date":"2018-01-09T17:46:14","date_gmt":"2018-01-09T16:46:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=569"},"modified":"2018-01-29T14:48:14","modified_gmt":"2018-01-29T13:48:14","slug":"france-gall-y-las-piruletas-de-gainsbourg","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2018\/01\/09\/france-gall-y-las-piruletas-de-gainsbourg\/","title":{"rendered":"France Gall y las piruletas de Gainsbourg"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2018\/01\/franceGall.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-570\" src=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2018\/01\/franceGall.jpg\" alt=\"francegall\" width=\"390\" height=\"289\" \/><\/a>Se nos ha ido France Gall, las eurovisiva m\u00e1s guapa \u2013s\u00ed, quiz\u00e1s tambi\u00e9n la m\u00e1s cursi\u2013, que fuera capaz de tocar el cielo y el infierno de la fama pr\u00e1cticamente a la vez, all\u00e1 por los a\u00f1os sesenta.<\/p>\n<p>Bella como una mu\u00f1eca, su padre letrista la orient\u00f3 hacia la m\u00fasica gracias a una voz casi infantil que casaba a la perfecci\u00f3n con los primeros tiempos del pop en una Francia necesitada de \u00eddolos patrios, frente a la invasi\u00f3n anglosajona. Ten\u00eda tanto \u00e1ngel, que con quince a\u00f1os la fich\u00f3 la Philips, y antes de los dieciocho ya hab\u00eda ganado Eurovisi\u00f3n, en 1965. \u00bfEl secreto? Las canciones de un genio de la m\u00fasica, pero demasiado feo para los escenarios y, casi, para las portadas de los discos. Se llamaba Serge Gainsbourg.<\/p>\n<p>De talante burl\u00f3n y esp\u00edritu surrealista, le regal\u00f3 su gran \u00e9xito, \u2018Poup\u00e9e de cire, poup\u00e9e de son\u2019, una pieza que aparentemente hablaba de mu\u00f1ecas de trapo cantarinas, pero que en una segunda lectura escond\u00eda una cr\u00edtica demoledora a las insustanciales cantantes pop de la \u00e9poca. Con ella se llevar\u00eda el festival eurovisivo, pero un a\u00f1o m\u00e1s tarde, Gainsbourg quiso ir m\u00e1s all\u00e1 en la humorada, y escribi\u00f3 para France \u2018Les sucettes\u2019 (\u2018las piruletas\u2019).<\/p>\n<p>Cuando las televisiones de media Europa se hincharon a emitir el v\u00eddeo de la jovencita que \u00abadora chupar piruletas\u00bb, y se sent\u00eda en el cielo \u00abcuando el az\u00facar fluye por su garganta\u00bb, la temperatura subi\u00f3 varios grados en todo el continente. En el estilo que luego mimetizar\u00eda Lazarov, no faltaban las escenas de chicas emple\u00e1ndose a fondo con enormes pirul\u00eds.<\/p>\n<p>Gainsbourg, por supuesto, jugaba con el doble sentido, y la jugada le sali\u00f3 redonda porque todo el mundo lo caz\u00f3 a la primera. Todos, menos al parecer la pobre France, que result\u00f3 ser m\u00e1s inocente que sus piruletas de an\u00eds. Cuando su familia le explic\u00f3 el chiste, quiso que la tragase la tierra. Y su manera de desaparecer ser\u00eda emigrar al Berl\u00edn dividido, donde quiso rehacerse cantando canciones de amor asistido por ordenador, su famoso \u2018Computer N\u00ba 3\u2019. Sin embargo, la inocencia ya la hab\u00eda perdido. Como el mundo, que entraba entonces en 1968.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se nos ha ido France Gall, las eurovisiva m\u00e1s guapa \u2013s\u00ed, quiz\u00e1s tambi\u00e9n la m\u00e1s cursi\u2013, que fuera capaz de tocar el cielo y el infierno de la fama pr\u00e1cticamente a la vez, all\u00e1 por los a\u00f1os sesenta. 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