{"id":449,"date":"2017-04-09T00:05:38","date_gmt":"2017-04-08T22:05:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=449"},"modified":"2017-05-11T00:08:50","modified_gmt":"2017-05-10T22:08:50","slug":"salvar-la-feve","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2017\/04\/09\/salvar-la-feve\/","title":{"rendered":"Salvar la Feve"},"content":{"rendered":"<p>De tapadillo, sin el m\u00e1s m\u00ednimo ruido, se est\u00e1n cargando la Feve por el sistema m\u00e1s cruel: dejarla morir. Ser\u00e1 que en estos tiempos de ancho europeo la v\u00eda estrecha ya no mola, que sus usuarios aportan m\u00e1s bien poco en las cuentas de resultados de los contables, o tal vez que sus votos valen mucho menos que los dem\u00e1s. Qui\u00e9n sabe por qu\u00e9, pero lo cierto es que su abandono resulta tan palmario como lamentable.<\/p>\n<p>Hasta hace nada, la Feve era un cord\u00f3n umbilical que paliaba la orfandad de una generaci\u00f3n obligada buscar su sitio cada vez m\u00e1s lejos de la ciudad. La urbe crece sobre todo en precios, y expulsa a los m\u00e1s j\u00f3venes, que no pueden costearse el lujo de vivir en los barrios en que crecieron.<\/p>\n<p>As\u00ed, la vieja v\u00eda estrecha cobraba nueva vida, un respiro para aquellos que prefieren olvidarse del coche y de unas autov\u00edas tan saturadas como peligrosas. Tal vez no puedas costearte un piso en el Muelle, con vistas a la bah\u00eda, pero vivir en Polanco, Cabez\u00f3n o Li\u00e9rganes puede considerarse un aut\u00e9ntico privilegio, aunque tengas que trabajar o estudiar en Santander o Torrelavega. Si adem\u00e1s desembarcas en pleno centro, a un precio razonable y viajas en un tren c\u00f3modo, moderno y puntual, poco pod\u00eda pedirse a la Feve que muchos conocimos y adoramos hace apenas una d\u00e9cada.<\/p>\n<p>Sin embargo, de aquel mod\u00e9lico ferrocarril cada vez va quedando menos. Todo empez\u00f3 con inexplicables aver\u00edas que, d\u00eda s\u00ed y d\u00eda tambi\u00e9n, causaban retrasos y hasta cancelaciones cada vez m\u00e1s frecuentes. Luego vino el abandono de las estaciones y apeaderos. Se dej\u00f3 de reponer lo que se deterioraba, y como mucho se improvisaba alg\u00fan apa\u00f1o con cinta aislante y bridas de pl\u00e1stico. Como si nada tuviera remedio, como si se tratara de una decadencia inevitable. Se dir\u00eda incluso que la propia empresa intentase desanimar a sus clientes, mostrarse inc\u00f3moda, ineficiente\u2026 Todo vale para desalentar a los viajeros.<\/p>\n<p>Hasta el nombre acabar\u00eda perdiendo la Feve, absorbida por la gigantesca hermana mayor, una Renfe que s\u00f3lo sabe pensar en grande, en costosos aves y estaciones impersonales y lejanas, pero que tanto lucen en los res\u00famenes de prensa y los programas electorales.<\/p>\n<p>Como si ambos mundos fueran incompatibles, se dir\u00eda que las autoridades prefieren que la v\u00eda estrecha desaparezca, incluso a costa de aumentar el tr\u00e1fico infernal de carreteras y autov\u00edas. Mientras en ciudades como Santander se planea el metrob\u00fas, se mira hacia otro lado con el problema de las cercan\u00edas, de la enorme cantidad de santanderinos empadronados en un extrarradio que abarca decenas de kil\u00f3metros a la redonda. No siempre la modernidad est\u00e1 en la alta velocidad y las soluciones digitales; a veces es mucho m\u00e1s moderno conservar lo antiguo, pensar a escala humana y no renunciar a lo bueno que disfrutamos. Salvemos la Feve. El mundo es mucho mejor con ella.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De tapadillo, sin el m\u00e1s m\u00ednimo ruido, se est\u00e1n cargando la Feve por el sistema m\u00e1s cruel: dejarla morir. Ser\u00e1 que en estos tiempos de ancho europeo la v\u00eda estrecha ya no mola, que sus usuarios aportan m\u00e1s bien poco en las cuentas de resultados de los contables, o tal vez que sus votos valen [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/449"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=449"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/449\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":450,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/449\/revisions\/450"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=449"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=449"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=449"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}