{"id":497,"date":"2017-08-20T12:33:01","date_gmt":"2017-08-20T10:33:01","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=497"},"modified":"2017-10-19T12:35:44","modified_gmt":"2017-10-19T10:35:44","slug":"tocar-las-campanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2017\/08\/20\/tocar-las-campanas\/","title":{"rendered":"Tocar las campanas"},"content":{"rendered":"<p>Los que tenemos pueblo, hemos tenido tambi\u00e9n campanario. Todo pueblo que se precie tiene uno y, al contrario que el resto de la iglesia, siempre cerrada a cal y canto, la torre suele estar abierta y es un poco de todos. De los m\u00e1s gamberros, incluso.<\/p>\n<p>Un campanario siempre ofrece una visi\u00f3n privilegiada del mundo. Puede ser un refugio al que acudir para sentirse por encima de los problemas, y tambi\u00e9n es la parte del pueblo que m\u00e1s cerca est\u00e1 del cielo, as\u00ed que es ideal si a lo que uno aspira es a estar en las nubes. O a formarlas, con humo de cigarrillos clandestinos y retazos de ni\u00f1ez abandonada. Por sus escaleras pindias, a menudo descuidadas y casi siempre peligrosas se asciende a un territorio de libertad que les convierte en lugares m\u00e1gicos, bendecidos por esa mitolog\u00eda de la edad de la inocencia y los veranos de tres meses.<\/p>\n<p>Pero es que, adem\u00e1s, tienen campanas. Y eso s\u00ed que son animales m\u00edticos, frutas prohibidas, seres que hibridan metal y madera y que, sin embargo, son capaces de hablar con timbre tr\u00e9molo y una reverberaci\u00f3n que confiere solemnidad e invita a la enso\u00f1aci\u00f3n. C\u00f3mo ser\u00e1, que cuando una voz nos impone la llamamos \u2018campanuda\u2019.<\/p>\n<p>En todos los pueblos, por pura l\u00f3gica, est\u00e1 prohibido tocar las campanas. O m\u00e1s bien ta\u00f1irlas, o doblarlas, que el diccionario es caprichoso y para lo que nos gusta no escatima en sin\u00f3nimos ni en matices. Su uso est\u00e1 reglamentado, y unos c\u00f3digos anuncian las horas, otros llaman al culto y hasta sirven para dar la voz de alarma, llamando a rebato, o tocar a clamor, si es que la ocasi\u00f3n lo merece. Es un lenguaje antiguo y en parte sentimental, porque transmite emociones, aunque necesita de un campanero instruido y unos oyentes que sepan interpretarlo. En mi pueblo hab\u00eda un verdadero artista, que m\u00e1s que las campanas parec\u00eda tocar la filarm\u00f3nica del Curue\u00f1o.<\/p>\n<p>Desde hace casi dos d\u00e9cadas, los campaneros de todo el pa\u00eds se re\u00fanen cada verano en Vierna, y hacen alarde de su pericia, y hasta dan cursillos a quien se acerque. Y no se piensen que es sencillo: operan con la maestr\u00eda de un organista, y el resultado puede sonar como los \u00e1ngeles. Pueden acercarse este viernes mismo a comprobarlo. Pero no lo dejen para otro a\u00f1o, pues los campaneros est\u00e1n en peligro de extinci\u00f3n, amenazados por la electrificaci\u00f3n que hace innecesaria su liturgia de la cuerda y el badajo.<\/p>\n<p>Claro que tambi\u00e9n tienen una m\u00fasica que a ninguno nos gusta o\u00edr, y que suena con especial fuerza esta semana: el toque a difunto. Por mucho que nos recuerden que nosotros seguimos vivos, cuando los ecos hablan del m\u00e1s all\u00e1 casi preferir\u00edamos que no hubiera campanas. Pero, sobre todo, que no hubiera muertos. Que no hubiera atentados. Que no hubiera injusticias. Aunque tuvi\u00e9ramos que renunciar a las campanas.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los que tenemos pueblo, hemos tenido tambi\u00e9n campanario. Todo pueblo que se precie tiene uno y, al contrario que el resto de la iglesia, siempre cerrada a cal y canto, la torre suele estar abierta y es un poco de todos. De los m\u00e1s gamberros, incluso. Un campanario siempre ofrece una visi\u00f3n privilegiada del mundo. 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