{"id":49,"date":"2014-09-14T09:21:25","date_gmt":"2014-09-14T07:21:25","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=49"},"modified":"2014-09-14T09:21:25","modified_gmt":"2014-09-14T07:21:25","slug":"la-primitiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2014\/09\/14\/la-primitiva\/","title":{"rendered":"La primitiva"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/llamazaresensutinta\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2014\/10\/primitiva1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-51\" style=\"border: 1px solid black; margin: 15px;\" title=\"primitiva\" src=\"\/llamazaresensutinta\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2014\/10\/primitiva1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"174\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2014\/10\/primitiva1.jpg 591w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2014\/10\/primitiva1-300x175.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Lo de la envidia sana es un invento, un cuento chino para descargar las malas conciencias, porque lo cierto es que, sana o enfermiza, la codicia del bien ajeno es y ser\u00e1 el m\u00e1s practicado de todos los pecados capitales. Piensen si no en ese pobre vecino que esta semana se ha echado al zurr\u00f3n los tropecientos mil euros esos de la primitiva, lo que tiene que estar sufriendo\u2026 el muy pu\u00f1etero.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 no le dice nada la cifra? \u00bfQu\u00e9 le deja un poco fr\u00edo? Claro, es que eso de los euros estar\u00e1 muy bien para el carrito del supermercado, pero para las cosas serias no hay como las pesetas. O, m\u00e1s bien, los millones de pesetas. Porque llevarse trescientos mil euros como que no est\u00e1 mal del todo, pero trincar cincuenta millones\u2026 eso s\u00ed que es una pasta.<\/p>\n<p>Y cincuenta millones es lo que se ha metido en el bolso el an\u00f3nimo afortunado; vale que no es un premio tan espectacular como los de anta\u00f1o \u2013la crisis recortado hasta los sue\u00f1os\u2013, con tanto cero que acababa uno aborrecer las matem\u00e1ticas, pero no me negar\u00e1 que tanto usted como yo hay semanas que no ganamos tanto; unas cincuenta y dos al a\u00f1o, m\u00e1s o menos.<\/p>\n<p>Lo de la envidia, desde luego, no viene de la cantidad \u2013que por mucho que digan lo que digan, en estos casos claro que importa\u2013, sino m\u00e1s bien del modo. Porque claro, ganarse cincuenta kilos deslom\u00e1ndose por esos mundos de Dios, en alg\u00fan trabajo de los de dejarse la piel, como que tiene mucha menos gracia. Lo bonito es que te llegue sin hacer nada, sin merecerlo siquiera. Como antes, cuando se heredaba de los t\u00edos de Am\u00e9rica, que era una de esas formas tan castizas de estar en el mundo. La otra es la de fiarlo todo a la fortuna, e invertir en juegos de azar, que adem\u00e1s de entretener de lo lindo incluso podr\u00edan llegar a hacerte rico. Y, si no ganas, al menos puedes disfrutar con las enso\u00f1aciones. Porque, \u00bfqui\u00e9n no ha tenido delirios de riqueza? \u00bfAcaso no tenemos derecho a so\u00f1ar con vivir como un banquero o un subsecretario, por mucho que nos pasemos el d\u00eda encadenados al teclado de nuestra oficina?<\/p>\n<p>Vale que cincuenta millones tal vez no alcancen para retirarse del mundanal ruido, pero no me negar\u00e1n que, como dec\u00eda alg\u00fan bon vivant, para darse alg\u00fan capricho s\u00ed que llegan. O, al menos, para tapar agujeros, ese deporte tan nuestro y en el que nunca llegamos a perfeccionarnos.<\/p>\n<p>En fin, que es enterarse de que la fortuna le ha sonre\u00eddo a otro y ya se nos ponen los dientes largos. Y es que en estos tiempos descre\u00eddos, la poca fe que se conserva la dedicamos a lo verdaderamente fundamental: a esperar que nos toque la loter\u00eda.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo de la envidia sana es un invento, un cuento chino para descargar las malas conciencias, porque lo cierto es que, sana o enfermiza, la codicia del bien ajeno es y ser\u00e1 el m\u00e1s practicado de todos los pecados capitales. 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